Consumidores y productores defienden proyecto que busca etiquetar los productos lácteos

Consumidores y productores defienden proyecto que busca etiquetar los productos lácteos

Alexander Hopkinson / El Austral de Osorno
  • Argumentan que la propuesta que se discute en la Comisión de Agricultura del Congreso permitirá a los compradores finales saber si lo que están adquiriendo es elaborado con leche natural del país o con materia prima extranjera reconstituida.

Inesperadas y dispares reacciones ha generado en el sector lechero el proyecto de ley que busca renovar la etiqueta para los productos lácteos y transparentar su origen y compuestos en el caso de que sean reconstituidos y comercializados en Chile.

Desde la mirada de los consumidores y productores primarios, la iniciativa impulsada por los diputados Fidel Espinoza (PS) y Javier Hernández (UDI) representa una oportunidad para dar a conocer los cambios a los cuales ha sido sometido el alimento durante su proceso de elaboración.

Ello, porque muchas industrias o plantas procesadoras de lácteos importan una gran cantidad de leche en polvo para reconstituirla en Chile y venderla como productos elaborados en el país, en condiciones de que la materia prima es foránea.

Desde la industria, extraoficialmente defienden este comportamiento argumentando que se trata de un negocio y que en un mundo globalizado donde impera el libre mercado, las industrias lácteas tienen derecho a comprar las materias primas que resulten más rentables.

El otro argumento es que la leche que producen los agricultores locales no alcanza para satisfacer la demanda de los supermercados, que en el caso de los lácteos tiene su máximo nivel de consumo o ventas durante los meses de invierno, temporada en la que más cae la producción de leche cruda en el país.

Además, el retail cuenta con plazos de entrega y pago a 90 días que complican aún más la planificación de las plantas procesadoras, que prefieren importar y asegurar su stock a precio favorable.

No obstante, más allá de este tipo de consideraciones económicas, lo cierto es que las industrias e incluso algunos productores que componen el Consorcio Lechero no están del todo interesados en que se apruebe esta moción, ya que si bien no la rechazan de plano, tampoco la apoyan directamente.

“El Consorcio Lechero ha planteado que se debe avanzar a partir de las normas vigentes, su correcta fiscalización y evaluar su efectividad, lo que da un punto de partida para discutir cualquier nueva norma”, expresaron en un comunicado tras la polémica que generó la reunión de la cúpula del Consorcio con el ministro de Agricultura, Antonio Walker.

Pero tal como lo indica el mismo comunicado, su posición es clara: “Las nuevas necesidades técnicas en materia de etiquetado deben partir de la base que hoy tiene el ordenamiento jurídico y desde aquí dar paso a eventuales reformas que aporten tanto a la cadena láctea como a los consumidores”.

El proyecto

El diputado Javier Hernández, que unió un proyecto anterior a la última propuesta presentada por su colega Fidel Espinoza, explicó que “en concreto, el proyecto de ley busca determinar claramente cuál es el producto leche como tal y por otro lado determinar el origen del producto para saber dónde fue producido o más bien extraído y a qué procesos ha sido sometido”.

En ese sentido, añadió que “invitaremos al Consorcio Lechero y a las empresas procesadoras, porque queremos escuchar todas las posturas y no ser irresponsables en ese sentido. Pero lo que deseamos es que el consumidor pueda optar y determinar la calidad del producto que está comprando”.

Según el parlamentario, el proyecto está siendo revisado por la Comisión de Agricultura del Congreso y prontamente esperan contar con el ministro de Salud, ya que la ley también se relaciona con el aspecto sanitario.

“Tenemos el apoyo y el respaldo del ministro de Agricultura, así que esperamos continuar con el respaldo del Ejecutivo para llevar adelante este proyecto. Si se le da urgencia simple, estaremos en condiciones de invitar el próximo martes 8 de mayo a los gremios de agricultores y al mismo ministro para dar a conocer oficial y públicamente respecto a este proyecto de ley”, aseguró Hernández.

Sobre los plazos, el diputado UDI expresó que “en el Congreso nunca se sabe, porque también me imagino que vamos a tener el lobby de los grupos de interés que son ajenos al objetivo que nosotros estamos tratando de lograr, así que espero que el gobierno y el ministro tengan la suficiente fuerza para llevarlo adelante lo antes posible”.

Los consumidores

Luis Álvarez, presidente de la Asociación de Consumidores de Osorno (ACO), expresó sobre el proyecto que “hay que partir de la base que es absolutamente necesario transparentar los componentes que tiene cada uno de los productos. Es un tema que se viene planteando desde hace un buen tiempo y no tan sólo con la leche, sino que con otros, dado que hoy día el mercado está bastante abierto y llegan muchos productos de afuera”.

Además, el representante local de los consumidores dijo que cuando se habla de transparentar las etiquetas “aplica no tan sólo a aquellos productos que son reconstituidos, sino también para aquellos que son naturales y para ello también es importante establecer las denominaciones de origen, porque podría darle un valor agregado a los productos lácteos que se están trabajando en el país, la región y provincia”.

La academia

Según la ingeniero en alimentos y académica de la Universidad de Los Lagos (ULagos), Lucía de la Fuente, la legislación actual no considera plenamente estos temas, “aunque la tendencia del diseño de las etiquetas debería ir en la dirección de entregar la mayor información posible, para que el consumidor decida sobre composición de nutrientes, origen, procesos tecnológicos o biotecnológicos a los cuales se someta el alimento”.

Para la académica, todos los productos están detallados en el Reglamento, especialmente respecto al contenido de materia grasa o en proporción de leche, pero no así en las etiquetas que lee el consumidor.

“Las definiciones de leche, producto lácteo compuesto, reconstituido o recombinado son coincidentes o muy parecidas en muchos países. El Codex (de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación -FAO-) aconseja indicar claramente que tanto leche reconstituida o recombinada para consumo humano debe quedar indicado en la etiqueta. Además, recomienda que cada país regule o prohíba la reconstitución y la recombinación de leche, siendo autorizada sólo cuando exista una insuficiencia de leche líquida”.

En Chile, sin embargo, la industria lechera utiliza los procesos de reconstitución y recombinación, ante lo cual Lucía de la Fuente indica que es necesario abordar dos temas: “Primero, regular la elaboración de productos lácteos procesados con leche reconstituida, específicamente respecto a la importada, lo cual afecta a pequeños y medianos productores nacionales. Y dos: establecer claramente la información en el etiquetado cuando los productos lácteos utilicen leche líquida, leche reconstituida o recombinada. El consumidor tiene derecho a saber el origen y el procesamiento del producto que está comprando”.

“Es bueno para todos”

Alfredo Araya, ex presidente de la firma Surlat, administra su propia empresa lechera llamada Agrícola El Plata Ltda. y es una fuente más que autorizada para referirse al tema.

Asegura que a todos les interesa que el mercado funcione lo más trasparentemente posible “y si hay empresas que se han beneficiado con lo que hoy tenemos, evidentemente que van a tener que adecuar sus procesos de producción y comercialización en una cancha que sea pareja para todos, porque hoy día no lo es”.

Sin embargo, más que verlo como un problema o una mala publicidad para algunas industrias, este productor piensa que es una gran posibilidad para mejorar los procesos existentes y diversificar el mercado.

“La industria no tiene por qué temer a transparentar el origen de sus productos y materia primas, ni tener vergüenza de decir que vende un producto importado, porque el mercado luego regulará”, señala.

DATOS: El Consorcio Lechero está conformado por las firmas Prolesur, Lácteos del Sur, Cooprinsem, Veterquímica, Anasac, Best-fed, Rock River Laboratory. Inc., ABS, SHOOF, Colun, Soprole, Watt’s y Nestlé. También participan la Universidad Austral de Chile (Uach), Inia y el gremio Aproval.