Precios no repuntan, pero bajan insumos y se asegura el riego

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Precios no repuntan, pero bajan insumos y se asegura el riego

Eduardo Moraga
Revista El Campo
El Mercurio
  • Aunque los mercados internacionales del trigo y el maíz siguen bajos, la caída de los fertilizantes alivia los bolsillos de los agricultores.

Pedro Nickelsen saca cuentas de sus costos, observa el mercado de cereales. El productor de La Araucanía enfrenta, tal como miles de colegas, uno de los momentos más críticos del año agrícola: la decisión de qué y cuánto sembrar.

Las opciones van desde trigo hasta el raps, pasando por avena y el arroz, solo por nombrar las principales. Pocos lugares del mundo ofrecen esa diversidad productiva. En todo caso, por estos días, ese consuelo no sirve de mucho.

El mercado global de los cereales, granos y oleaginosas pasa por un momento bajo. Luego de tres temporadas de buenas producciones, los stocks de materia prima marcan récords y los precios gatean por el piso.

La respuesta de los cultivos anuales en Chile ha sido categórica. La superficie sembrada total llegó a 684.553 hectáreas en el ciclo 2016-2017, con una caída de 6,8%.

De hecho, una de las grandes preguntas del momento es si en el próximo año agrícola seguirá la caída o ya se tocó fondo.

“Este es un año en que la planificación de la siembra y de los trabajos agrícolas tiene que apuntar a resistir. Ingresaremos a otro año de precios deprimidos en los cultivos anuales. Los agricultores estamos como el boxeador que está contra las cuerdas y espera que el contrincante se canse. Con estos valores, deberían salir los que se meten en la producción para hacer una pasada”, advierte Nickelsen.

Sin embargo, las decisiones de siembra son una ecuación en que el precio de la materia prima es central, pero no es la única variable. Las experiencias anteriores de los agricultores, el acceso a información sobre las variaciones en la oferta del hemisferio norte, el precio de los insumos o la disponibilidad de agua también pesan al momento de planificar el año agrícola 2017-2018.

Por ejemplo, los buenos resultados de la avena en la temporada 2015-2016 son un recuerdo acariciado por los agricultores. Así también, la posibilidad de que en este ciclo productivo se revierta la sequía que golpeó a la Séptima y la Octava Región, puede repercutir en el destino del arroz y en el maíz.

El calendario corre rápidamente, la siembra del raps ya avanza, mientras que el grueso del trigo invernal debería partir en unas semanas. Para fines del invierno se viene el maíz.

Una buena o mala elección definirá los resultados económicos de 2018.

Trigo, despacito

“En el trigo llama la atención que todo va lento. Se ha sembrado muy poco. Además, las ventas de materia prima han sido escasas. Las decisiones de compra de insumos se han postergado”, afirma Andreas Köbrich, secretario general de la Sofo.

La fuerte presencia de malezas, como las ballicas, han retrasado las decisiones de siembra. Los agricultores estarían optando por dejar que sigan con su ciclo de desarrollo anual, pues al pillarlas con un mayor grado de desarrollo durante la siembra del trigo invernal es más fácil controlarlas con productos agroquímicos.

Que los agricultores opten por dilatar la siembra también tiene un componente comercial. Los poderes compradores están ofreciendo alrededor de $130.000 el quintal puesto en la Región Metropolitana, bastante más debajo de lo que se llegó a pagar hace un lustro.

El precio actual tiene a los agricultores poco interesados en vender. De hecho, aunque a precios considerados bajos, los poderes compradores han estado activos, pero poco trigo nacional ha llegado a los molinos. Hay que tener en cuenta que, con la introducción de los silos plásticos -unas mangas de alta densidad que se rellenan y dejan en el mismo campo- los costos de guarda cayeron fuertemente, lo que aumentó la capacidad de espera de los trigueros en la comercialización.

Sin embargo, retrasar la venta no necesariamente significa que se obtendrán mejores precios. Todo depende de cómo evolucione el mercado y, como Chile solo produce la mitad del trigo que requiere, eso significa mirar al exterior. Especialmente lo que suceda en Estados Unidos y Argentina.

Aunque la Bolsa de Chicago saltó hace unos días cerca de 5% luego de una tormenta de nieve en Kansas, el corazón triguero de EE.UU., rápidamente se corrigió a la baja tras acotarse las posibilidades de daño. Ni siquiera el recorte de casi 2 millones de hectáreas de trigo en Estados Unidos en este año agrícola, frente a la temporada pasada, ha movido los precios.

“El mercado se ha mostrado plano, sin muchas posibilidades de caer, pues ya está en un nivel bajo, pero tampoco hay muchas probabilidades de subidas. Tendría que haber un problema productivo grande entre mayo y junio para que viéramos un repunte importante de precios. Los stocks que hay en el mercado mundial todavía son grandes tras varias cosechas de buen rendimiento”, explica Sebastián Olivero, de la consultora trasandina AgroTecei.

Max Donoso, gerente general de Coagra, cree que el trigo en Chile vivirá un escenario doble. Desde Chillán al norte es probable que el mejor acceso a agua, producto de las mejores precipitaciones que se esperan para este otoño e invierno, gatille la decisión de aumentar la superficie sembrada. Se trata de una zona que por salir en una época más temprana tiene la posibilidad de lograr mejores precios y una alta producción por usar riego. En todo caso, hay que tener en cuenta que usualmente solo ronda el 15% de la oferta nacional.

Al sur del Biobío, la situación se mantendría estable, Donoso incluso cree que hay espacio para un alza marginal en la superficie.

“Lo que sucede es que la baja del año pasado fue tan dramática, que ya no hay mucho espacio para caer en superficie”, argumenta el ejecutivo de Coagra.

Arroz saca la cara

Uno de los cambios más interesantes que ha vivido el agro de la zona centro sur es el del arroz. Probablemente también es el que hasta la última temporada pasó más inadvertido. Sin embargo, el alza de los precios pagados por los molinos posó los ojos sobre ese grano.

El quintal de arroz en promedio se movió en torno a los $25.000, la temporada anterior anduvo cerca de los $22.000.

“Los consumidores exigen la calidad asociada a la producción local. Existen opciones de importación más baratas, pero no con las características gastronómicas superiores que tiene el chileno, que es de tipo japónico”, afirma Alberto Gatica, de Arrocera Vitacura.

Por eso, la sequía de la Región del Maule, el motor arrocero de Chile, tuvo repercusiones en los precios. Se estima que la producción cayó cerca de 20%, lo que obligó a los molinos a subir el dinero que estaban dispuestos a poner sobre la mesa.

¿Qué debería pasar en esta temporada? Al igual que los otros cultivos anuales de la zona centro sur, deberían verse beneficiados del mejor acceso a agua. Todo indica que de las casi 20 mil hectáreas de la última temporada, debería volverse a las clásicas 25 mil hectáreas que tuvo hace unos años en el país.

Maíz con mejor riego

Las últimas noticias sobre la producción de maíz en Estados Unidos han levantado algo los ánimos en los productores. Las lluvias han sido persistentes en el cinturón maicero de ese país, lo que ha retrasado las siembras. Por ser el mayor productor del mundo, ese país determina el movimiento de los precios.

De hecho, el mercado está en ascuas respecto de con qué velocidad los maiceros gringos serán capaces de retomar el ritmo de siembra. Sin embargo, la mayoría de los analistas confía en la gran capacidad técnica de esos agricultores.

A pesar de que el maíz pasa por momentos complejos en cuanto a precios, Max Donoso rescata los elementos positivos que tuvo la producción de este grano en el último año agrícola.

“Los agricultores se beneficiaron de dos elementos: por una parte tuvieron una baja importante de los fertilizantes y, por la otra, produjeron maíces que necesitaron de menos uso de sistemas de secado. Por eso sus costos bajaron esta temporada”, afirma Donoso.

De hecho, el ejecutivo cree que debido a la existencia de mejor disponibilidad de agua en regiones como el Maule, los productores de maíz se verán impulsados a recuperar parte de la superficie perdida en las últimas temporadas.

Remolacheros con dudas

Jorge Guzmán, aunque es líder de los productores de remolacha, prefiere hablar de manera personal, pues todavía no han tenido reuniones de coordinación con los agricultores de ese cultivo.

Sobre la mesa está la oferta de contrato de Iansa Agro para la próxima temporada. La empresa anunció un pago de

US$ 50 por tonelada de remolacha limpia base 16% de sacarosa, además de asegurar la compra del total de la producción contratada y efectivamente sembrada. También se entregará un anticipo de US$ 300 por hectárea sembrada, a cancelar posterior a la certificación de emergencia del cultivo.

A Guzmán ese ofrecimiento no lo tiene muy contento. “Implica que hay que tener un rendimiento de 100 toneladas por hectárea para afrontar los costos. Solo en los sectores de alta productividad se asegura una rentabilidad. Los suelos marginales no tienen ninguna posibilidad. En el caso de mi empresa familiar estamos analizando seriamente cuánto vamos a sembrar de remolacha en la temporada 2017-2018”, afirma Guzmán.

De hecho, el agricultor proyecta que la superficie de la remolacha a nivel nacional permanecerá relativamente estancada la próxima temporada.

Cuidado con la avena

La calidad de la avena chilena le ha permitido ingresar a mercados como Centroamérica y Perú en los últimos años. Si a eso se suma un evento climático puntual en Canadá, el principal oferente mundial, explica porque en la temporada 2015-2016 se pagaron precios históricos por ese cereal en el sur.

Si a eso se suma el mal momento del trigo, queda claro por qué la superficie de la avena se disparó 26,9% el último año. Eso sí, el mercado sintió el impacto de la mayor oferta y los precios cayeron.

Pero debido a que tiene menores costos de producción, la avena siguió siendo un poco más rentable que el trigo.

Para algunos, aferrarse al recuerdo de hace dos temporadas en la avena puede jugar en contra de los agricultores, pues todavía hay un stock importante que no se ha vendido por parte de los productores.

“Si de nuevo hay una superficie sembrada grande en avena y se suma la oferta guardada va a existir una presión importante a los precios”, advierte Max Donoso.

Raps al ritmo de los salmones

La semana pasada quedaba solo cerca del 25% de la superficie por sembrar en raps. La mayoría de las proyecciones apuntan a que no habrá grandes cambios en el área ocupada. Ese dato ya es una buena noticia, pues este rubro viene de una caída de superficie de 13,3% en la última temporada.

Este rubro funciona en torno a la industria de los salmones y compite con los precios internacionales del aceite de pescado y de soya. Eso sí, tiene la ventaja de una logística bastante cercana a los puntos de consumo.

A nivel interno, se estima que la producción por hectárea tiene una baja cercana al 10% producto de la caída de los problemas climáticos de la primavera.

“Esta temporada la demanda interna será más fuerte que las anteriores debido al aumento de consumo de aceite de canola (raps) para alimentación de salmones y también debido a una mayor capacidad industrial instalada de proceso de raps. Pensamos que esta temporada la superficie sembrada de raps estará en el rango de las 50.000 hectáreas debido a la mejor expectativa de precios y condiciones climáticas favorables para la siembra”, advierten en Molinera Gorbea, procesador de La Araucanía.

75%
DEL RAPS ya había sido sembrado a la semana pasada.

50
DÓLARES
por tonelada de remolacha ofrece Iansa Agro para 2017-2018.

25
MIL HECTÁREAS
sumaría el arroz gracias a los buenos precios.

“A pesar de que la rentabilidad del maíz ha estado estrecha en las últimas temporadas, este año mejoró respecto de la anterior gracias a las bajas en los costos”
MAX DONOSO,
GERENTE GENERAL DE COAGRA

“Los valores de los granos y cereales deberían seguir a niveles similares a los actuales. Lo único que podría mover al mercado es un problema climático mayor”
DANTE ROMANO,
ANALISTA DE FYO