Carne y leche: es hora de la autocrítica

Carne y leche: es hora de la autocrítica

El Austral de Osorno
  • Si revisamos las publicaciones de este mismo medio entre el 6 de enero y el 26 de febrero de 2001, vemos los mismos temas de hoy.

El jueves recién pasado, los gremios agrícolas de la región de Los Lagos decidimos establecer una agenda sobre temas comunes, para proyectar al sector. Una vez más, la preocupación fue copada por los sectores lechero y cárnico, inmersos en una coyuntura compleja, pero para nada nueva.

Durante el proceso de reconstrucción de la centenaria historia de Sago, con la invaluable ayuda de Guillermo Sáez (QEPD), logramos distinguir claramente tres momentos del desarrollo agrícola regional: el primero es la canalización de los esfuerzos de emprendimiento, con la creación de cooperativas, empresas, un banco, centrales genéticas para el trigo y bovinos y centros de educación como el Instituto Agrario Adolfo Matthei, entre otras.

El segundo momento del sector agrícola tuvo que ver con la defensa de los principios que permitieron el desarrollo del territorio, amenazado por la oleada intervencionista del Estado. El último hito es el paso a la economía abierta en que nos encontramos prácticamente desde el arribo el Gobierno Militar.

¿Hemos sido exitosos para enfrentar esta tercera etapa en su evolución? Parcialmente.

Si revisamos las publicaciones de este mismo medio entre el 6 de enero y el 26 de febrero de 2001, vemos que en esa época luchábamos por salvaguardias a las importaciones de queso y las autoridades nos respondían que buscábamos un “veranito de San Juan”. Las plantas explicaban su política de precios a partir del mercado internacional; se llamaba a establecer cooperativas y mayor asociatividad; se creaba una Fundación para la Leche y Promolac, para encarar los desafíos futuros –similar al rol actual del Consorcio-; y se pedía al Banco Estado generar una política de créditos especialmente adaptada para el sector… En el ámbito cárnico, lamentábamos que nuestra postura tendiente a cambiar la norma de tipificación no se haya concretado y el estancamiento de la masa ganadera en 3.500.000 cabezas –hoy podríamos tener tan poco como 2.500.000-. ¿Podemos decir que hemos avanzado?

¿Qué es lo que hace que sólo estos dos sectores sigan dando las mismas noticias, mientras irrumpen con fuerza los frutales y los granos, aunque reducidos en su relevancia, ya no piden protección? La respuesta está en la integración vertical de productores para abordar el exterior, en el caso de los primeros y la producción de concentrados y aceites en el de los segundos. Todo esto, sin contar el banco que gracias el empuje de Fernando Becker, crece y se desarrolla desde 2008.

No podemos pretender resultados distintos haciendo lo mismo y con ese espíritu hemos dado inicio a este trabajo unido entre gremios al que esperamos sumar más actores relevantes para todos los sectores agrícolas.