El tren de la fruticultura

CParra_15102017

El tren de la fruticultura

Cristian Parra Hernández, Director de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO AG. Ingeniero Agrónomo – Perito Agrícola
  • A contar del año 2000, la búsqueda de negocios, una mejora en las condiciones climáticas, la disponibilidad de agua y precios razonables de la tierra, han producido una verdadera revolución productiva.

     

La fruticultura es para esta parte del territorio nacional una especie de tren que a medida que avanza, se le van sumando más carros que abren nuevas posibilidades, generando un círculo virtuoso de crecimiento en que se traduce en más puestos de trabajo y oportunidades para prestadores de servicios, proveedores de insumos, etc…

El viaje de este tren comenzó con la fruticultura tradicional del sur, la que se reducía a quintas o jardines que eran utilizadas para consumo en fresco, mermeladas, conservas, jarabes y la rica chicha que más tarde se convierte en el vinagre de manzana. Esta fórmula permaneció inalterable por muchos años, con poco mejoramiento técnico y productivo.

A partir de los 80 se introdujeron nuevos frutales y variedades para la zona sur, pero con una mirada agroindustrial, dando paso a una producción profesionalizada de arándanos, frambuesas, cranberries, grosellas y algunas experiencias en manzano. Estos frutales se caracterizaron por ser plantados en grandes extensiones, cosechados manualmente con gran cantidad de personas, uso de tecnología de riego, control de heladas y la construcción de plantas de proceso. Actualmente, estos cultivos continúan pero con variaciones como nuevas variedades y cosecha mecanizada.

A  contar del año 2000, se registra una verdadera revolución frutícola, sustentada en la migración de inversionistas de la zona central del país, también extranjeros y en menor medida locales, los cuales buscan en este sector una alternativa más rentable que los rubros tradicionales.

El nuevo carro que se le suma a la fruticultura incluye a los cerezos, avellano europeo, frutillas, castaño marrón, maqui y en estudio: vides viníferas y nogales. Esta innovación en la fruticultura ha traído nuevos cambios para el agro en la zona, entre ellos, un mayor estudio y profesionalismo, uso de técnicas de riego y acumulación de agua, control de plagas y enfermedades, técnicas para el control de malezas resistentes, traslado de empresas proveedoras de insumos del norte al sur, nuevas máquinas para el manejo y cosecha de los huertos y plantas de proceso para la fruta.

El futuro para la fruticultura es prometedor y este tren solo está sumando carros para su viaje. Subir o no, decisión no fácil, requiere de un mayor conocimiento y estudio, control de los costos y cadenas de comercialización transparentes. Lo claro, es que en las décadas venideras veremos una fruticultura consolidada como uno de los grandes pilares del desarrollo de este territorio.

Momento expectante para el agro del sur

arntz

Momento expectante para el agro del sur

Christian Arntz Mac-Evoy, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO AG
  • Mayores niveles de eficiencia y economías de escala que en el caso de los medianos agricultores, sólo son posibles por medio de la asociatividad, es el único camino.

     

Millonarias son las inversiones que se ha materializado en los últimos meses en distintos rubros agrícolas en las regiones de Los Lagos y Los Ríos, al tiempo que se conoce la existencia de una serie de fondos de inversión internacionales dispuestos a inyectar importante capital, por medio de la compra, arriendo y asociación con proyectos en marcha.

Esta es la cancha en la que estamos jugando hoy los agricultores locales y por ello, lo único claro es que debemos seguir siendo fieles a nuestra tradición de innovar para ser cada día mejores, ya que si seguimos haciendo las cosas de la misma manera por mucho tiempo, vamos a perder este partido por goleada.

Si analizamos el presente de nuestra actividad, observamos márgenes cada vez más estrechos que obligan a la búsqueda de economías de escala, lo que traen como consecuencia una creciente concentración de la propiedad de la tierra con altas inversiones, lo que al mismo tiempo hace menos competitivos a los agricultores que siguen adelante de manera individual y al margen de la asociatividad.

Estamos en presencia de un fenómeno global relacionado con la disolución de la trilogía propiedad-capital-trabajo, factores que hoy se desenvuelven de manera independiente: las últimas inversiones demuestran que el capital puede desarrollar una explotación sin necesariamente ser propietario o trabajar en ella, mientras que aquel que es propietario puede quedar al margen del sistema por falta de capital.

Hoy día, para poder producir, no basta con tener la tierra, se requiere año a año de una gran cantidad de capital: de ahí que de una mala temporada, se pueda ingresar en un círculo vicioso de endeudamiento.

¿Cómo se soluciona este problema? Con mayores niveles de eficiencia y economías de escala que en el caso de los medianos agricultores, sólo son posibles por medio de la asociatividad. Es esto lo que permitió dar estabilidad, por ejemplo, al rubro granos en la región, a través del proyecto Alisur que se encuentra cumpliendo diez años y  es también lo que en materia lechera nos ha llevado a impulsar la iniciativa Campos Australes, que integra verticalmente a los productores orientándolos al procesamiento, en un ejemplo que esperamos impulsar hacia otros rubros, como siempre lo ha hecho SAGO desde su fundación, bajo el antiguo eslogan: “Juntos todo, separados nada”.

Este es el camino, no otro y es un camino que vale la pena de ser recorrido, porque es el único que nos llevará a proyectarnos al futuro.

Blancos y negros del sector lácteo

harold

Blancos y negros del sector lácteo

Harold Brethauer Meier, Vicepresidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO AG
  • Formamos parte del exclusivo grupo de países que explican apenas el 7% de la leche en base a pastoreo.

     

Fue el 5 de agosto de 2001, cuando el entonces subdirector adjunto del diario El Mundo de España, el osornino John Müller, colocó una voz de alerta respecto del cauce que habían tomado las protestas por la coyuntura láctea, en una columna titulada “Cuando los agricultores pierden la razón”.

Dos hechos habían ocurrido por esos días: una toma de tres días en la planta de Loncoleche y un incidente que pudo alcanzar ribetes de conflicto diplomático cuando el ministro de Agricultura neozelandés y el embajador del mismo país, fueron agredidos con el lanzamiento de huevos, junto a los organizadores de un seminario en donde se abordaban los escenario futuros del sector, todo en Osorno.

La columna generó un remezón importante y una polémica posterior, porque abordaba también una realidad que la agricultura del sur tardó dos décadas en aceptar: gústenos o no, Chile optó por el desarrollo de una economía abierta al mundo y este siglo nos ha demostrado, una y otra vez, que no podemos ir contra ello.

Se han hecho todos los intentos para que el mercado lácteo funcione de manera transparente y es hora de dejar aquello en manos de los organismos pertinentes que ya han mostrado suficiente firmeza frente a las farmacias o la colusión del confort, entre otros.

Hace algunas semanas, John Müller fue invitado por SAGO AG, 16 años después de esa columna que le enemistó con algunos sectores de nuestra zona, para hablarnos de cómo el actual escenario internacional impactaba a Chile, en el marco de la charla ¿Se ha iniciado la desglobalización? La conclusión, es que dicho proceso no trae buenos augurios para naciones como la nuestra.

Es cierto que la coyuntura láctea ha sido difícil para nosotros los productores de leche, pero ella no puede cegarnos respecto de que la posibilidad de un blanco futuro sigue a la mano para Chile en general y nuestra zona en particular: formamos parte del exclusivo grupo de países que explican apenas el 7% de la leche en base a pastoreo, es decir natural que existe en el mundo, lo que nos da infinitas posibilidades de diferenciación y de captar mercados de alto valor.

Es eso lo que ha visto Lactalis al instalarse en Chile y lo que reconoce haber visualizado Nicolás Ibáñez al invertir 25 millones de dólares en Manuka. A través del proyecto Campos Australes, SAGO AG ha optado por impulsar la integración horizontal –entre productores- para que juntos, grandes, medianos y ojalá también pequeños, podamos ir hacia la integración vertical orientada al procesamiento, la que nos permitirá de una vez caminar hacia las oportunidades del sector.

Oferta dieciochera consolidada

christian-arntz

Oferta dieciochera consolidada

Christian Arntz Mac-Evoy, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO AG
  • Osorno se consolida como uno de los lugares del país en donde el aniversario patrio se conmemora con mayor fervor: la ciudad ha ampliado su oferta y eso es lo importante.

     

Buena comida, muestra cervecera y shows artísticos, es el compromiso de SAGO AG para este 18 de septiembre, en que buscamos contribuir al esfuerzo público que desarrolla el municipio por posicionar esta celebración como una de las más importantes del país.

Si bien esta es la primera vez en varios años que las actividades oficiales no se harán en el recinto, hay que ser enfáticos en señalar que ello es sólo la confirmación de que Osorno se consolida como uno de los lugares del país en donde el aniversario patrio se conmemora con mayor fervor: la ciudad ha ampliado su oferta y eso es lo importante.

No se debe olvidar que los Fuegos Artificiales dieciocheros constituyen una tradición única en el país que antes de Osorno, sólo estaba reservada para el Año Nuevo.

Durante casi una década, la gran celebración de la comuna se llevó a cabo en nuestro recinto, pero la verdad es que este se hizo pequeño para la alta demanda, lo que abrió la oportunidad para que el municipio local comenzara a dar uso al Parque Chuyaca, transformando al sector en el epicentro de las festividades.

En el caso del Recinto Sago habrá 20 puestos de cerveza y 20 stands gastronómicos, a los que se suman todos los locales que tiene en su interior nuestro recinto. Como corresponde, habrá también rodeo.

Las puertas se abrirán a las 11 de la mañana y se cerrarán a las 2 de la madrugada, en tanto que la entrada tendrá un costo de $1.000 para las personas mayores de 13 años.

A cien años de su fundación, SAGO continúa adelante en su misión fundacional de ser el punto de encuentro y representación de todos los agricultores de esta zona y, además, del campo y la ciudad.

Estas actividades, que se complementan con las que lleva a cabo el sector público y dan cuenta de su grado de maduración y masividad, serán el preámbulo de la SAGOFisur centenario que se desarrollará entre el 23 y 26 de noviembre y que constituye tanto una exposición como un panorama familiar imperdible que le es muy grato asumir al gremio y al cual dedicamos grandes esfuerzos, sin descuidar, por cierto, nuestro rol fundamental de orientar técnicamente a nuestros productores, a través de charlas de calidad y exposición de tecnología de punta en los diversos rubros y servicios asociados al campo.

Perros asilvestrados y errantes: ¿quién se hace cargo?

perros-asilvestrados-web

Perros asilvestrados y errantes: ¿quién se hace cargo?

Christian Arntz Mac-Evoy. Presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera, SAGO AG.
  • Por supuesto que estamos de acuerdo con la tenencia responsable, pero, ¿quién se hace cargo ¡ahora! de los daños que genera la muerte de miles de animales silvestres, ovejas, vacunos y ciervos en nuestra zona?

De manera insistente hemos tratado de sensibilizar, tanto a las autoridades como comunidad en general, respecto de los graves problemas asociados a los perros asilvestrados y errantes sin dueño, responsables de la muerte de miles de animales, tanto silvestres como destinados a la producción, además de la propagación de enfermedades en nuestros campos.

Al fenómeno antes descrito, se ha ido sumando en los últimos años las verdaderas hordas de liebreros que bajo la excusa de una casa de estos pequeños animales, se internan sin permisos en los campos con sus perros de caza, los que persiguen a todos los animales que encuentran, provocando la destrucción de cercos y daños mayores, contaminando además las praderas de predios que cumplen con las exigentes normas del Servicio Agrícola y Ganadero, SAG. Para qué ahondar en las legítimas dudas que nos asisten respecto de la directa vinculación entre hechos delictivos mayores y este “deporte” de internarse con animales y armas en nuestros predios, sin permiso de nadie, en una verdadera ley de la selva.

Tanto los perros asilvestrados, como de caza sin regulación y errantes sin dueño, son una especie invasora que causa graves daños en los campos y áreas protegidas. Es por ello que la falsa conciencia que promueven los autodenominados animalistas atenta contra las soluciones de fondo: por supuesto que estamos de acuerdo con la tenencia responsable, pero, ¿quién se hace cargo ¡ahora! de los daños que genera la muerte de miles de animales silvestres, ovejas, vacunos y ciervos en nuestra zona? Si asumen una férrea defensa, entonces quizás también puedan asumir los costos que dejan la acción de sus “defendidos”. Podrían avisarnos para enviarles las facturas por los daños…

Es justamente este debate de poca altura el que ha impedido incluso que se cumplan compromisos básicos como la articulación de la mesa de análisis de esta problemática, propuesta en su minuto por el ministro de Agricultura Carlos Furche.

El lunes, Agustín Iriarte, zoólogo y director de la Consultora Flora y Fauna Chile, declaró que “la única solución para controlar a los perros asilvestrados es matarlos, y a los animalistas que protestan yo les digo: ‘decidan, vida silvestre o perros’ “. Esta visión descarnada del problema puede ser un buen punto de partida para abordar de una vez la reposición del decreto del SAG que en 2015 permitía la caza de perros asilvestrados, pero no se pudo aplicar por los supuestos “defensores” de la vida animal.

Perros asilvestrados

PerrosAsilvestrados

Perros asilvestrados

El Mercurio / Lucía Fontaine Cox, agricultora
  • Cabe preguntarse, entonces ¿no constituye “maltrato animal” la muerte de terneros, potrillos, ovejas, ciervos? ¿Sólo debe protegerse a los perros?

Hace unas semanas, una jauría de perros “asilvestrados” mató cruelmente a 20 ciervos de nuestro criadero. El ataque duró menos de 15 minutos en los que, mordiéndoles en sus cuellos, les produjeron una muerte lenta y cruel por desangramiento. No se los comieron.

Relaté este hecho en las oficinas del SAG de Talagante y de Paillaco, y en ambos casos los funcionarios me informaron que han recibido innumerables quejas de pequeños ganaderos, a quienes incluso les han matado vacas con sus crías. La ganadería en el sur ha sufrido pérdidas millonarias por la presencia de estos perros, que al actuar en grupos grandes atacan a animales mayores hasta causarles la muerte.

Hoy está prohibido por ley (art. 291 bis del Código Penal promulgado durante el primer gobierno de la Presidenta Bachelet) matar a uno de estos perros, por constituir “maltrato animal”. Cabe preguntarse, entonces ¿no constituye “maltrato animal” la muerte de terneros, potrillos, ovejas, ciervos? ¿Sólo debe protegerse a los perros? Una dirigente de los animalistas dijo que los perros asilvestrados que merodean en los sectores rurales tienen dueño. Falso. ¿Acaso ella no sabe que los perros se reproducen? Basta un par de hembras abandonadas y en pocos meses tenemos 12 perros sin dueño. A esos perros nadie los alimenta (eso es maltrato animal), por lo que se transforman en cazadores.

El segundo gobierno de la Presidenta Bachelet se dejó dominar de una manera inexplicable por un grupo fanático de animalistas, y suspendió la entrada en vigencia del decreto que consideraba como animal dañino a los perros asilvestrados dentro del Reglamento de Ley de Caza.

Acaba de promulgarse la “Ley de Tenencia Responsable de Mascotas”. Bien. Pero ¿qué se hace ahora con los cientos de jaurías sin dueño que en estos días merodean por los cerros, bosques y campos del país?

Ya sabemos lo que va a pasar: cuando uno de estos perros asilvestrados mate a un niño, o a una persona “en situación de calle” o a un minusválido, entonces recién se promulgará alguna normativa al respecto.

Señor consumidor: la mejor carne le está siendo negada

Arntz_01082017

Señor consumidor: la mejor carne le está siendo negada

Christian Arntz Mac-Evoy. Presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.
  • La categoría ‘V’ es tan amplia, que en ella caben carnes de subespecies como el cebú.

Hace un mes, la Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Carne, Fenasicar, nos invitó como gremio a un seminario para abordar los desafíos del sector, con criterio de unidad. Desde entonces hemos trabajado junto a ellos y a la Asociación Gremial de Plantas Faenadoras, Faenacar, los puntos de encuentro para establecer un norte común que permita sacar de su endémico estancamiento a este sector productivo.

Nuestra carne se produce mayoritariamente en base a pastoreo, lo que la convierte en una de las mejores y más sanas del mundo, no obstante, los consumidores han visto limitado su acceso a ella, principalmente, por la errada Norma de Tipificación que surgió hace un cuarto de siglo, con el objetivo de poner de acuerdo a productores con industriales para la transacción de los animales, pero no necesariamente tuvo como foco orientar a las personas acerca de cuál es la mejor calidad.

La Norma de Tipificación considera aspectos como la cobertura de grasa, contusiones y edad del animal, esta última relacionada a la cronometría dentaria. Sin embargo, ninguno de estos aspectos está relacionado directamente con la calidad de la carne. Los grandes supermercados, que manejan el 77% de la oferta, han promocionado una sola categoría, la V, que como dijimos, no tiene que ver necesariamente con calidad, dejando fuera otras que a la experiencia del consumidor son similares e incluso, en algunos cortes, superiores. Por ejemplo, un filete nacional que hoy califica como U, y por lo tanto no llega a los supermercados, pero es una delicia en restaurantes especializados, sí puede llegar a la misma góndola del retail como carne importada, por la difícil fiscalización de nuestra norma.

Chile es deficitario en carne. Por supuesto que existen otros elementos que explican este fenómeno, a parte de la Norma de Tipificación, pero como Sago creemos que este punto se debe abordar cuanto antes, ya que este artilugio excluye categorías consumibles, dejando el mercado nacional con menos oferta y nulas posibilidades de competir con la carne importada.

La categoría “V” es tan amplia, que en ella caben carnes de subespecies como el cebú, que vienen mayoritariamente de Brasil y Paraguay, con características muy distintas a la proveniente de la ganadería nacional, no obstante el consumidor no se entera de ello.

Un Gobierno preocupado de reescribir la historia

Sintítulo3

Un Gobierno preocupado de reescribir la historia

José Antonio Alcázar Martínez, gerente general de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO AG.
  • No nos ha quedado más que asumir que el Minagri, definitivamente, ha dejado atrás su tradición técnica, para caer en la propaganda ideológica.

Fue en junio de 2016 cuando la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO AG, planteó por primera vez al Ministerio de Agricultura la inconveniencia de llevar a cabo una campaña de conmemoración de la Reforma Agraria, donde se asumía una sola mirada.

No sólo nunca recibimos una respuesta a la misiva. Con el correr de los meses, la campaña pagada por todos los chilenos fue aumentando, con iniciativas como la destinación de recursos para un documental de 110 millones de pesos, cuya “contraparte técnica” es el ex líder mirista Andrés Pascal Allende. A pesar de este hecho lamentable en curso, y demostrando nuestro interés de seguir contribuyendo desde nuestro ámbito al desarrollo de nuestro país, estuvimos dispuestos a proponer y desarrollar junto con el Minagri una intensa agenda de trabajo, la cual presenta a la fecha avances en algunas áreas específicas.

No obstante lo anterior, las persistentes señales del Gobierno nos tienen hoy hablando más tiempo de su porfiada reinterpretación ideológica del pasado por sobre el futuro. La apología a la Reforma Agraria incluye una muestra fotográfica con leyendas del tipo: “Gracias a la Reforma Agraria, los niños y niñas pudieron dejar de trabajar y comenzaron a ir a la escuela” y en el mismo tenor hay obras de teatro y canciones, también financiadas por el erario nacional. Ante tamaña tergiversación, no nos ha quedado más que asumir que el Minagri, definitivamente, ha dejado atrás su tradición técnica para caer en la propaganda ideológica, invirtiendo en ello recursos que no abundan, como lo demuestra, entre otros, los más de 900 productores de Indap de nuestra región que no pudieron ser beneficiados con el último llamado del Programa de Recuperación de Suelos.

Como SAGO, no sólo hemos tomado la decisión de recurrir a los organismos pertinentes para clarificar el alcance de esta campaña: también hemos decidido comenzar a exponer la otra cara de la moneda de este proceso sobre el que se cuenta una historia falsa, donde por la fuerza fue expropiado el equivalente a tres regiones de La Araucanía, sin una compensación justa a los propietarios y en medio de un clima de violencia, con la excusa de dar tierra a los trabajadores, cuando lo que en realidad se hizo fue dejar la propiedad en manos del Estado, tal como ocurrió en los fracasados modelos soviético y yugoslavo.

A menos de una semana del aniversario de la ley que le dio un ritmo vertiginoso la Reforma Agraria, sólo nos queda señalar que este Gobierno ha herido de manera profunda el histórico rol técnico del Minagri.

La vergonzosa apología a la Reforma Agraria

Columna Ricardo Montesinos

La vergonzosa apología a la Reforma Agraria

Harold Brethauer Meier. Vicepresidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO AG.
  • En realidad fue el crecimiento impulsado por la libertad económica el que permitió que los niños  del campo y de la ciudad, pudieran dejar de trabajar, ir a la escuela y usar zapatos.

Hace ya poco más de un año, el Gobierno, a través de su Ministerio de Agricultura, inició una campaña de apología a los 50 años de la Reforma Agraria, la que incluye frases como “Gracias a la Reforma Agraria, los niños y niñas campesinos dejaron de trabajar, pudieron ir a la escuela y comenzaron a usar zapatos”. La campaña, obviamente, no considera la visión de ninguno de los miles de agricultores a los cuales se los despojó prácticamente sin compensación alguna, de sus bienes, su fuente de subsistencia y sus hogares. Tampoco se dice nada de cómo la violencia y los constantes atropellos a los derechos humanos que se produjeron en torno a la Reforma Agraria, fueron los factores que condujeron al derrumbe institucional de nuestro país y de nuestra democracia.

Existen dos mitos que se intenta instalar en torno a la Reforma Agraria. El primero es de carácter económico, y nos dice que gracias a esta política, nuestra agricultura pasó de ser una altamente ineficiente, a ser la agricultura eficiente y moderna que es hoy. Pero la realidad muestra que el destino de nuestra agricultura se decidió en el proceso de apertura económica y comercial que sobrevino inmediatamente después. La Reforma Agraria se vivió de manera similar en todas las zonas del país, sin embargo, la agricultura del norte y del sur obtuvieron desempeños muy distintos. Mientras la zona centro norte del país, con condiciones climáticas muy favorables al sector exportador, experimentó un boom durante las décadas de los ochenta y los noventa, la agricultura de la zona centro sur, dedicada principalmente a la sustitución de importaciones, sufrió una realidad totalmente opuesta, con miles de hectáreas con aptitud agrícola que terminaron plantadas con pinos y eucaliptos, agroindustrias prácticamente desaparecidas y un gran empobrecimiento de sus sectores rurales. Esta dispar realidad se condice perfectamente bien con el término de la condición autárquica en que se encontraba el país y el proceso de apertura comercial, donde siempre hay ganadores y perdedores, industrias que florecen y otras que mueren. Y no puede ser explicada por un proceso que se aplicó de forma uniforme en todo el país.

El segundo mito de la Reforma Agraria tiene una connotación mucho más profunda y señala que con el término del latifundio se eliminó una estructura de dominación social, política económica y cultural que se había mantenido intacta desde la colonia. La verdad, es que el poder político de la oligarquía chilena estaba ya muy disminuido antes de comenzar el proceso de la Reforma Agraria. En 40 años el conservadurismo sólo había logrado ganar dos elecciones presidenciales, el 32 con Arturo Alessandri, quién paradojalmente en su primera presidencia se había encargado de destruir el poder oligárquico representado en la república parlamentaria y el 58 con su hijo Jorge, quién aunque con un espíritu muy acotado fue el iniciador de este proceso.

Además se debe considerar que si bien la propiedad de la tierra en la zona central del país estaba muy ligada a la oligarquía, a la iglesia católica y al partido conservador, la realidad del resto del país, especialmente del Bio-Bio al sur  era diametralmente distinta. La propiedad de la tierra estaba principalmente en manos de descendientes de inmigrantes, fuertemente marcados por una ética protestante, políticamente vinculados al partido radical y con un marcado carácter mesocrático. Esta división cultural se manifiesta hasta hoy en la existencia del Consorcio Agrícola del Sur como contraposición a la santiaguina Sociedad Nacional de Agricultura. Así, ese supuesto poder incontrarrestable  y hegemónico  de la clase latifundista, estaba lejos de existir a esas alturas de nuestra historia.

Lo que realmente le cambió la cara a este país fueron las reformas económicas implementadas a partir de 1973, ya que aunque el PIB agropecuario se quintuplicó desde ese año en adelante, no pudo crecer al mismo ritmo que el resto de la economía, que es lo que siempre ocurre cuando un país se encumbra al desarrollo, transformándolo de agrario, a productor de servicios, proceso al cual le falta aún mucho camino por recorrer, por supuesto.

En realidad fue el crecimiento impulsado por la libertad económica el que permitió que los niños  del campo y de la ciudad, pudieran dejar de trabajar, ir a la escuela y usar zapatos. La misma libertad que se intenta conculcar con ésta, y muchas otras campañas de desinformación realizadas con recursos de todos los chilenos y que incluye un presupuesto millonario a cargo de un líder mirista, haciendo de esta una desvergonzada campaña de apología con una clara orientación ideológica.

Deuda de tierras: ¿Alguien puede aclarar las cifras?

Columna Ricardo Montesinos

Deuda de tierras: ¿Alguien puede aclarar las cifras?

Ricardo Montesinos, director Multigremial del Sur, en La Tercera.

En su última aparición pública, el director nacional de Conadi aseguró que el Estado había adquirido 170 mil hectáreas que equivalían al 10% de la “deuda” con el pueblo mapuche. No deja de llamar la atención que en 2014, las cifras del servicio publicadas en un amplio reportaje de La Tercera ya hablaran de casi 500 mil hectáreas traspasadas desde 1994 a esa fecha. ¿A cuál de las dos cifras hay que creerle?

Pero hay más. En el mes de junio, la Presidenta Michelle Bachelet aseveró que durante los últimos 25 años “hemos comprado, subsidiado o regularizado casi 230 mil hectáreas de tierras indígenas al pueblo mapuche y sólo por ese ítem, el Estado ha invertido 584 mil millones de pesos”.

Poco importa en el debate, al parecer, que la mayoría de los beneficiados con las miles hectáreas no viven en las tierras entregadas, según Conadi, por falta de luz eléctrica, agua potable, caminos, etc… lo que hace en su gran mayoría, estas hectáreas permanezcan improductivas, en un fenómeno similar al proceso de Reforma Agraria que terminó por expropiar 10 millones de hectáreas a sus legítimos dueños, generando una caída de casi 7 puntos en el PIB agrícola, hacia el año 1973, sin considerar la estela de odio propia de la retórica de un proceso que el actual Ejecutivo se empeña en “rescatar”, entregando para ello 110 millones de pesos a un ex mirista encargado de hacer un documental al respecto.

En esta danza de hectáreas cuyo número exacto no se ve claro, el mundo político sigue sin poner el acento sobre cuándo se terminará de pagar la deuda, lo que a todas luces resulta kafkiano, dado que de acuerdo a los datos de la Multigremial de La Araucanía, la problemática de tierras está absolutamente cuantificada: de las 512.493,67 hectáreas que reconocían los títulos de Merced del siglo XIX, a inicios de los 80 quedaban 463.409,81, es decir, se había generado una diferencia de 49.000 hectáreas, aproximadamente, en contra del pueblo mapuche. Esa era la deuda sobre la cual había que trabajar, antes de entrar en esta inorgánica vorágine de compras y entrega con una finalidad poco clara.

Aún agregando las ventas de terrenos que permitió el marco jurídico vigente, es claro que hoy existen ya más de 512 mil hectáreas establecidas por los títulos de Merced en manos de mapuches.

Y el problema sigue creciendo, ya que de acuerdo al catastro realizado por la Conadi, si en el año 1994 eran 538 las comunidades que postulaban buscar el beneficio, dos décadas después el número bordeaba ya los 2.100.

El explosivo incremento de estas agrupaciones que reclaman territorio al Estado, se ve propiciado por la legislación, que permite la división comunidades, lo que comprobadamente generó que muchas de ellas se vean beneficiadas más de una vez. Hace ya tres años, la Fundación Aitue reconocía que solo se necesitaba que se reúna un grupo de diez personas para generar una comunidad y ponerse en la lista de los aspirantes a recibir tierras, provocando una presión ilógica al proceso, básicamente porque el territorio no es infinito.

Tanto la Conadi, en cuanto servicio dependiente, como su programa de entrega de tierras, muestran caducidad. A casi 25 años de la promulgación de la Ley Indígena, el plan demuestra haberse extraviado en el horizonte y en la ejecución, y lo que se requiere hoy es un organismo capaz de tener acción propositiva a nivel legislativo, capacidad en el diseño de políticas públicas y coordinación en materia de diálogo.

Las tierras debieran tener una finalidad productiva, y en tal sentido se requiere dar un giro al sistema. Partiendo por esclarecer cuál es la “deuda”, para poder saldarla en un plazo programado, y luego atender a las verdaderas demandas detrás de la entrega a granel, ya que un botón de muestra clarificador es el estudio de “Población Mapuche regiones del Bío Bío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos”, que arrojó que más de un 88% de los mapuches encuestados estima que las tierras deberían entregarse a familias y no a comunidades.