Tipificación de la Carne: competir con freno de mano

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Tipificación de la Carne: competir con freno de mano

Sergio Willer Daniel. Director Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO AG.
  • ¿Qué proponemos? Terminar de una vez por todas con la norma, dejando dos categorías de carne: de consumo e industrial.

Esta semana que termina, nuestro gremio asistió a la reunión de la Federación de Productores de Carne de Chile, Fedecarne, para expresar la urgente necesidad de poner término a la lacra de la Tipificación de la Carne por Cronometría Dentaria.

Somos el único país del mundo en donde esta norma tiene carácter de obligatoria, es decir, se nos aplican criterios por sobre la Ocde, pagados a precio de tercer mundo. No es casual que desde la entrada en vigencia de este cuerpo legal, la masa ganadera chilena haya caído a 2,4 millones de cabezas, con una pérdida de más del 40% sobre el mayor conteo del año 1997, aún cuando existe otra indiscutible causa vinculada al Tratado del Mercosur.

Si bien es cierto que el consumidor nacional prefiere nuestra carne, hoy en los supermercados, donde se vende el 77% de ésta, ella sigue siendo muy escasa. Esto se origina, además de nuestra baja masa ganadera, en el hecho de que el principal poder comprador sólo acepta en sus góndolas categoría “V”, lo que genera un rápido quiebre del stock que obliga al consumidor nacional a comprar carne de otras procedencias y dudosa rotulación.

La cronometría dentaria –edad del animal- determina qué carne es o no “V”. ¿Es la edad la que establece la calidad de este producto? Para nada, es más, en aspectos de calidad influyen muchos otros factores no considerados en la norma. ¿La oferta proveniente del exterior que se ofrece como “V” es tal? Tampoco. ¿Qué estamos haciendo como país al seguir adelante con esta normativa? Simplemente, obligar a los agricultores y ganaderos a competir con freno de mano. ¿Es eso culpa del Mercosur? No. Somos nosotros mismos los que nos hemos amarrado a estas reglas, otorgándole gratuitamente al retail una herramienta para castigar el precio de la carne y del ganado nacional.

La relación entre el precio del novillo y vaca (V/U) antes de la tipificación, era del 77%. Posterior a esta, cae al 63%, vale decir, 14% menos. Y si a ello le agregamos que el precio del novillo no se ha visto favorecido por la tipificación, SAGO ha logrado estimar que las pérdidas para los ganaderos por la aplicación de la tipificación son del orden de los 1.100 millones de dólares.

¿Qué proponemos? Terminar de una vez por todas con esta norma, dejando dos categorías de carne: de consumo e industrial, avanzando así hacia una normativa enfocada en las necesidades del  consumidor, por medio de parámetros objetivos a definir en conjunto con nuestros socios: la industria. Sólo así, aseguraremos un precio decente para animales adultos y una competencia leal con la carne importada, es decir, las mismas reglas con que juegan los demás países.

Reforma Agraria y el mito de los títulos de dominio para campesinos

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Reforma Agraria: Ni la DC ni  la UP entregaron un solo título de dominio a los campesinos

Rodrigo Montesinos Vásquez. Ex ingeniero agrónomo del SAG Comisionado en la Cora
  • Los campesinos solo cambiaron el patrón antiguo por el nuevo patrón Estado. Ellos no participaban de los planes de explotación elaborados por nosotros los funcionarios, clamaban por capacitación que nunca tuvieron y observaban sorprendidos la llegada de tractores rusos que nunca pidieron.

“Cuando se han sembrado vientos, se cosechan tempestades, y cuando se han desarrollado ilusiones se cosechan desesperanzas”, escribiría premonitoriamente un día Jorge Rogers Sotomayor, fundador de la Falange. Leo que estos días se ha celebrado una conferencia organizada por la Universidad de Los Lagos para conmemorar los 50 años de la promulgación de la ley de Reforma Agraria, en 1967, bajo el gobierno de Frei Montalva. Estábamos en plena guerra fría y la Democracia Cristiana decidió aportar con leña para el fuego de la lucha de clases. Disfrazada como una reforma para dar mayor bienestar a los trabajadores agrícolas, escondía su objetivo último de terminar con la propiedad privada, mediante la lucha de clases, el odio y la violencia con sus consecuencias de muerte y destrucción.

Viví la Reforma Agraria por dentro, como ingeniero agrónomo del SAG comisionado en la CORA. Nuestro jefe era un joven profesor de gimnasia que se presentaba en la oficina vistiendo el uniforme verde oliva de la brigada Ramona Parra del partido comunista y le tocaba dirigir a agrónomos y médicos veterinarios.

Su acento cubano delataba alguna capacitación en dicho país para aplicarla en Chile. El resto de los jefes eran técnicos electricistas o activistas. Los campesinos solo cambiaron el patrón antiguo por el nuevo patrón Estado. Ellos no participaban de los planes de explotación elaborados por nosotros los funcionarios, clamaban por capacitación que nunca tuvieron y observaban sorprendidos la llegada de tractores rusos que nunca pidieron, ignorando que los tractores habían sido trocados por el gobierno a cambio de ayuda económica.

Me confesaban su inocente ilusión de ser propietarios algún día, ignorando las declaraciones públicas del ministro Chonchol que no contemplaba la entrega individual de la tierra sino formar grandes haciendas estatales, la máxima aspiración de un marxista. Ni el gobierno de la DC ni el de la UP entregaron un solo título de dominio a los campesinos. Solo lo hizo el gobierno militar en cuanto se hizo cargo. La Reforma Agraria solo produjo hambre al país, ya no había harina para el pan y el estanco de la carne solo permitía el consumo un día a la semana. La Reforma Agraria solo debe ser recordada como el peor engendro legal de la historia chilena, que sembró los vientos que se transformaron en tempestades.

Reforma Agraria y la apología a las violaciones a los DDHH

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Reforma Agraria y la apología a las violaciones a los DDHH

Harold Brethauer Meier. Vicepresidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO AG.
  • Es preocupante que las instituciones del Estado insistan en reescribir la historia de este proceso que fue más que un desastre productivo”.

Desde 2016, el Gobierno, a través de su Ministerio de Agricultura, inició el financiamiento de una campaña de apología a los 50 años de la Reforma Agraria, buscando reescribir la historia de la ley 16.640, que permitió darle un ritmo vertiginoso al proceso expropiatorio de un total de 10 millones de hectáreas, en el marco de un espiral de violencia y constantes atropellos que condujeron al derrumbe institucional de nuestro país.

Ya el año pasado, Sago AG hizo ver al Ministerio de Agricultura lo inapropiado de utilizar sus plataformas web para resaltar un proceso que sobre todo desde 1967 en adelante, generó heridas profundas en Chile. Pero el proceso sigue su curso inalterable. Es así como el miércoles pasado, este mismo enfoque expresado por la cartera del agro se desplegó también en una actividad mal organizada por la Universidad de Los Lagos, en el marco de un seminario que lejos de confrontar ideas distintas, se pareció más a un mitin de propaganda política que la aleja de su rol público, algo que, según se nos ha informado extraoficialmente, reparará en parte por medio de la realización de nuevas jornadas de reflexión sobre la materia.

Consideramos muy preocupante que las instituciones del Estado insistan en reescribir la historia de este proceso que no sólo fue un desastre productivo y económico, sino que también constituyó un atropello flagrante a los derechos humanos de miles de chilenos.

La Declaración Universal de Derechos Humanos señala en su artículo 17 que toda persona tendrá derecho a la propiedad individual y que nadie podrá ser privado arbitrariamente de ésta, algo que de nada sirvió a los afectados que quedaron en la más absoluta indefensión y tuvieron que resignarse a recibir pagarés no reajustables a quince años, que se hicieron humo en la inflación de tres dígitos de la época. Muchísimos fueron expulsados violentamente por grupos armados ilegales y obligados a salir solo con lo puesto. Muchos otros se vieron obligados a vender a precios irrisorios producto del chantaje y las constantes amenazas, tal como hoy está ocurriendo nuevamente en La Araucanía y donde un importante sector del país sostiene la misma actitud permisiva que ya vivimos antes.

http://www.australosorno.cl/impresa/2017/06/11/full/cuerpo-principal/8/texto/

 

Reforma Agraria: nada que celebrar

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Reforma Agraria: nada que celebrar

Harold Brethauer Meier. Vicepresidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO AG.
  • Ya hacia fines de los 50, el modelo colectivista de producción agrícola impulsado por la Unidad Popular había sido puesto en tela de juicio por la propia Unión Soviética.

Iniciada en 1962 con un espíritu acotado -tal como en 1993 comenzó el proceso de compra de tierras por parte de la Conadi-, la Reforma Agraria culminó a fines de 1973 con un balance lapidario: 5.800 predios expropiados que sumaban en conjunto 10 millones de hectáreas, es decir, casi la totalidad de los terrenos con aptitud agrícola de Chile, a un costo para el Estado de 40 mil millones de dólares, cifra a la cual se debe agregar el descomunal costo patrimonial soportado por los agricultores despojados, estimado en otros 60 mil millones de dólares. Un altísimo número de quienes dejaron de ser dueños de sus terrenos debido a la satanización de la propiedad privada propia de aquella época, jamás recibieron compensación alguna, mientras que aquellos que tuvieron “más suerte”, obtuvieron una ínfima parte del valor real.

De las 10 millones de hectáreas que contempló la Reforma Agraria, 5.477.514 fueron expropiadas en el periodo de la Unidad Popular -1970 a 1973-, tiempo en el cual la producción agrícola agregada del país cayó un 6,5%, contagiando al área industrial y contribuyendo decisivamente a paralizar la economía. Este punto que vale la pena poner en contexto, cada vez que se intenta achacar ese nefasto resultado a todos aquellos que fueron despojados de la tierra que trabajaron toda una vida.

Ya hacia fines de los 50, el modelo colectivista de producción agrícola impulsado por la Unidad Popular había sido puesto en tela de juicio por la propia Unión Soviética, órbita a la que pertenecía el país durante aquellos años de plena Guerra Fría, porque su negativo impacto en los índices de productividad y nulo aporte para mejorar la calidad de vida de las personas estaban totalmente probados, no obstante, la ideología se impuso en nuestro país y esta pésima reforma se implementó a rajatabla.

Cuesta entender que el Gobierno, desde su Ministerio de Agricultura, sostenga con recursos públicos una campaña para reescribir el legado de la Reforma Agraria y que ésta termine permeando, incluso, a universidades estatales, más todavía considerando que la retórica llena de odio y división de este proceso gatilló enfrentamientos y muertes que constituyen uno de los pilares de la paralización de la productividad en el campo y el país, pero por sobre todo se alzan como la cuna de la violencia que derivó en el derrumbe de la convivencia cívica en 1973.

La Reforma Agraria fue un fracaso para Chile, incluso en el propósito que hoy se pretende rescatar, ya que tampoco otorgó igualdad de oportunidades a un grupo social más desprotegido, porque los nuevos propietarios, agrupados de manera comunitaria, no pudieron trabajar la tierra de manera eficaz para poder vivir con mayor dignidad, tal como ya lo habían vivenciado los soviéticos.

Con el correr de los años, muchos de los expropiados volvieron a comprar sus mismos predios, recuperándolos para la agricultura nacional.

¿Qué se puede celebrar de un proceso así? Nada más que el triunfo de una ideología que no está sujeta a resultados medibles y lamentamos que para ello se utilicen las plataformas de comunicación de un ministerio técnico con esa finalidad, por ya más de un año.

Campos Australes y el camino de Colun

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Campos Australes y el camino de Colun

Harold Brethauer. Vicepresidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO AG.
  • “Es una necesidad y estamos convencidos de que constituye una muy buena alternativa de negocio”.

El jueves 25, dimos un nuevo paso en el proyecto Campos Australes, al presentar el avance de la iniciativa a los socios de Sago, durante la Asamblea Anual del gremio.

Múltiples fueron los emprendimientos asociativos al alero de Sago desde la creación de su sección Comercial en adelante. En materia lechera, por ejemplo, en el año 1930, Sago creó los estatutos de la Cooperativa Agrícola y Lechera de Osorno, Calo, dando inicio a la primera iniciativa de integración vertical que vio la luz en el año 1943, con Max Nusser como presidente, al mismo tiempo que encabezaba el gremio. Este ejemplo, pavimentó el camino luego para la creación de Cafra y más tarde Colun, cooperativa que nos enorgullece hoy, al alzarse como la marca más conocida de Chile, según la última encuesta Cadem.

Calo fue la prueba de la perseverancia de los socios para la consecución de objetivos trascendentes, tal como lo fue también la creación en 1944 del Matadero Modelo Municipal -hoy Frigosorno-, al alero de Sago, el municipio y el Ministerio de Economía.

Es este ejemplo de nuestros fundadores y de los próceres que dieron orgullo a la zona en aquellas décadas, el que nos ha inspirado para dar vida a fines de 2016, al proyecto de integración vertical orientado al procesamiento de leche, Campos Australes, cuyo éxito será posible con el esfuerzo de todos , al que están invitados todos los productores de la región, sean o no socios de Sago.

Campos Australes es una necesidad y estamos convencidos de que constituye una muy buena alternativa de negocio para los productores lecheros. En diciembre de 2016, planteé que si bien es cierto han existido fracasos en intentos recientes de este tipo, hoy tenemos todo para que los resultados sean distintos.

Esta semana la encuesta Cadem mostró que Colun es la marca más conocida por los chilenos, pero su éxito trasciende aquello: los países con cooperativas fuertes, tienen un importante desarrollo de su sector productor, tal como lo demuestra en Chile el efecto de Colun, que se traduce en mayor producción de leche, situación opuesta vive el resto de la industria. Si en 1943 el ejemplo de Calo fue clave para la creación de Colun, hoy es el lugar de privilegio en que se encuentra esta última.

Fruticultura y la competencia por el suelo

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Fruticultura y la competencia por el suelo

Christian Arntz Mac-Evoy. Presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO AG.
  • El avance de la fruticultura genera un mayor abanico de opciones que presiona al alza la competencia por el suelo.

Las positivas proyecciones del sector frutícola en nuestra zona dejaron de ser una posibilidad teórica y los números son elocuentes. En la región de Los Ríos, la superficie frutícola se incrementó en un 93%, entre 2006 y 2016, pasando de 1.403 a 2.703 hectáreas. En el caso de la Región de Los Lagos, sólo las plantaciones de arándanos alcanzaron las 836 hectáreas, cuando hace sólo cinco años había apenas 114.

Si hace algunos años la exportación de uva de mesa era el símbolo de la fortaleza exportadora del país en materia frutícola, hoy ese sitial es compartido por los envíos de arándanos, donde nuestra zona juega un rol preponderante, pero no es lo único. A fines de 2017 se espera llegar en nuestra región a mil hectáreas de cerezos plantadas y se estima que el potencial de la zona, por clima y agua, es una cifra seis veces superior. Asimismo, el potencial de expansión del avellano europeo es también muy interesante.

Todo esto configura el escenario que llevó a la Revista Campo de El Mercurio a situar a Osorno como “la nueva frontera frutícola” del país “ya que concentra la mayor parte de las incipientes plantaciones frutales, algo impensado hace algunos años, pero que ahora, con el cambio climático mediante, ya es toda una realidad”.

Es efectivo: los agricultores tienen hoy un abanico de opciones que exceden los rubros tradicionales, todo ello coronado por una forma de producción específica como la orgánica, que muestra crecimientos en ventas en la Unión Europea de dos dígitos -con un alza de 13% al cierre de 2015- acercándose a los 30 mil millones de euros al año y levantándose como el segundo mayor mercado a nivel mundial para esta categoría, luego de Estados Unidos. Este punto es relevante, y que el 27 de abril recién pasado, tras cuatro años de negociación, Chile firmó con la Unión Europea el acuerdo de homologación de la normativa para productos orgánicos.

El avance de la fruticultura genera un mayor abanico de posibilidades que sin duda presiona al alza la competencia por el suelo, lo que hace más necesaria la asociatividad de los productores para seguir creciendo y desarrollando rubros tradicionales como el de carne, leche y granos.

http://www.australosorno.cl/impresa/2017/05/14/full/cuerpo-principal/8/

 

Código de Aguas: Más obras, menos normas

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Código de Aguas: Más obras, menos normas

Christian Arntz Mac-Evoy. Presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO AG.
  • Proponemos, entre otras cosas, que cada cuenca sea administrada de manera responsable por los mismos usuarios, como ha sido desde el siglo XIX, y no desde Santiago con un criterio uniforme que no reconoce las particularidades del país.

Los agricultores del sur estamos cumpliendo con el desafío que durante el desarrollo de SAGOFISUR 2016 nos planteó el ministro de Agricultura, Carlos Furche, en orden a analizar técnicamente el proyecto de ley de Reforma al Código de Aguas propuesto por el Ejecutivo y entregar propuestas para su mejoría.

Hemos señalado que la iniciativa deja en la incertidumbre la propiedad de los derechos de aguas concedidos y pone una gran interrogante para el otorgamiento de los nuevos, lo que traerá graves consecuencias para la producción de alimentos del país, pero este no es el único problema.

Buena parte del sustento argumental para poner en jaque el derecho de propiedad del agua, tiene que ver con la aplicación de un errado criterio uniforme que no reconoce las particularidades de un país que va desde el desierto más seco del mundo hasta un sur muy distinto: las cuencas de los ríos Copiapó y el Rahue no tienen nada que ver, no obstante para el proyecto de ley son lo mismo.

Hemos sostenido que Chile posee nueve veces más agua que el promedio mundial y que desde la región de La Araucanía hacia el norte, desperdiciamos el 85% del agua dulce en el mar, un fenómeno que entre Los Ríos y Los Lagos es aún peor. Como dijo Martín Arrau, presidente de la Junta de Vigilancia del Río Ñuble, por supuesto que no estamos diciendo que usemos el 100% y no dejemos que nada se vaya hacia el mar, sino que propendamos hacia un uso eficiente y sustentable del recurso.

Para nosotros, el problema de esta reforma es claro: necesitamos más obras y menos normas; menos burocracia y más confianza en los usuarios del recurso. Proponemos la urgente realización de estudios de prospección y catastros; construcción de embalses; infiltración de napas; y desalinización. Todo esto, en un escenario de pérdida acelerada de la capacidad natural de almacenamiento de las aguas y en el marco de la realización de un Plan Hídrico que incluya información sobre disponibilidad, pronóstico y derechos otorgados; fortalecimiento de la Dirección General de Aguas (DGAC); y que permita que cada cuenca sea administrada de manera responsable por los mismos usuarios, como ha sido desde el siglo XIX, y no desde Santiago con un criterio uniforme que no reconoce las particularidades del país, ni la capacidad individual de las personas para producir los alimentos de todos en armonía con el medioambiente.

http://www.australosorno.cl/impresa/2017/04/30/full/cuerpo-principal/8/

 

“Si buscas resultados distintos…”

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“Si buscas resultados distintos…”

Harold Brethauer. Vicepresidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO AG.
  • “El horizonte de largo plazo (…) simplemente no ha tenido cabida entre tantas metas anuales”.

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, es una frase del físico Albert Einstein que aun cuando se transformó en cliché, no ha dejado de tener validez.

Como sector lechero nacional, tenemos desde hace décadas un problema frente a nuestras narices: mientras la industria disminuye la cantidad de leche comprada, aumenta sus utilidades, a la inversa de lo que ocurre con los productores no integrados a la cadena de valor. Esto es posible, porque la oferta de leche a nivel primario es muy inelástica en el corto plazo, razón por la cual la decisiones que inciden en la producción de leche de un año determinado se deben tomar dos o tres años antes y una vez terminado el proceso, la leche debe ser retirada inmediatamente de los campos, ya que es altamente perecible. En este escenario, los agricultores deben seguir produciendo y vendiendo, cualquiera sea el precio que estén recibiendo, inclusive si éste se encuentra por debajo del costo de producción. En otras palabras, la industria puede mejorar sustancialmente sus márgenes, disminuyendo el precio pagado por la materia prima, sacrificando sólo una pequeña parte de sus volúmenes transados.

Las empresas procesadoras locales se conforman con mantenerse en la comodidad del mercado nacional. Es así como en muy poco tiempo Chile perdió su condición de exportador de productos lácteos, perdiendo también una parte importante de su infraestructura productiva. El horizonte de largo plazo, que tanto necesita nuestro sector para desarrollarse, simplemente no ha tenido cabida entre tantas metas anuales. La realidad antes descrita no es nueva y para enfrentarla, por años se ha buscado generar condiciones para una intervención en la fijación de precios, sin éxito. La pregunta es ¿por qué se ha buscado una solución desde un tercero, en vez de abordar seriamente el desafío industrial, para enfrentar la gran falta de convicción de las procesadoras no integradas verticalmente e ir a la conquista de los mercados internacionales que como país hemos abierto a través de diversos tratados?.

Seguir haciendo lo mismo es sólo pujar por una mejora del precio a productores (corto plazo). Es por todo lo anterior que como Sago determinamos volver a nuestro origen como fundadores a inicios de los años ’40 de la Cooperativa Agrícola y Lechera de Osorno, Calo, ya que ésta es la única forma de dar viabilidad en el largo plazo a esta actividad que puede ser uno de los pilares del desarrollo del sur de Chile.

http://www.australosorno.cl/impresa/2017/04/16/full/cuerpo-principal/8/texto/

 

Mercado de la carne: más allá de las coyunturas

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Mercado de la carne: más allá de las coyunturas

Christian Arntz M. Presidente de SAGO A.G. El Austral de Osorno
  • “Ninguna coyuntura solucionará el problema estructural del sector carne bovina”.

Aclarada ya la magnitud del escándalo de la carne brasileña, queda establecido que no existirá el impacto en el mercado interno que muchos esperaban. Esto, porque además del corto tiempo que se mantuvieron cerradas las importaciones, Chile tiene al menos 5 proveedores que pueden suplir esos baches de suministro transitorio.

Por lo tanto, las lecciones que repasamos cada vez que ocurren estos hechos, desde que Chile se abrió al mundo, es que ninguna coyuntura específica solucionará por arte de magia el problema estructural del sector carne bovina, porque al modelo de desarrollo del país no le importa si la masa ganadera decrece o incluso desaparece, si es que los supermercados están abastecidos, razón por la cual, las medidas proteccionistas son recuerdos del pasado a los que sólo pueden recurrir países de la magnitud de Estados Unidos, tal como nos ha recordado ahora Donald Trump.

Esta es la cancha en la que juega la ganadería y asumirla rápido es lo que nos hará dejar atrás la falsa esperanza de una solución por decreto, aunque sí podemos emprender mejoras normativas como las que actualmente está impulsando Sago AG. Dicho lo anterior, Chile sí tiene una gran oportunidad: la tendencia en mercados de alto valor pone de relieve las ventajas competitivas de nuestra producción de carne en base a pastoreo -misma gran ventaja que se da en el sector lácteo-, por estar absolutamente en línea con los estándares de bienestar animal que exige la sociedad moderna, sin mencionar, a raíz de lo mismo, la calidad insuperable de nuestro producto en términos de sanidad y propiedades saludables. Lo que debemos hacer, entonces, no es convencer a una autoridad, sino a todos los consumidores, tanto de nuestro país como del exterior.

Hoy, la situación ganadera nacional es precaria, debido a años de competencia desleal, con oferta de calidades muy distintas, fundamentalmente por la aplicación de la ley de Tipificación, lo cual ha hecho que la oferta de carne chilena haya disminuido a mínimos históricos.

Eliminar las distorsiones internas y externas y reforzar la vigilancia sobre la calidad de los productos que ingresan, es otra de las mejoras de la cancha que se puede llevar a cabo, para enfrentar la disminución de la masa ganadera que es el reflejo del estado actual de un negocio que se encuentra estancado desde hace décadas.

http://www.australosorno.cl/impresa/2017/04/02/full/cuerpo-principal/8/texto/

 

Estado, Mercado y Sociedad Civil

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Estado, Mercado y Sociedad Civil

Harold Brethauer M. Vicepresidente de SAGO A.G. El Austral de Osorno
  • Esta dicotomía entre Estado y mercado es tremendamente perjudicial, porque conlleva intrínsecamente una lógica de confrontación y no de colaboración. Coincidiendo con ésta visión, la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno ha decidido retomar su impulso fundacional cooperativo.

En los últimos años, la confianza empresarial se ha visto severamente afectada, producto de numerosos casos de colusión, tráfico de influencias, financiamiento ilegal de la política y otros abusos y malas prácticas. La vociferante respuesta al descrédito empresarial ha sido obviamente, un gran Estado, que nos proteja del insensible, despiadado y cada vez más lejano mercado, sin escucharse muchas voces que contengan un relato coherente distinto de aquello.

Pero la verdad, es que esta dicotomía entre Estado y mercado es tremendamente perjudicial, porque conlleva intrínsecamente una lógica de confrontación y no de colaboración, además de ser falsa, porque simplemente niega la existencia y el potencial de la gran fuerza que en realidad posibilita la existencia del mercado y del estado: La sociedad civil.

Alexis de Toqueville, al visitar Estados Unidos en la primera mitad del siglo XIX, descubre que la verdadera fuente de prosperidad de los norteamericanos era su increíble capacidad para asociarse, y de esta forma, resolver la mayor parte de sus problemas por sí mismos, sin recurrir al Estado. Esta fue también la idea central del ex Primer Ministro británico David Cameron, quién la bautizó como Gran Sociedad, que describe en sus propias palabras como un enorme cambio cultural, donde la gente no se dirige a las autoridades buscando respuestas a sus problemas, sino que en vez de ello, se sienten libres y con el poder necesario para ayudarse a sí mismos y a sus comunidades.

Coincidiendo con ésta visión, la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno ha decidido retomar su impulso fundacional cooperativo, a través del proyecto Campos Australes, SAGO AG, reconectándose con el rol de articular a los agricultores del sur de Chile, para que se ayuden a sí mismos. Sin que por esto se deje de lado la necesaria labor de representar y visibilizar las inquietudes y necesidades del sector frente al estado y al resto de la sociedad.

Y es que la sociedad civil, a través de la participación activa de las personas en sus organismos intermedios, como lo son los gremios, es la única que puede garantizar el correcto funcionamiento tanto del estado y como del mercado. Anclarnos en consignas y extremar los conflictos es lo peor que podemos hacerle al país, y lamentablemente el resultado ya está a la vista.