Llegó la hora de cuidar en serio el alerce

Llegó la hora de cuidar en serio el alerce

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

El alerce es una de las especies más longevas del reino vegetal. Su reproducción natural es escasa y difícil y debido a la tala indiscriminada se encuentra en peligro de extinción, razón por la cual en 1976 fue declarado monumento natural y se prohibió su tala, permitiéndose el uso de la madera de árboles muertos, siempre y cuando se cuente con autorización de la Corporación Nacional Forestal (Conaf). ¿El primer problema? La baja pena asociada a la infracción del artículo 5to de la ley de Bosque Nativo 20.283, que sólo contempla multas en los Juzgados de Policía local, sin sanción penal.

En 2005, una Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados estableció que la preservación de los bosques nativos a cargo de Conaf es ineficiente y se incentivan las prácticas irregulares especialmente en la región de Los Lagos, donde según la Brigada de Delitos del Medio Ambiente (Bidema) el alerce es la especie amenazada con mayor comercio ilegal.

La Fundación Terram ha señalado que existe incompatibilidad entre las funciones de fomento forestal y de protección de los recursos nativos realizadas por Conaf. Durante el período 1993–2003, el gasto en actividades de fiscalización fue de sólo el 4,5% del presupuesto general de la entidad, lo que refleja la baja prioridad que tiene este objetivo tiene para ella.

Este contexto de nula fiscalización en el cual se da la tala ilegal de alerces milenarios trae asociado otro grave delito que también tiene penas muy bajas, como es el de usurpación de predios privados.

Antiguamente Conaf entregaba certificados que aprobaban planes de manejo o extracción para explotar en predio ajeno. Por su parte, los dueños de los predios en donde se encuentra esta especie amenazada que crece en lugares de difícil acceso no tienen cómo cuidarlos y se enfrentan a ser culpados de un daño negligente e irreversible. En 2008 se publicó la ley de bosque nativo , pero ella es letra muerta sin un desarrollo institucional potente  y un claro rol del Estado a través de Conaf, las policías, el Ministerio Público  y Aduanas.

Los propietarios de predios donde existe gran cantidad de alerce enfrentan el problema de la desvalorización de la tierra por la ausencia de políticas de protección. ¿Cuánto más tendremos que conocer de denuncias, de falta de fiscalización y de la necesidad de cambiar la institucional?  ¿Los funcionarios realmente quieren fiscalizar?  Lo claro, es que estamos en presencia de una deuda con Chile y la naturaleza.