Receta segura para el fracaso de un país

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Receta segura para el fracaso de un país

Christian Arntz Mac Evoy. Presidente de SAGO A.G. El Austral de Osorno
  • Un cóctel de malas políticas y un declive de nuestro capital humano a partir de personas que culpan de todo a elementos que están fuera de sí mismos (principalmente el Estado) y que por ello espera siempre soluciones donde no están ellos en el centro, constituye una receta segura para el fracaso.

En 2014, el libro “Por qué fracasan los países”, de Daron Acemoglu y James Robinson, constituyó un llamado de alerta para Chile, al responder preguntas basales como ¿por qué Botsuana es uno de los países africanos con mayor desarrollo y, en cambio, países vecinos como Zimbabue, Congo o Sierra Leona están sumidos en la más desesperante pobreza? ¿Por qué Corea del Norte es uno de los países más pobres del mundo y Corea del Sur uno de los más prósperos?

El libro arrojaba una conclusión clara, a partir del análisis detallado de casos desde la antigua Roma hasta la China Moderna: la prosperidad no se debe al clima, a la geografía o a la cultura, sino a las políticas dictaminadas por las instituciones de cada país. Debido a ello, los países no conseguirán que sus economías crezcan hasta que no dispongan de instituciones gubernamentales que desarrollen políticas acertadas.

A partir de su teoría, los autores planteaban luego una prospección de escenarios respecto de cuáles potencias serían exitosas en los años venideros.

Durante más de un siglo, los chilenos hemos repetido que el desarrollo del país se debe a que hemos tenido la “suerte” de contar con salitre y luego cobre, pero la verdad es que aquello cuenta sólo una parte de la historia. Japón no tiene nuestras riquezas naturales, por ejemplo. Cuenta con un territorio muy pequeño, del cual el 80% es montañoso y no apto para la agricultura y ganadería, pero de todas maneras logra es una potencia económica mundial.

Al mismo tiempo escuchamos día a día a Evo Morales culpar a la falta de mar por los males de Bolivia, pero vemos una Suiza sin océano que en sus pocos kilómetros cuadrados, y en condiciones climáticas extremas, genera los productos lácteos de mejor calidad de toda Europa.

¿Qué es lo que hace, entonces, esta diferencia, a parte de las mencionadas en “Por qué fracasan las naciones”? Simplemente, la actitud de las personas, que es fácilmente distinguible en conceptos simples como, la moral, el orden, la limpieza, la honradez, la responsabilidad, el deseo de superación, etc…

Un cóctel de malas políticas y un declive de nuestro capital humano a partir de personas que culpan de todo a elementos que están fuera de sí mismos (principalmente el Estado) y que por ello espera siempre soluciones donde no están ellos en el centro, constituye una receta segura para el fracaso.

http://www.australosorno.cl/impresa/2017/03/05/full/cuerpo-principal/8/