El desafío frutícola para el sur: diversificación, sustentabilidad e investigación

El desafío frutícola para el sur: diversificación, sustentabilidad e investigación

SAGO realizó un nuevo encuentro de productores de fruta donde se abordaron temas clave para el crecimiento del rubro, en especial sobre la inversión en tecnología y el sello de calidad.

 

La Sociedad Agrícola de Osorno (SAGO) realizó un nuevo seminario ligado al sector frutícola, el que está creciendo cada año y cuyos  números -en todo ámbito- van al alza respecto a inversión, cosecha y área de manejo.

De acuerdo a cifras presentadas, en  septiembre de este año las hectáreas (ha) dedicadas al cultivo de frutas creció, entre 2016 y 2019, 51,3% en promedio en las regiones de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. En Los Ríos, se pasó de 2.703 a 3.992 (48%) y en Los Lagos de 1.524 a 2.570 (69%), aumento sin duda significativo y que confirma que la fruticultura ya se instaló en el sur del país.

Respecto de las especies, los arándanos, las cerezas y el avellano europeo siguen siendo las preferidas de los productores sureños.

Cristian Parra, director y encargado del área frutícola de la SAGO, sostuvo que el tema sigue siendo nuevo para los agricultores de la zona, por lo que el aprendizaje constante y la capacitación es clave para el desarrollo local.

Para el personero de la entidad gremial, los fruticultores de la zona sur tienen que “ponerse al  día con la fruticultura nacional y mundial”.

“Tenemos que acelerar este tema y uno de los trabajos de SAGO es traer expositores con estos temas que son tan importantes como exportar productos de calidad, con trazabilidad y el uso óptimo y eficiente de plaguicidas y herbicidas”, remarcó Parra.

Para el director de la SAGO, hoy es el momento para la investigación y el apoyo de nuevas tecnologías para los fruticultores de la zona, ya que son ellos, dijo, el soporte que permitirá el desarrollo de la actividad a largo plazo.

Por su parte, Isabel Quiroz,  agrónoma y directora ejecutiva de IQonsulting, una de las expositoras del seminario, fue clara en sostener que un producto bien hecho desde su origen hasta la entrega, marca la diferencia en los mercados.

Así pasó, recordó, con la uva chilena, que en los años ochenta era la reina del mercado en Estados Unidos hasta que salió competencia al paso.

A partir de ahí, sostuvo, el productor nacional cambió sus paradigmas de producción y tuvo que invertir en mejores tecnologías y capacitación para los trabajadores.

Es lo que pasa ahora, dijo, con el arándano, donde el chileno tiene una calidad de sabor por sobre la competencia, pero que no tiene, por ejemplo, la dureza o consistencia que algunos consumidores exigen (que sea crujiente).

“Aquí hay un desafío tecnológico y de investigación para mejorar el producto, aunque el mercado como el chino sigue prefiriendo el sabor”, apuntó Quiroz.

Otro tema tratado en el encuentro fue  la sustentabilidad de la producción y la relación con el entorno (medio ambiente), lo que se traduce en sello de calidad, tan apetecidos a nivel internacional.

Para Quiroz, este punto se está instalando como uno de los principales factores a la hora de concretar negocios y que los productos sean exportados.

“Chile tiene una tradición, conocimiento, cultura exportadora de fruta y eso va ayudar a la zona de todas maneras”, enfatizó la profesional.

En tanto, Claudio Alister, ingeniero agrónomo y director científico de Sidal, quien fue otro de los expositores del evento, recalcó que la zona sur tiene un gran potencial en el área frutícola.

Sin embargo, enfatizó que se deberá desarrollar tecnología local debido al cambio climático y las propiedades de la zona.

“Nos queda en desarrollar e introducir tecnología que van a tener que ser locales, porque como Chile se transformó en exportador mundial de primera línea, eso significa que tiene condiciones particulares que la única forma de solucionarla será desarrollarlas en el país. Gran parte de los desafíos que tenemos aquí antes que el resto de los países”, comentó el experto.

En este sentido, manifestó que se deberá dar un salto cualitativo en la generación de conocimiento local, donde Chile aún está al debe.

Finalmente, los expositores congeniaron en que la variedad de las producciones y la sustentabilidad va a depender cien por ciento del desarrollo local.