Abigeato: agricultores se organizan para instalar cámaras en caminos

Abigeato: agricultores se organizan para instalar cámaras en caminos

El Austral de Osorno
  • Se trata de 16 aparatos de televigilancia que se ubicarán en cruces de vías rurales estratégicas, para disuadir e identificar a los ladrones de ganado. Además, un grupo de agricultores de Puerto Octay realiza rondas nocturnas para evitar la sustracción de sus animales desde los predios.

Más de 100 animales han sido robados en distintos sectores de la comuna de Puerto Octay en el último mes, según denuncian los mismos agricultores, quienes cansados de estos delitos decidieron agruparse y tomar acciones concretas.

Ello se traduce, básicamente, en la instalación de cámaras de televigilancia que serán ubicadas en diversos puntos y cruces de caminos rurales estratégicos.

Álvaro Rojas administra dos campos en el sector de Paullín, de la Agrícola El Canelo: uno en el sector de Nochaco (km. 35 de la ruta Puerto Octay) y otro en Paullín (km. 3 de la Red Interlagos). Él lidera a este grupo de 17 agricultores organizados.

Rojas comentó que, en total, serán 16 cámaras con un costo aproximado de 5 millones y medio de pesos, con una cuota aproximada de $360 mil por persona. Los aparatos serán instalados el próximo miércoles 16 de mayo.

La medida surge debido a la ola de robos que los ha afectado desde diciembre del año pasado y que se ha intensificado en el último mes y medio. Los agricultores han señalado que el aumento no es sólo en hurtos, sino que en la cantidad de bovinos sustraídos.

Esta realidad concuerda con el nuevo modus operandi de los ladrones, que consiste en el robo de animales vivos y jóvenes, que luego llevan a distintos predios donde los engordan y venden posteriormente en el mercado, que puede ser legal o no.

Afectados

Pablo Martabit, administrador del fundo San José de Chiriuco, sufrió un robo el martes 1 de mayo.

“Entraron y nos sustrajeron 5 terneros de 180 kilos. Los animales estaban en la última alambrada, la más pegada al portón. Entraron los tipos, la rompieron y se los llevaron”, comentó.

Martabit también es parte del proyecto de las cámaras, ya que según contó, “como vecino hay que colaborar en estas instancias que se generan, por los efectos negativos de los robos. Debemos tomar las riendas del problema para aminorar el daño que causan los ladrones”.

Al igual que gran parte de los agricultores, Martabit cree que se trata un una nueva forma de abigeato. “Concuerdo perfectamente, porque eran terneros chicos, que luego engordan y venden”, dijo.

En su caso, la pérdida asciende al millón de pesos.

En tanto, Alejandro Hohnke, cuyo predio está ubicado en la ruta U-55, km. 40 en el cruce Chiriuco, es otro de los afectados.

Hohnke tenía un lote de animales en un potrero a orillas de un camino que es público y con casas a 300 metros en ambos sentidos. La noche del sábado 5 de mayo, los delincuentes le sustrajeron 7 terneros de un mes, los que sacaron por medio del alambrado.

Según contó Alejandro, “se los robaron vivos y por la huellas se notaba que habían estacionado un vehículo. Son animales de 70 kilos aproximadamente”.

Para él, está claro que el delito se asocia con el nuevo modus operandi de abigeato, que consiste en robar al animal vivo y joven, para criarlo y venderlo.

“Por la corta edad de los terneros, que aún toman leche de la madre, y en la etapa de crecimiento en la cual se los llevaron, es imposible que se alimenten de pasto verde. Además, es un animal que da muy pocos kilos de carne, se nota que era para criarlos”, dijo.

Alejandro Hohnke también es parte del grupo de agricultores que instalarán las cámaras, porque, según afirma, están cansados de los robos y del incremento en el último tiempo.

El agricultor pone otro tema sobre la mesa: la justicia. “En lo personal pienso que la labor de la fiscalía deja mucho que desear. Me robaron los animales y no denuncié, porque eso significa trasladarme a la Fiscalía de Río Negro, lo que implica gasto de tiempo y dinero, luego te citan a declarar mínimo 4 veces con nulo resultado. No estoy de acuerdo en ser una mera estadística, no creemos en el sistema, porque no está funcionando”, enfatizó.

Rondas de vigilancia

Pero las cámaras no son la única medida de seguridad que implementarán los agricultores. Además, otro grupo está optando por realizar rondas nocturnas por los predios.

Otro de los afectados es Alberto Gebauer, quien vive en el camino que cruza la ruta Media Luna, hacia la Hacienda Rupanco.

El 26 de abril en la madrugada le sustrajeron 30 machos de 200 kilos aproximadamente, que estaban en un potrero al lado del camino.

“Fui a realizar un ronda periódica y cuando vi a los animales noté que faltaban varios. Al principio no sospeché que me los habían robado, sino que se habían ido a otro lado, así que empecé a arriar a los animales que estaban y a contarlos. Ahí me di cuenta que faltaban 30, seguimos buscando por el perímetro del predio, hasta que al rato pillamos el lugar donde los habían sustraído”, indicó.

Gebauer está ubicado en un sector más cercano a Las Cascadas, donde se formó el grupo Volcán, quienes todos los días y a ciertas horas de la noche realizan turnos de vigilancia. Son alrededor de ocho vecinos.

“Salimos a vigilar los caminos vecinales y tomamos atención a vehículos sospechosos, de los cuales anotamos la patente”, señaló.

Pero, además, están pensando en instalar cámaras al igual que el otro grupo y, para ello, están reuniendo vecinos que quieran sumarse al proyecto.

El dilema de denunciar

Quizás el tema que más genera controversia dentro del rubro agrícola y ganadero, es si denunciar o no los robos a carabineros.

Por un lado, están quienes optan por hacer la denuncia para que al menos quede el registro del hecho. Y, por otra, están aquellos que ya no confían en la justicia o simplemente están cansados de tener que ir a declarar sin tener resultados.

Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno (SAGO), llamó a los productores a hacer la denuncia y terminar con las cifras negras.

Si bien el dirigente gremial entiende la indignación que esta situación genera en los agricultores, ya que las expectativas son muy altas versus la realidad, pues la posibilidad de recuperar un animal es escasa, señaló que “al tener la estadística, justamente las policías pueden focalizar mejor su trabajo y el delito se hace visible. Se traduce en un delito de connotación social y por lo tanto se puede gestionar más recursos”.

Argumentó que cuando el delito existe, pero no es denunciado, “uno va a las autoridades a pedir mayores diligencias y ellos indican que no tienen registro de lo que está pasando”.

En la SAGO llevan más de 10 años haciendo el llamado para denunciar este tipo de delitos, para lo cual hacen campañas en medios de comunicación y reuniones con los socios.

Crimen organizado

Arntz se refirió, igualmente, al nuevo modus operandi del abigeato, señalando que el cambio es claro. “Vemos de forma clara que aquí hay un crimen organizado. Detrás de esto hay una logística para cometer el delito con un sinnúmero de personas concertadas para esto”, opinó.

Sin embargo, celebró la llegada de un fiscal de foco para el abigeato, ya que se podrá mejorar la investigación para dar con estas “bandas que están operando en la zona”.

Añadió que la mesa antiabigeato seguirá realizando reuniones durante todo el año para ver los avances en la investigación.

En la primera reunión que realizó dicha instancia presentaron a Daniel Alvarado, fiscal de foco y análisis criminal para la provincia de Osorno.

Alvarado hizo una invitación a que los afectados instalen cámaras como una medida preventiva y de seguridad.

“Está bien que los propios agricultores pongan sus cámaras. En el sistema de análisis criminal tenemos varios roles y uno es la investigación de foco; el otro es la coordinación de distintas instituciones; y un tercer rol, que es primera vez que la fiscalía lo hace formalmente, es sugerir a todas las instituciones y personas involucradas tomar medidas de prevención y autocuidado”, recalcó.

Explicó que su rol será complementario al de la fiscalía y que investigarán los abigeatos masivos, realizados por un grupo organizado de personas que implica al ladrón, al que cría y a quien vende posteriormente el animal.