Tres meses de irresponsabilidad

Tres meses de irresponsabilidad

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

No cabe duda que hay protocolos policiales por mejorar, sino no se explica que cueste tanto detener a los encapuchados que causan destrozos, sin embargo, tratar de instalar que el problema de la violencia desatada en estos últimos tres meses es de las instituciones encargadas del resguardo del orden público y no de quienes han perpetrado actos vandálicos en infraestructura pública y privada causando daños sólo equiparables a un terremoto de gran magnitud, es una irresponsabilidad enorme.

En países desarrollados, el apedreo de policías es respondido con fuerza. Sin ir más lejos, en Alemania un hombre fue abatido por esa razón en 2018. Que el intendente de la región Metropolitana, Felipe Guevara, se encuentre hoy suspendido de su cargo por el copamiento policial preventivo de la plaza Baquedano –que no es otra cosa que los policías resguarden el dañado monumento al héroe nacional evitando la toma que incluye un permanente e ilegal bloqueo del tránsito de personas-, demuestra hasta qué punto la confusión sobre los límites a la libertad de manifestación y expresión se han transformado en el mayor obstáculo para la recuperación del orden público indispensable para avanzar en las necesarias reformas sociales.

La violencia, tanto de facto como en su justificación teórica, debe ser castigada sin ambigüedad. No existe nación seria en donde se permita un homenaje dentro de un Congreso a autoproclamadas guerrillas urbanas, como las que en Chile se denominan primera línea y que fueron calificadas como “nuestros héroes” por fuerzas con representación parlamentaria.

El año pasado, la Unión Europea analizó una propuesta de Resolución sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro de ese continente, en cuya justificación se establece que la segunda Guerra Mundial “fue el resultado directo del infame Tratado de no Agresión nazi-soviético de 23 de agosto de 1939, también conocido como Pacto Molotov-Ribbentrop, y sus protocolos secretos, que permitieron a dos regímenes totalitarios, que compartían el objetivo de conquistar el mundo, repartirse Europa en dos zonas de influencia”, razón por la cual“pide a todos los Estados miembros de la Unión que hagan una evaluación clara y basada en principios de los crímenes y los actos de agresión perpetrados por los regímenes comunistas totalitarios y el régimen nazi”.

La creciente violencia tanto de facto como de discurso, requiere de una condena categórica donde la propuesta de Resolución del Parlamento Europeo puede iluminar el camino que debemos seguir como país.