El tren de la fruticultura

CParra_15102017

El tren de la fruticultura

Cristian Parra Hernández, Director de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO AG. Ingeniero Agrónomo – Perito Agrícola
  • A contar del año 2000, la búsqueda de negocios, una mejora en las condiciones climáticas, la disponibilidad de agua y precios razonables de la tierra, han producido una verdadera revolución productiva.

     

La fruticultura es para esta parte del territorio nacional una especie de tren que a medida que avanza, se le van sumando más carros que abren nuevas posibilidades, generando un círculo virtuoso de crecimiento en que se traduce en más puestos de trabajo y oportunidades para prestadores de servicios, proveedores de insumos, etc…

El viaje de este tren comenzó con la fruticultura tradicional del sur, la que se reducía a quintas o jardines que eran utilizadas para consumo en fresco, mermeladas, conservas, jarabes y la rica chicha que más tarde se convierte en el vinagre de manzana. Esta fórmula permaneció inalterable por muchos años, con poco mejoramiento técnico y productivo.

A partir de los 80 se introdujeron nuevos frutales y variedades para la zona sur, pero con una mirada agroindustrial, dando paso a una producción profesionalizada de arándanos, frambuesas, cranberries, grosellas y algunas experiencias en manzano. Estos frutales se caracterizaron por ser plantados en grandes extensiones, cosechados manualmente con gran cantidad de personas, uso de tecnología de riego, control de heladas y la construcción de plantas de proceso. Actualmente, estos cultivos continúan pero con variaciones como nuevas variedades y cosecha mecanizada.

A  contar del año 2000, se registra una verdadera revolución frutícola, sustentada en la migración de inversionistas de la zona central del país, también extranjeros y en menor medida locales, los cuales buscan en este sector una alternativa más rentable que los rubros tradicionales.

El nuevo carro que se le suma a la fruticultura incluye a los cerezos, avellano europeo, frutillas, castaño marrón, maqui y en estudio: vides viníferas y nogales. Esta innovación en la fruticultura ha traído nuevos cambios para el agro en la zona, entre ellos, un mayor estudio y profesionalismo, uso de técnicas de riego y acumulación de agua, control de plagas y enfermedades, técnicas para el control de malezas resistentes, traslado de empresas proveedoras de insumos del norte al sur, nuevas máquinas para el manejo y cosecha de los huertos y plantas de proceso para la fruta.

El futuro para la fruticultura es prometedor y este tren solo está sumando carros para su viaje. Subir o no, decisión no fácil, requiere de un mayor conocimiento y estudio, control de los costos y cadenas de comercialización transparentes. Lo claro, es que en las décadas venideras veremos una fruticultura consolidada como uno de los grandes pilares del desarrollo de este territorio.