Ofertazos irresponsables

Ofertazos irresponsables

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Los economistas coinciden en que no es posible determinar fehacientemente qué porcentaje de las horas de la jornada de trabajo actual son realmente productivas y, por lo tanto, no existe forma de evaluar los impactos de una reducción desde las actuales 45 horas a 40 o a 41, como proponen los proyectos impulsados por el Partido Comunista y el Gobierno, respectivamente.

Cabe preguntarse, entonces, ¿cómo Chile puede embarcarse en una discusión como esta si de antemano reconoce no contar con los datos que permitan hacerlo de manera seria? La respuesta es sencilla: porque la gobernanza al ritmo de las encuestas semanales se ha tomado al menos dos de los tres poderes del Estado: primero el Legislativo y luego el Ejecutivo.

Es cierto que el actual Gobierno fue arrastrado a la discusión por la propuesta del Partido Comunista sobre la cual la diputada Karol Cariola no tuvo empacho en decir que no contaba con datos acerca del impacto que tendría su propuesta en la productividad y el empleo. Ello no fue obstáculo, sin embargo, para que parlamentarios que hicieron sus primeras armas políticas en nuestra zona, como el RN Gonzalo Fuenzalida, corriera a tomarse una foto en apoyo a su colega y presionara para que Chile Vamos se plegara a los ofertazos.

Es cierto que el Gobierno, al acompañar la reducción de la jornada con flexibilidad, aminora los impactos que una medida de rebaja de 45 a 40 horas a rajatabla tendría en el costo laboral, los que fluctuarían entre el 11 y el 17%, pero eso no quiere decir que la iniciativa del Ejecutivo tenga un peso mucho mayor que la del Partido Comunista, de lo contrario, no estarían discutiendo aún cómo redactar la indicación que establecerá la gradualidad en la implementación.

Tal como están, hoy ambos proyectos omiten la realidad laboral que existe en distintos mundos productivos, como por ejemplo aquella relacionada con el sector agropecuario, el cual se caracteriza porque sus ciclos productivos y el comportamiento de los animales, varían por situaciones propias de la naturaleza, requiriendo de una permanente adecuación laboral.

La reducción laboral hará que deban contratarse trabajadores para que cubran los espacios que se generarán, pero difícilmente una persona aceptará trasladarse 2 ó 3 horas para cubrir un turno de 3 ó 4 horas diarias. A lo anterior se suma la obligación legal del empleador para otorgar casa habitación a cada trabajador que, por distancia, éste se vea con dificultad de llegar a tiempo a su lugar de trabajo. Sólo este hecho implica una inversión considerable.

Más seriedad, menos populismo.