Sacar la carne de Chile es el único camino

Sacar la carne de Chile es el único camino

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

El precio de la carne bovina se encuentra hoy en los mismos niveles de 1986 en términos reales.

Así de dramática es la caída y así de claro es el permanente avance de los productores nacionales en materia de competitividad.

Seguimos existiendo, porque hemos continuado adaptándonos a las condiciones de una economía abierta al mundo, reglas que no cambiarán porque en ello está la clave del desarrollo económico del país y el interés particular, en este caso el nuestro, no puede anteponerse al bien común general.

Lo anterior, no obstante, no puede hacernos perder la mirada respecto de que la caída de la masa bovina chilena en las últimas dos décadas desde poco más de cuatro millones a alrededor de 2,8 sin contar el aumento de la prevalencia de las razas lecheras frente a las cárnicas en el mismo proceso, es una muestra clara de que estamos llegando a la línea de flotación del rubro y que no podemos continuar decreciendo.

El cambio de la norma de tipificación que hemos consensuado nos permitirá mejorar nuestra presencia en el mercado interno, pero no será suficiente, porque la carne importada seguirá siendo más barata. El camino, por lo tanto, es la diferenciación por calidad y el abordaje de mercados del exterior, utilizando para ello las ventajas que la Ley de Cooperativas entrega a los agricultores.

La tendencia mundial en materia de consumo acrecienta las ventajas competitivas de nuestra producción de carne en base a pastoreo —la misma gran ventaja que se da en el sector lácteo—, por estar absolutamente en línea con los estándares de bienestar animal que exige la sociedad moderna, sin mencionar, a raíz de lo mismo, la calidad insuperable de nuestro producto.

La oportunidad, por lo tanto, está y es muy robusta.

Este es el desafío a enfrentar de manera rápida si queremos que la producción de carne siga existiendo. De nosotros depende.