Suena la sirena para el estatuto laboral agrícola

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Suena la sirena para el estatuto laboral agrícola

Arnaldo Guerra Martínez
Reportaje
El Mercurio

  • En mayo el Gobierno espera enviar el proyecto de ley al Congreso. Entre los temas sin acuerdo está a qué trabajadores afectará y qué organizaciones llevarán adelante las negociaciones colectivas.

Pese a la   reserva con que se ha manejado el tema, y ya cuando la mesa que estudia el Estatuto del Trabajador Agrícola se apronta a realizar su novena sesión, comienzan a conocerse algunos de los puntos avanzados, así como aspectos en los que no hay acuerdo, como el universo de trabajadores que involucra o el tipo de sindicatos que participarán en las negociaciones.

La etapa actual es de revisión por parte de todos los gremios participantes -empresariales y de trabajadores- de cómo está quedando el proyecto para presentar sus opiniones en la próxima cita de la mesa que integran además los ministerios del Trabajo y Agricultura, la que podría concretarse en los próximos días.

De partida, con mayo como fecha tope para que el nuevo proyecto llegue al Congreso, según plantea el subsecretario del Trabajo, Francisco Díaz, el diálogo tendría que darse con el acelerador a fondo.

Para el subsecretario, los temas que están en la mesa tienen que ver con los derechos individuales, derechos colectivos y normas generales de salud y seguridad en el trabajo, aunque prefiere no entrar en detalles.

“Estamos en pleno trabajo… Se ha realizado un análisis muy detallado. Esperemos que transcurran las sesiones finales de discusión”, dice.

Eso sí, hay quienes tienen una visión no tan optimista respecto del futuro del acuerdo, ya que, según se calcula, una cosa sería llegar al Congreso con el proyecto y otra que tenga una marcha fluida, a no ser que se le pusiera suma urgencia.

“Ya entramos en terreno eleccionario y ese es otro escenario, y ahí las prioridades serían terminar quizás otros proyectos y dejar instalado este, pero para que no salga este año. Ahí está nuestro temor”, dice Rigoberto Turra, presidente de Nehuén, confederación nacional sindical, campesina e indígena.

Después de finalizada la reforma laboral, la instalación de la mesa de diálogo deriva del acuerdo generalizado entre el Gobierno, los empresarios agrícolas y los trabajadores que, reconocen, se requiere una legislación especial que considere las particularidades del trabajo en el campo, donde inciden factores como el clima, la naturaleza cíclica de cultivos y el apremio por efectuar labores indispensables como una cosecha.

De ahí que estén en juego temas como la adaptabilidad de la jornada o el tipo de negociación que se permitirá o quienes estarán sujetos a estas normas, donde ya aparecen voces encontradas.

De hecho, el nuevo presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Ricardo Ariztía, debutó en su cargo con críticas al desarrollo de la propuesta.

“Hay varios planteamientos que se han estado introduciendo y que han perdido el objetivo central. Estamos en etapa de análisis y esperamos encontrar acercamientos”, dice Ariztía. Adelanta que la iniciativa presenta una “desconexión con la realidad del mundo agrícola que impedirá su aplicación futura”.

Solo para los temporeros Ariztía se refería a que la Sociedad Nacional de Agricultura y el sector empresarial en general quieren trabajar un estatuto que abarque a todos los trabajadores agrícolas, tanto de temporada como de planta, e incluso los casos especiales de los trabajadores de lecherías o de la producción de semillas, que tienen que, por razones propias de la actividad, parcelar los tiempos de su trabajo diario.

Hasta ahora el proyecto consideraría solo a los trabajadores de temporada.

“Tenemos las mayores expectativas. Ojalá se aborde a todos los trabajadores agrícolas, que es un tema que no está muy claro hoy. Tenemos una preocupación y eso lo hemos manifestado a la ministra, respecto de que nos preocupa que se dé solamente una mirada al mundo del trabajador de temporada y no una más amplia, que vaya más allá del apellido o del tipo de contrato, que sea a todo el trabajo agrícola, permanente, de temporada, bajo contratista o lo que sea, de modo que se haga cargo de la realidad y de las particularidades de todos los rubros de la agricultura”, señala Juan Pablo Matte, secretario general de la SNA.

Los dirigentes de los trabajadores señalan que se debe abordar la cadena completa, es decir, abarcar a  todos los trabajadores.

“¿Qué pasa con el trabajador que en un predio frutícola maneja el tractor, si se negocia trabajar más allá de unas horas extras, si el de planta tiene prohibidohacerlo, la cadena se para igual”, señala Orlando Contreras del Mucech.

Por eso, agrega, se está buscando una salida intermedia, considerando que este es un proceso continuo.

El sector productor y exportador frutícola es el que estaría saliendo ganador.

“El concepto de trabajador agrícola, en orden a incluir tanto a trabajadores de huerto como los pertenecientes al proceso de embalaje, ha resultado altamente significativo”, destaca Ronald Bown, presidente de Asoex, quien destaca que los exportadores en conjunto con productores y trabajadores del sector frutícola vienen reuniéndose desde el año 2008 en la Mesa Permanente de Diálogo Social y Laboral del Sector Frutícola, con importantes acuerdos, como la posibilidad que empleador y trabajadores puedan pactar la jornada laboral.

Participantes en la mesa señalaron que la situación de los trabajadores con contrato indefinido se habría dejado para un próximo proyecto o también está la posibilidad que para los casos especiales como los de las lecherías o semilleros se requiera solo un dictamen desde la Dirección del Trabajo respecto de su jornada diaria.

¿Quién negocia?

También quién negocia es parte de la discusión que aun tiene diferentes respuestas.

El proyecto del gobierno introduciría los sindicatos territoriales, cuestión que es resistida por los empresarios que tienen temores de que sean fuente de conflicto.
Los trabajadores lo ven con interés aunque estiman que la negociación se debiera dar en la empresa.

“El sindicato territorial es una figura interesante y puede cumplir una función, pero al final la agricultura es tan dinámica que creemos que se debe privilegiar el trato dentro de la empresa, señala Orlando Contreras, presidente del Movimiento Unitario Campesino y Etnias de Chile, Mucech.

A los productores de fruta el tema los incomoda.

“Estos temas los veníamos negociando hace mucho tiempo y se plasmaron en el proyecto del Presidente Piñera. Ahora empezamos de cero. Hay temas en los que estamos de acuerdo, y hay otros, como el de la negociación colectiva, donde se quiere crear sindicatos regionales o comunales, cuestiones que nosotros nunca las discutimos, ni llegamos a acuerdo”, señala Luis Schmidt, presidente de la Federación de Productores de Fruta, Fedefruta.

Se refiere a que no está claro que vaya a ser un grupo negociador. Antes, en la mesa frutícola y en la de la SNA se reconocía la titularidad sindical, pero hoy tienen que ser grupos negociadores o sindicatos los que negocian.

Schmidt rescata que el interés es hacer un buen proyecto de ley, que sea un avance y no un retroceso “que se transforme en una camisa de fuerza que nos vaya a poner en más dificultades que las que tenemos hoy”.

En el sector de los trabajadores consideran que este tema falta pulirlo un poco más.

“Tengo la impresión de que a los empleadores no les gusta el tema y el nombre de los sindicatos territoriales. Para nosotros ha sido difícil constituir hasta hoy un sindicato eventual y transitorio. Existen, pero son minoría en comparación con los más de 700 mil trabajadores que hay. El que le cambien el nombre, que sea territorial y no sindicato independiente o sindicato de temporeros, para nosotros no afecta, porque la empresa es la empresa. No podrían negociar en una empresa trabajadores que no sean de ella. Por ejemplo, tengo tres sindicatos comunales eventuales y transitorios, dicen comunal, pero dos son de Colina, pero no vamos a ir a negociar a Rancagua, por naturaleza. Para nosotros esto es un susto más de los empleadores y lo hemos dicho fraternalmente, lo que importa aquí es que las partes logren llegar a un buen acuerdo para que evitemos cualquier conflicto futuro”, señala Rigoberto Turra, presidente de Nehuén.

Apunta a que los sectores ya se conocen y ante cualquier problema que pudiera aparecer pueden interponer sus buenos oficios.
“Podemos ayudar a aminorar cualquier conflicto que pueda aparecer, porque nos conocemos y para eso está la mesa”, agrega.
Por eso, dice, ha insistido en la mesa de negociación en la necesidad de partir, una vez aprobada la ley, con pilotos para ver en terreno cómo hacer la negociación bajo la nueva normativa.

Los otros temas en discusión

La mesa tripartita también está viendo temas como las horas extras.

“Sabemos que es algo que no tiene que ser siempre, estamos claros que cuando se necesita es por un apuro de la empresa en las cosechas. Pero no significa que sean 14 o 16 horas tampoco, porque también estamos poniendo la atención en los seres humanos. Pero si hay que trabajar un sábado en la tarde, lo hacemos, por eso la necesidad de que quien pacte o quien negocie sean trabajadores de un predio, de una empresa determinada, que se conozcan”, señala Turra.

En la ley actual se pueden hacer dos horas extras y se está viendo si pueden ser más dependiendo de la maduración de la fruta o en faenas determinadas, solo cuando sea necesario, como por ejemplo cuando una lluvia amenaza días antes una cosecha. El sector trabajador puso en la mesa que cuando se pase de las dos horas extras normales, se pague 75% más.
Se están afinando, además, acuerdos como el registro de contratos. Que los contratos individuales sean escriturados hasta el quinto día, pero con un registro del ingreso del trabajador con copia a la Inspección del Trabajo.

En el tema de la seguridad laboral, se avanza en que a los aplicadores de productos químicos no solo se les requiera su carnet de fumigador, sino que anualmente sean sometidos a exámenes para demostrar que están en condiciones físicas y de salud para hacer ese trabajo.

Una mirada pendiente es la de los contratistas, que según el representante de los trabajadores, es muy posible que se nieguen a negociar o pactar, lo que puede ser fuente de problemas.

En el tema de los trabajadores extranjeros de temporada, hasta ahora se habla de incorporarlos en otro proyecto que abarque el tema migratorio. “Los migrantes no son un problema para el mundo sindical, el problema nace cuando se ve que si ayer pagaban 100 por un raleo hoy quieran pagar 80. Ahí hay un problema y pasa. La gente se aprovecha. Es un tema denso que hay que entrarle, pero hoy día no es parte integrante del proyecto”, dice Turra.

Habrá que ver el resultado final en algunas semanas.

“Toda ley tiene que asentarse primero… Se requiere que trabajadores y empresarios hagan pruebas en empresas piloto para ver cómo se pacta o cómo se negocia, de lo contrario, esto va a quedar en letra muerta”  rigoberto turra,  presidente de nehuén

“A los gremios del sur, que tienen una proporción mayor de trabajadores de planta, les preocupa, así que cuando el proyecto pase al Parlamento va a haber que participar e interactuar en  las distintas comisiones” Juan Pablo Matte,  secretario general de la SNA

“El objetivo es actualizar la normativa respecto del trabajador agrícola de temporada, de manera de proteger adecuadamente sus derechos, y al mismo tiempo, entregar mayores posibilidades de negociación y adaptabilidad en el sector” Francisco Díaz,  subsecretario del Trabajo.