Enfermedades: menos alarmismo y más voluntad

Enfermedades: menos alarmismo y más voluntad

 Sergio Willer Daniel, Vicepresidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Han sido ya largos meses, casi un año, en que la investigación sobre un posible brote de “fiebre q” –enfermedad causada por la bacteria Coxiella Burnetti- se ha presentado ante la opinión pública como un hecho confirmado, algo que la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G., criticó desde un inicio, debido a las serias dudas que genera la metodología usada por el Ministerio de Salud en el marco de su indagación.

Hasta ahora, la autoridad nunca pudo explicar de manera convincente por qué razón una zoonosis endémica en Chile como la “fiebre q”, que se transmite de animal a humano, podría haber pasado agresivamente de humano a humano, razón por la cual llegaron incluso a levantar la tesis de una mutación de la bacteria Coxiella Burnetti en explotaciones ganaderas, causando con ella alerta internacional.

La verdad de las cosas, sin embargo, es que  la tesis de un brote de “fiebre q” ha ido perdiendo fuerza.ñ, al punto que hoy se habla que ya no se puede descartar que hayamos estado en presencia de algún tipo de rickettsia, que se transmite por pulgas, garrapatas y ratones, entre otros, causando enfermedades infecciosas.

Es necesario poner, otra vez, el tema en real perspectiva: abordar la gama de enfermedades transmitidas por animales –poniendo especial énfasis en los vectores más peligrosos, principalmente ratones y perros asilvestrados- y no mediante alarmas aisladas y políticas “uno a uno”.

Se debe analizar el funcionamiento de las campañas de prevención y autocuidado en muestras de animales y centros de agroturismo y manejo de basuras y agua, principalmente en zonas urbanas.

En el caso específico de la ganadería, que fue apuntada en estos meses de manera injusta, por supuesto que no desconocemos que hay áreas que mejorar: Tuberculosis Bovina y Brucelosis, por ejemplo, tienen focos permanentes de reinfección y por ello es importante terminar las campañas de erradicación que comenzaron hace décadas como una acción voluntaria de nuestros productores, con el objetivo de activar planes nacionales que incluyan compensaciones sanitarias, lo que permitiría avanzar en forma rápida en la eliminación de estos agentes, particularmente en regiones como Los Lagos y Los Ríos. Esta fórmula ya mostró efectividad en los 80 para terminar con la fiebre aftosa.

La Corporación de la Carne estima que, por ejemplo, el costo de aplicar compensaciones sanitarias en brucelsosis podría implicar unos 500 millones de pesos a nivel país para el Estado, para el año uno.  En contraste, se estima que sólo en exámenes de laboratorio rutinarios de barrido y chequeos anuales de predios libres, ferias y plantas faenadoras, el gasto supera anualmente el millón de dólares.

En definitiva, es urgente comprender que las enfermedades que quedan por erradicar no son exclusivas de Chile y que la manera de enfrentarlas debe cambiar.