Lluvias y bajas temperaturas en primavera podrían afectar hasta en un 50% cosechas de arándanos y cerezas

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Lluvias y bajas temperaturas en primavera podrían afectar hasta en un 50% cosechas de arándanos y cerezas

El Austral de Osorno
  • Moras, frutillas y frambuesas también se ven severamente afectadas. Enfermedades fungosas y aumento de bacterias por humedad ponen en jaque la calidad de la producción frutícola.

No ha sido el inicio de enero que todos quisiéramos. Las intensas lluvias no solamente han afectado los panoramas esperados por largos meses, sino que también influyen en la temperatura, y eso para los productores frutícolas es grave.

“El exceso de lluvia en esta época se asocia a un factor determinante, como lo es la disminución de la temperatura  y un arrastre de la primavera fría,  han producido un retraso en la fecha de maduración de la fruta, menor número de frutos y menor contenido de azúcar, factor determinante que le da el inicio a la cosecha. Podemos tener color de fruta, pero falta lo más importante: el sabor. Al día de hoy, podemos afirmar que el retraso es de dos a tres semanas en las cosechas de frutas”, señala Cristian Parra, director de Sago, ingeniero Agrónomo y perito agrícola especialista en frutales.

Las cosechas fuertes de arándanos y cerezas no han comenzado, principalmente por falta de temperatura y de coloración en las frutas y contenido de azúcar. Normalmente el inicio de la cosecha de arándanos es entre el 15 y 20 de diciembre y de cerezas entre el 25 de diciembre y 1 de enero, pero no es el único inconveniente. “También las lluvias generan en las frutas la presencia de enfermedades fungosas, principalmente de botritis en los arándanos, frambuesas, moras y frutillas. En el caso de las cerezas la afección tiene que ver con la planta absorbe mucha agua desde sus raíces y también la piel del fruto, generando más turgencia y la consiguiente ruptura celular (se parte), provocando grietas por las que ingresan hongos y pudrición”, agrega. En este caso, los principales afectados son los huertos que no poseen techo.

Este atraso involucra desde la Región del Maule, pero donde más se ha visto retrasada la cosecha es desde Temuco al sur, con posible presencia de enfermedades fungosas que podrían afectar a la calidad de la fruta, principalmente en aquellas variedades que no estén protegidas con techo.

De acuerdo al pronóstico de Parra, “es previsible que algunos productores pierdan entre el 30 al 50 por ciento de la cosecha de este temporada en frutales de fruta blanda como frambuesas, frutillas, moras y huertos de cerezos sin techo.

PREVENCIÓN

Según este experto, “el productor frutícola sabe que frente a condiciones climáticas adversas a fines de diciembre y durante enero corre un alto riesgo su producción y es por ello que hay inversiones altas en sistemas de protección para evitar el impacto de granizos y lluvias fuertes, lo que se refleja principalmente en la instalación de cortinas, techos y túneles, dependiendo la fruta”.

Precisa que “en avellano europeo, que es mi especialidad, hemos estado revisando huertos y hay un retardo también en el desarrollo embrionario de la pepa, y eso retrasa también el llenado de la fruta. También se observan caídas de ramas por acción del viento y daño a causa de bacterias que aumentan por las condiciones de humedad”.

La excepción ante este panorama nada alentador es para aquellos campos que no cuentan con sistemas de riego, donde estas lluvias han sido muy beneficiosas.

La producción ya está definida para este año, no hay forma de incrementar las cosechas. Lo que sí es importante es considerar lo preventivo, sobre todo en lo que respecta a aplicación de productos fungicidas de tipo orgánico –con certificación del SAG- que se puede aplicar en la época cercana a la cosecha. La aplicación de agroquímicos tan cerca de la cosecha para consumo humano es otro factor de riesgo, ya que en la gran mayoría de los frutales  deben pasar por un periodo previo en que no estén expuestos a productos químicos contra enfermedades.

“En lo vegetativo, hay que estar muy atentos a la aparición de enfermedades fungosas. Además, estas mayores precipitaciones generan la presencia de plagas de insectos que también pueden afectar las frutas”, indica Parra, acotando que más susceptibles a enfermedades fungosas, moras y frambuesas se han visto también dañadas por las inclemencias de los cielos sureños.

AL MAL TIEMPO

Sin embargo y pese a todo, Cristian Parra concluye con una mirada optimista. “Hay que alegrarse por las cifras que se han entregado por el aumento de las cosechas de cerezas, incluso frente a este traspié de la temporada afectada por las fuertes lluvias. Chile está marcando un récord mundial, liderando esta producción. Junto a ello, el aumento de superficies plantadas de nogales y avellano europeo han sobrepasado proyecciones y expectativas”.

Desliza que “se viene un futuro frutícola muy interesante y que va a transformar la agricultura del sur de Chile, y hay que prepararse para ese cambio, no solamente productores sino también las empresas que venden servicios e insumos, porque se hace necesaria una mayor especialización para enfrentar este crecimiento sostenido”.