La difícil encrucijada de la crisis del Coronavirus

Christian Arntz

La difícil encrucijada de la crisis del Coronavirus

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

A las 8:40 horas del sábado 28, el sitio www.covidvisualizer.com que actualiza el avance del Covid-19 en tiempo real, mostraba que en el mundo los contagiados sumaban 614.106. De estos, había muerto el 4,6% -28.239- y se había recuperado el 22,4%.-137.271-.

El virus ha demostrado  ser menos letal que la Gripe Española de hace 102 años, pero la conmoción y el miedo que tenemos es similar a los que experimentaron nuestros antepasados y eso no es una mala noticia, porque es una muestra de que somos una sociedad más humana, donde no somos una simple estadística y cada vida cuenta.

Y porque cada vida cuenta es que existen sectores que no pueden detenerse: uno de ellos es la salud, por razones obvias, y otra es la cadena de suministro de bienes y servicios básicos, donde el alimento cumple un rol central. Hoy, los profesionales de la salud son tan importantes como los trabajadores del campo y todos tienen un papel insustituible que cumplir.

El mundo desarrollado nos muestra en tiempo real varias líneas paralelas para enfrentar el virus, desde el estado policial asiático, hasta el apocalíptico desorden italiano y español, naciones que concentran casi el 57% de los muertos a nivel global. Países como Chile deben encontrar el mal menor entre estos extremos.

Una rápida encuesta a nivel nacional muestra que la mayoría de las personas miran como un enfoque deseable las políticas asiáticas de control, porque se han mostrado efectivas, pero muchos se sorprenden al saber que, por ejemplo, Taiwán y Corea no han logrado esto a través de prohibiciones de salir de casas, cierres de tienda o restaurantes y más bien la clave del éxito ha sido su mentalidad autoritaria, con personas que no cuestionan la utilización de una extrema vigilancia digital de desplazamientos a través del GPS de los celulares, de las actividades en internet y el uso de cámaras de reconocimiento facial que incluso miden la temperatura corporal en espacios públicos.

La cuarentena absoluta para un país no es viable, porque no podremos esperar escondidos a que el “enemigo invisible” que identificó el presidente francés Macron se vaya para volver a producir los alimentos, el agua potable o la energía eléctrica que requerimos para vivir. Hace una semana, Branko Milanovic, economista serbo-estadounidense especialista en desigualdad, detalló que el verdadero peligro pandémico es el colapso social, si es que  un número muy alto de personas salen de la crisis actual sin dinero, ni trabajo, ni acceso a bienes y servicios básicos. El riesgo de salud y económico, por lo tanto, son tremendamente  serios para la vida en sociedad, por lo que el desafío es enorme en dos dimensiones indisociables.