Productores creen que normativa frustra el plan exportador cárnico

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Productores creen que normativa frustra el plan exportador cárnico

Alexander Hopkinson, El Diario Austral de Osorno
  • FUTURO INCIERTO. Ganaderos y gremios señalan que el rubro está en crisis, por lo cual es necesario que el Estado genere planes que permitan recuperar la masa ganadera junto con cambiar la tipificación dentaria. Esto, con el fin de ampliar los cortes exportables y sacar partido a las exigentes normas sanitarias que cumple el escaso ganado chileno, que tiene como principal arma su sabor y certificada calidad.

La pérdida de masa ganadera a nivel país, debilitada, en parte, por las exportaciones de terneros y vacas vivas, sumado al exigente control sanitario y una tipificación dentaria que genera la desaprobación de carne de buena calidad, porque no cumple con la edad de acuerdo a la norma interna, complica las posibilidades exportadoras del mercado cárnico chileno que internamente compite con países que lo superan largamente en cabezas de ganado y que entran sin mayores problemas ni costos a través del Mercado Común del Sur (Mercosur).

Por otra parte, la exigente reglamentación sanitaria y la tipificación dentaria que rige su comercialización coartan aún más sus posibilidades de llegar a nuevos mercados.

De acuerdo a datos entregados por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), durante el período 2014-2016 se emitieron 45 certificados zoosanitarios para exportar bovinos, que en número significa casi 50.000 cabezas de ganado.

En el rubro reconocen que también ha existido falta de capacidad propia para desarrollar un nicho específico. Una de las alternativas que han planteado algunos productores para superar este complejo panorama es vender carne premium a mercados como el europeo, donde existen países o economías dispuestas a pagar por ella.

Otros, sin embargo, piensan que es necesario ampliar el abanico y los mercados, ofertando diferentes cortes de un animal criado en base a pastoreo plano.

“Hoy, si bien el mercado interno es muy importante, no es menos cierto que es de bajo valor y, por ello, poco atractivo para generar un negocio de excelencia. El consumidor valora poco nuestra excepcional calidad tanto nutricional como sanitaria, que es reconocida en el exterior. Simplemente no hemos sido capaces de aprovechar esa ventaja comparativa”, expresa el presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera (Sago), Christian Arntz.

Arntz, que se dedica a la crianza de bovinos, señala que si bien existe una responsabilidad a nivel privado, también es necesario que el Estado favorezca la salida de productos cárnicos.

En ese sentido, Sago ha detectado tres dificultades o cuellos de botella que impiden un mayor desarrollo en el sector cárnico: la falta de generación y consolidación de nuevos mercados; la gran debilidad institucional que no contribuye a aprovechar las cuotas de mercado de los tratados internacionales; y finalmente, instrumentos financieros no adaptados a las necesidades de los productores.

“La trazabilidad, por ejemplo, es un tema que se está trabajando desde hace una década y sólo ahora último ha registrado mejorías”, enfatiza el presidente del gremio osornino, agregando que la otra problemática se refiere a la norma de tipificación que fue desarrollada con un criterio proteccionista.

“Lo que ha ocurrido es que hoy importamos más del 60% de la carne que se consume en el país, lo que demuestra que se trata de una norma imperfecta, ya que el Estado no ha tenido la capacidad para asegurar su cumplimiento en los productos importados y, al mismo tiempo, ha impuesto restricciones arbitrarias al comercio interno, que han terminado ahogando la oferta de carne nacional”, asevera Christian Arntz, en relación a las estrictas medidas que impone el SAG para que la carne sea comercializada dentro y fuera del país, mientras la que viene desde fuera no es revisada de la misma manera.

Visión de los ganaderos

Mario Sáez, dueño de Trotter y Cía. Ltda., empresa dedicada a la producción de carne, cree que la exportación es una gran oportunidad de crecimiento para el sector, pensando en las dificultades internas.

“La idea es que uno se pueda organizar y vender su producto no necesariamente en volúmenes tan grandes, pero sí a mercados posibles en cualquier parte del mundo y eso es muy bueno. En general, uno piensa en la seriedad del pagador y eso sucede también en el mercado interno. Creo que Alemania o Suiza son interesantes”, dice Sáez.

En esa línea, con las condiciones sanitarias existentes cualquier corte, y no sólo los más renombrados como el lomo o el filete, tienen carácter exportable.

“Pienso que con las condiciones sanitarias chilenas cualquier corte puede ser interesante. De repente hasta un corte con hueso puede exportarse y eso siempre será bueno”.

Explica que si fueran sólo los lomos, los filetes o cortes finos, no sería tan interesante.

“Hay países como Paraguay y Argentina que exportan y con todas las limitantes que puedan tener con su situación sanitaria, llegan a muchos países donde acepten esas condiciones”, agrega Sáez.

Sergio Willer, productor cárnico de Osorno, destaca que la calidad del producto nacional se diferencia de los demás cortes tanto por su sabor como por su aporte proteico de alta calidad, gracias a una alimentación sin rellenos, granos u hormonas, sino de pasto.

“La actual tipificación nos hace poco competitivos con la carne extranjera. Eso, sumado a las reglas de los servicios sanitarios nacionales y extranjeros que son muy exigentes .Todo esto hace que se encarezca el proceso de envío”, señala Sergio Willer.

“Proteger el ganado”

Carlos Smith, vicepresidente de la Asociación de Agricultores de Ñuble y vicepresidente de Aprocarne Ñuble, cree que la problemática del mercado de la carne se relaciona directamente con la falta de carne a nivel interno, el cual se ha agudizado con la exportación del ganado vivo, sobre todo de vacas.

“Nuestra ganadería está libre de aftosa y de todo tipo de enfermedades, lo que la hace más o menos única en el mundo, por lo que puede transportarse y llevarse a cualquier lado viva, en pie, cosa que muy pocos países pueden hacer. Sin embargo, ello va en detrimento de nuestra masa ganadera”, argumenta Smith.

Para el agricultor de Ñuble, esta situación debilitará aún más la cadena productiva, permitiendo el ingreso de más carne extranjera.

“Cada día tenemos menos masa de ganado, porque si el corte premium se transforma en lomo, filete o posta, para llenar un contenedor y darle una continuidad y un flujo al negocio, no se podrá, ya que no está la masa para hacerlo. Ello complica las posibilidades de comprometerse con un comprador en el extranjero”, afirma.

Otra crítica que postula el agricultor de Ñuble es que si bien existe una situación sanitaria preferencial, “tenemos también un desorden tremendo respecto de las posibilidades de obtener la trazabilidad, que sí es una exigencia de los países compradores. Entonces, cuando el SAG ha intentado imponernos la trazabilidad, para nosotros ha sido un caos”, comenta Carlos Smith.

Piensa que es necesario que el Estado tome una decisión en cuanto a si se quiere continuar con este rubro en el futuro o simplemente perderlo.

En el caso que se tomara la decisión de mantener y proteger la ganadería chilena, en la visión de este experto que vive una realidad prácticamente idéntica a la que se registra en la provincia de Osorno, la reacción del gobierno actual o futuro tiene que ser rápida.

“Tenemos que aprovechar este momento de buenos precios, porque a nivel mundial el valor es más atractivo de lo que fue hace 10 años. Podría desarrollarse entonces algún plan de fomento ganadero relacionado con la retención de hembras o vientres, eso ayudaría a aumentar la masa”, continúa el vicepresidente Aprocarne Ñuble.

Aportes del ministerio

Sin embargo, las señales indican que muy pocos productores han aumentado su rebaño, por lo que las posibilidades de un incremento en el futuro sin incentivos, no es posible.

Según los datos de la Sago, la masa ganadera está a la baja desde hace al menos 20 años, considerando alrededor de 3 millones de cabezas hoy, versus los 4,2 que se contaban en el año 1997.

En tanto, la seremi de Agricultura Pamela Bertín indicó que “el Ministerio ha realizado un fuerte trabajo de apertura comercial para el ganado bovino chileno. Nuestra región es un claro ejemplo con exportaciones de ganado a Turquía y China principalmente. Estamos convencidos que estas acciones, y al tener los productores la posibilidad de acceder a un mejor precio para comercializar su producto, son un incentivo para el desarrollo de la crianza como una alternativa de negocio distinta, tanto en lo que se refiere a rebaños de predios lecheros, como a la actividad cárnica”.

Por otra parte, agregó que la cartera ha fortalecido el trabajo público-privado con el sector cárnico, compromiso que se refleja en la implementación y funcionamiento de la Mesa de la Carne que tiene como objetivo rescatar las distintas necesidades de la cadena productora, una instancia que se reúne frecuentemente con el Subsecretario de Agricultura Claudio Ternicier y el propio ministro Carlos Furche.

“En esta comisión participan los principales actores de la cadena productiva de la carne en la toma de decisiones para mejorar la productividad y rentabilidad ganadera. El principal objetivo de esta mesa es promover el desarrollo ganadero y es un órgano asesor del ministerio en materia de elaboración y ejecución de políticas públicas para el sector”, explicó la personera de Agricultura en Los Lagos.