Menos farándula y más ciencia

Menos farándula y más ciencia

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Esta semana el cambio climático se tomó la agenda nacional. La participación del presidente Sebastián Piñera en la Asamblea General de las Naciones Unidas, llevó a que el debate, acerca de la problemática ambiental, se extendiera a diversas esferas, políticas, científicas y hasta  “faranduleras”, por decirlo de algún modo.

El cambio climático nadie puede negarlo, sin embargo no existe un consenso real acerca de qué lo ha provocado. Prestigiados científicos y hasta un Premio Nobel de Física sostienen que el calentamiento global antecede al aumento del CO2 en la atmósfera y el enfriamiento también precede a la disminución del CO2, señalan que siempre ha sucedido ya que los cambios de este tipo son inherentes a la tierra, otros en cambio atribuyen todo el problema a las acciones del hombre y al mal uso de los recursos naturales.

Como Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, creemos que es necesario dejar por un momento esta disputa acerca de quién es el responsable del cambio y mejor sentarse a evaluar de forma concreta, en base a estudios científicos, cómo nos adaptaremos en la región y el país.

Los productores requieren de herramientas que permitan proyectar el escenario en el que se  trabajará, para ver cuál será el mecanismo de adaptación: nuevos cultivos, distintas tecnologías etc., sin estas herramientas ¿cómo se pueden hacer cálculos reales para generar los nuevos escenarios productivos? Estamos claros que se están abriendo rubros distintos para esta zona, como lo hemos visto con los frutales, pero se necesita información concreta de la posible magnitud del cambio en cuanto a pluviometría o temperaturas, por ejemplo, y eso llevarlo no solo a los grandes productores, sino también a cosas prácticas y hasta los niveles más básicos, pensando quizás en las nuevas generaciones locales que deberán aprender formas distintas de producir alimentos en la zona.

Las autoridades deben destinar recursos para comenzar la acción a través de estudios científicos. La academia nacional, financiada por el  Estado,  debe ser pilar en este desafío de entregar herramientas concretas a los organismos pertinentes de forma que el país lleve a cabo políticas públicas eficaces y no efectistas, que posibiliten el desarrollo a través de la producción de alimentos sustentables, para alimentar al país y el mundo.