La abrupta desglobalización por coronavirus

La abrupta desglobalización por coronavirus

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

En 2017, SAGO invitó al destacado periodista osornino John Müller para brindar una charla en donde éste acuñó el concepto desglobalización, el que hoy cobra mucha actualidad.

Müller distingue tres factores que definen a la globalización: libertad de movimiento de personas; libertad de comercio; y libertad de movimientos de capitales. A raíz de la irrupción del coronavirus (Covid-19 o SARS-CoV-2), el primero de estos se ha visto seriamente comprometido.

El segundo factor de la globalización, la libertad de comercio, ya estaba comprometido por la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China, pero ahora se agravó debido a la paralización de los principales centros de consumo. El movimiento libre de capitales, en tanto, ya se estaba comportando de manera inusual en enero, producto de una serie de convulsiones sociales en el orbe, incluida la chilena, no obstante hoy, ya estamos derechamente en presencia de una fuga de dinero sin precedentes, porque los inversores privilegian seguridad sobre rentabilidad y así, enormes sumas de dinero se están “desglobalizando” o refugiándose en sus países de origen.

Países como Chile, que sustentan su economía en las exportaciones y la atracción de capitales, enfrentan un escenario en donde experimentará el significado profundo de vivir fuera de un modelo de integración de mercados y libre comercio.

¿Qué podemos esperar en el plano de nuestra provincia? Dificultades para nuestros productos exportables –cerezas y berries y a nivel de la región de Los Lagos los salmones-. Podemos prever una cierta estabilidad en los productos que sustituyen exportaciones, principalmente carne y leche, sin embargo, para los consumidores –y consumidores somos todos-, el panorama no es alentador. El tipo de cambio al alza y el frenazo del comercio internacional elevarán los precios y la confluencia de todos los factores, finalmente, afectarán el empleo.

¿Cuánto tiempo durará este fenómeno? Todo dependerá de qué tan eficientes seamos en el control de este virus que, según la canciller alemana, Angela Merkel, llegará a infectar al 70% de su población. Si la proyección germana se da igual en Chile, estaríamos hablando de más de 10 millones de infectados en nuestro país que, a una tasa de mortalidad del 3,4%, se traduciría en más de 300 mil muertes. La meta por lo tanto, es disminuir la velocidad de contagio para evitar el colapso de los centros de atención, pero también intentar que la población enferma no llegue a los niveles proyectadas por naciones del hemisferio norte.

Es imprescindible que asumamos con responsabilidad el llamado de las autoridades a enfrentar este virus. Para contribuir en este desafío, será necesario renunciar a ciertas libertades transitoriamente, limitando las reuniones y eventos, en beneficio de Chile y sobretodo de sus adultos mayores.