Región en marcha, pero con cautela

Región en marcha, pero con cautela

 

Revista del Campo

La ola frutera osornina está tomando altura y, de hecho, la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO, le dedicó un área específica consagrada al sector en la última feria, y a mediados de año, en conjunto con Fedefruta, realizó uno de los encuentros regionales de productores de esta entidad en la zona, lo que refleja el interés existente por buscar alternativas a los rubros tradicionales.

Incluso, los productores de avellana europea de las regiones de Los Ríos y Los Lagos ya formaron, a fines de septiembre pasado, su propia organización que denominaron Avellanos Patagonia A.G., con 30 socios, con la idea de enfocarse en la calidad y estandarización del producto.

Faltaría también, se dijo en la Sago Fisur, una asociación parecida de los productores de cerezas, que por ahora se ven más dispersos e individualistas.

‘Si bien es una gran alternativa, esto no es un negocio de llegar y entrar, porque se pueden tener reveses económicos importantes. Hay que estudiar, asesorarse y asistir a seminarios para que lo que puede ser un muy buen negocio, efectivamente llegue a serlo’, dice Cristián Parra.

El dirigente pone paños fríos al entusiasmo, al indicar que cada proyecto debe ser muy bien aterrizado.

‘Hay que tomarse el tiempo; rayar papeles, hacer estudios de suelo, de clima, de disponibilidad de agua, de mercado, de conectividad y de la competencia, una serie de factores que pueden incidir en el éxito. Se puede tener el dinero, pero también hay que tener gente preparada, con conocimientos en fisiología, nutrición, fertilización, riego, en fin, saberes que se unen para entender primero cómo funciona el frutal, y una vez que se entienda, empezar a tener éxito.