Conectividad digital rural: peligrosa pérdida de impulso

Conectividad digital rural: peligrosa pérdida de impulso

Por Christian Arntz, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Fue en noviembre de 2007 cuando el Gobierno, tras acoger las demandas gremiales en torno al tema, decidió lanzar un ambicioso plan para priorizar lugares específicos que requerían conectividad digital, en lo que sería la punta de lanza para dar cobertura total al campo.

Transcurrido una década, el trabajo inicial gestado al alero de la Subtel con los Ministerios de Agricultura, Educación y Salud, los servicios Sernatur y Sercotec, y la Fundación de Innovación Agraria, permitió priorizar los lugares más necesitados de conectividad en el mundo rural. Escuelas, postas, hogares y Pymes del turismo y el agro fueron los beneficiados. No obstante, la segunda y necesaria etapa, el resto del mundo rural, los trabajadores y sus familias como el aparato productivo, han quedado postergados. Una cosa es clara: sin internet en los campos, en el corto plazo Chile dejará de ser competitivo en el agro.

Es impresionante cómo un diagnóstico que estaba tan claro en aquel entonces, no ha seguido siendo considerado. Es aquí donde, notoriamente, ha faltado un compromiso de las empresas proveedoras de internet, quienes no siguieron la visión del Estado y sus gremios en la búsqueda de cerrar la brecha digital en el mundo rural, con el objetivo, se dijo en su momento, de revolucionar el desarrollo productivo en el sector turístico y agroalimentario de cara al 2010.

Desde ese punto de vista, creemos que se hace indispensable, aunque no sea lo ideal, la generación de un nuevo plan de subsidios para que las empresas proveedoras de internet recuperen el interés perdido en el campo: sin conectividad digital la calidad de vida en dichos lugares disminuye, con el consiguiente aumento de la migración campo-ciudad y la pérdida de más y más vocaciones en torno al campo.

No desconocemos el avance: en el Censo de 2002 sólo el 1% de los hogares rurales tenía acceso a servicios de telecomunicaciones, pero es necesario volver a colocar este tema en la agenda, porque la cobertura que se vislumbró en 2007 para 2010, no ha llegado aún. Por eso, por ejemplo, hoy es un despropósito presionar para hacer de la facturación electrónica algo obligatorio en nuestros campos.

Se viene la discusión del presupuesto 2019. Esperamos ver este tema dentro de las prioridades.

Fiebre Q y decisiones irresponsables

Fiebre Q y decisiones irresponsables

Por José Antonio Alcázar, gerente general Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Hace poco más desde un año, las autoridades de Salud, lideradas por la ministra Carmen Castillo, dieron origen a una alerta internacional a la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud y el Centro de Infectología de Los Ángeles, por casos de neumonía atípica en la provincia de Osorno.

Nadie discutió que lo que se estaba realizando era una medida responsable frente a las razonables dudas generadas tras lo que en un inicio, se dio a conocer como una infección hospitalaria, cuando funcionarios del Hospital Base resultaron contagiados por el que se denominó “Caso 0” de la alerta. Sin embargo, a las pocas semanas, las autoridades comenzaron a perder el norte: apuntaron públicamente a la actividad ganadera y en particular a una empresa, con despliegue de ministra y autoridades regionales, transformando una simple hipótesis en un hecho cierto.

Las autoridades de la época enfrentaron los agujeros negros de su explicación con respuestas que se caían una a una. Dijeron que se trataba de una zoonosis que no estaba presente en Chile y cuando se les demostró que lo que apuntaban –bacteria Coxiella Burnetti causante de “fiebre Q”- era endémica en todo el mundo, señalaron irresponsablemente, incluso ante miembros del Congreso, que la bacteria había “mutado” en nuestro territorio, haciéndose más “peligrosa”. La explicación era muy cómoda, ya que les permitía dar solución al otro agujero negro de su tesis: que la fiebre Q se trasmite de animal a humano, por lo cual sin esta posible mutación, no lograban dar cuenta de qué era lo que en realidad había contagiado a funcionarios de hospitales y consultorios, ya que respecto de ellos, descartaron en tiempo récord algún fallo en sus protocolos.

Pasaron los meses, y su investigación estaba estancada, sin resultados, la ministra de Salud Carmen Castillo, con un fuerte apoyo de algunas otras autoridades y Diputados de nuestra zona, concurrió a ratificar en la Cámara de Diputados que todo lo relacionado con la alerta sanitaria se había desarrollado en torno a la actividad con vacas y bovinos en general.

En Chile existe evidencia más que suficiente que fiebre Q siempre hubo en nuestro país, y sus escasos hallazgos se deben a que nunca se había buscado.

La irresponsabilidad de la ministra Castillo y de los equipos a cargo de estas investigaciones aún se hacen sentir en el sector ganadero de nuestra región. Sin embargo, lo que más preocupa es que finalmente nadie pague por estas irresponsabilidades.

Tipificación de la Carne y el engaño al consumidor

Tipificación de la Carne y el engaño al consumidor

  • Nuestra norma no tuvo necesariamente como foco orientar a los consumidores acerca de la calidad de la carne.
Por Christian Arntz Mac-Evoy, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

Reportajes en prestigiosas publicaciones como The Times y The Guardian, apuntaron en 2015 al Restaurante Bodega El Capricho, cercano a un pueblito español, como el lugar desde donde salía “la mejor carne del mundo”, con platos que pueden llegar a costar 120 euros el kilo, es decir, 95 mil pesos –sí, leyó bien-.

¿El secreto detrás del reconocimiento internacional? Bueyes seleccionados de diferentes razas autóctonas que son trasladados al entorno natural del centro gastronómico, donde viven sus últimos años de vida, llegando algunos a sumar 17 –otra vez leyó bien-, para luego ser faenados con el objetivo de llevar sus distintos cortes llevados a extremos procesos de maduración.

Si hay un área donde los chilenos jugamos a ser expertos, es la parrilla y en los supermercados se comercializa casi el 80% del total de la carne que hace posible este “arte”. Supongamos que usted se interesó en la historia del Restaurante Bodega El Capricho y quiere adquirir un corte de un animal como los que utiliza este local. Pues bien, no lo podrá encontrar porque en Chile, la Tipificación de la Carne establece que el buey es la carne de peor calidad –U-.

Nuestra norma, que ya suma más de un cuarto de siglo, nació con el objetivo de poner de acuerdo a productores con industriales para la transacción de los animales, pero no necesariamente tuvo como foco orientar a los consumidores acerca de cuál es la mejor calidad. Así, los criterios establecidos tienen que ver con aspectos como la cobertura de grasa, contusiones y edad del animal, esta última relacionada a la cronometría dentaria. De tanto repetir que la categoría “V” es “mejor”, los supermercados derechamente dejaron fuera de su oferta las demás letras y así el consumidor nacional sencillamente no tiene opciones de acceder a otras experiencias similares e incluso, en algunos cortes, superiores.

La oferta de carne nacional está artificialmente restringida, pero eso no es todo: los chilenos quedan a merced de una oferta mayoritariamente extranjera, donde aunque no lo sepan, probablemente sí podrán hallar un exquisito filete “U” como carne importada en la misma góndola del retail, por la difícil fiscalización de nuestra norma, o no se ha preguntado ¿cómo confiar en la edad que se dice tiene un corte importado?

Por todo esto es que el compromiso del ministro de Agricultura, Antonio Walker, en orden a abrirse al cambio de la norma de Tipificación de la Carne por medio de un acuerdo amplio, es una gran noticia para los consumidores y no sólo para los productores.

No ensuciemos la leche

No ensuciemos la leche

  • Estas guerras sucias pueden generar daños de largo plazo que debemos detener a tiempo y de manera categórica.
Por Christian Arntz Mac-Evoy, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.
Cuando hablamos de aceptar las reglas del juego –Chile economía abierta al mundo donde podemos exportar e importar todo tipo de bienes- incluimos el cumplimiento de estándares como la correcta información referente al origen de la leche, tal como, por ejemplo, ocurre con la carne.
Es con estas reglas que las plantas son libres de adquirir la leche donde estimen -mercado interno o externo- y será el consumidor quien decida. En este contexto, debe valorarse el primer esfuerzo realizado por empresas que de manera proactiva y sin esperar el resultado de proyectos presentados por parlamentarios, han decidido poner en la cara principal del producto, con un tamaño adecuado, si la leche es reconstituida o no y, además, una breve explicación de qué significa la expresión “reconstituida”.
Es lamentable, sin embargo, que hoy sólo hablemos del mercado interno, cuando tenemos todo para ser una potencia en el mercado internacional. Esto se debe a la miopía de la industria nacional, fácilmente constatable al analizar que si bien el consumo per cápita aumenta año a año, hace una década que nuestra producción se encuentra estancada en alrededor de 2 mil millones de litros. Así, aún teniendo el potencial de producir 15 mil millones y exportar, hoy somos importadores netos de lácteos.
En este escenario donde las empresas se han quedado en la comodidad del pequeño mercado interno, Colun es la gran excepción que crece gracias a su modelo cooperativo y muestra que es posible desarrollar las potencialidades de este sector si se unen los principales interesados, los productores.
Ahora bien: ¿qué tiene que ver toda esta discusión instalada en redes sociales? Contrario a lo que circula, la leche en polvo sí es leche y cumple con la norma sanitaria. De hecho, cuando hemos exportado lácteos chilenos al exterior lo hemos hecho de esa manera… ¿acaso usted no ha tomado este producto en polvo o no se la ha dado a sus hijos? Por otro lado ¿De dónde surgió aquello que las trasnacionales que importan leche buscan la “destrucción de los agricultores”? Por supuesto que el ataque al modelo cooperativo hecho por empresas como Watt´s y Soprole es condenable, pero hay que mantener las proporciones. Las guerras sucias pueden generar daños de largo plazo que debemos detener a tiempo y de manera categórica, para evitar la confusión entre los consumidores que termine afectando el crecimiento sostenido que experimenta la preferencia por los lácteos.

El problema y la esperanza

El problema y la esperanza

Al mismo tiempo que aumentan las exportaciones de nuestra carne bovina, se incrementan las importaciones.

 

Por Sergio Willer Daniel, presidente de Corporación de la Carne y vicepresidente de SAGO A.G.

Entre enero y julio de 2018, las exportaciones de carne bovina alcanzaron más de 4.700 toneladas, lo que implica un alza de 23% en relación al mismo periodo del año anterior.  Sin duda, aun cuando estamos hablando de un volumen menor, lo anterior es una buena noticia para el sector que, al mismo tiempo, enfrenta un alza de 10,8% en las importaciones en relación al año pasado. En efecto, si en 2017 se habían importado a esta fecha 93 mil toneladas, en el mismo periodo este año, llegamos ya a las 103 mil de toneladas.

La realidad, entonces, es que al mismo tiempo que baja nuestra oferta de carne bovina, se continúa abriendo la ventana del mercado internacional.

La pregunta a hacerse es: ¿por qué el futuro de nuestra producción está en el exterior y no en Chile? En otras palabras, ¿por qué no nos está quedando otra alternativa que privar a nuestros compatriotas de la mejor carne del mundo? Razones hay varias. Si bien es cierto que el consumidor nacional prefiere nuestra carne, hoy en los supermercados, donde se vende el 80% de ésta, ella sigue siendo muy escasa. Esto se origina, además de por nuestra baja masa ganadera, en el hecho de que el principal poder comprador sólo acepta en sus góndolas categoría “V”, lo que genera un rápido quiebre del stock que obliga al consumidor nacional a comprar carne de otras procedencias y dudosa rotulación.

Tanto SAGO A.G. como la Corporación de la Carne han insistido, una y otra vez, que la cronometría dentaria –edad del animal- determina qué carne es o no “V”, pero que ello no tiene nada que ver con la calidad. ¿La oferta proveniente del exterior que se ofrece como “V” es tal? Tampoco. ¿Qué estamos haciendo como país al seguir adelante con esta normativa? Simplemente, obligar a los agricultores y ganaderos a competir con freno de mano.

Los grandes supermercados han promocionado una sola categoría, la V, que no tiene que ver necesariamente con calidad, dejando fuera otras que a la experiencia del consumidor son similares e incluso superiores a muchos cortes de carne importada que sí están en las góndolas del retail, por la nula fiscalización de nuestra norma. Ejemplo clásico de esto es que un filete nacional que hoy califica como U, no puede estar en los supermercados.

¿Qué nos queda, entonces? Sin cambio de normas… la exportación, buscando los nichos que valoran la carne producida en base a pasto es el único camino. Con voluntad de cambiar la norma, en tanto, aún nos es posible llevar la mejor carne del mundo a la mesa de todos los chilenos.

Lecciones de una alerta sanitaria

Lecciones de una alerta sanitaria

El gratuito daño de imagen a la ganadería, a raíz de declaraciones irresponsables de personeros políticos, debe movernos a la reflexión.

 

Por José Antonio Alcázar Martínez, gerente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

Varias son las lecciones para nuestro país, a un año del inicio de la alerta sanitaria por el aumento de las neumonías atípicas en la zona sur, la que fue acompañada de una alarma a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de Salud (OPS) y el Centro de Infectología de Los Ángeles, Estados Unidos.

El sólo hecho de que la Sociedad Chilena de Infectología determinara en abril la no identificación de qué es lo que produjo los casos de neumonía atípica de 2017 –que apresuradamente las autoridades vincularon a un supuesto de brote de fiebre q originado en la actividad ganadera-, debe movernos a una profunda reflexión respecto de la capacidad del país para identificar posibles riesgos epidemiológicos.

Desde un inicio, SAGO A.G. planteó serias dudas respecto de la metodología a partir de la cual algunos políticos sacaron temerarias conclusiones en este caso. No debemos olvidar que la ex ministra de Salud, Carmen Castillo, señaló ante la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados que había “130 casos confirmados”, y mientras en la instancia se negaba que la fiebre q se tratara de una enfermedad zoonótica endémica (es decir presente en Chile y el mundo desde siempre, como en realidad lo es) se planteaba la grave tesis de que: “esta enfermedad (…) logró adaptarse y hacer un salto desde los animales al ser humano”.

La supuesta “mutación” de la bacteria en Chile, revistió una enorme irresponsabilidad, sin sustento científico. Hoy, los casos realmente confirmados no suman más de 50 –lejos de los 200 que se deslizó en un momento-, distribuidos desde la Araucanía a Los Lagos. ¿Puede hablarse aún de brote? Dejamos la pregunta abierta a los expertos.

Ya lo había dicho en noviembre del año pasado Daniel Claro, ex encargado de Laboratorios y Estaciones Cuarentenarias del SAG en Lo Aguirre, donde en 1998 se documentó un brote de fiebre q, cuando cuestionó todas las conclusiones que se estaban dando con amplio despliegue mediático: “el tema es simple: sino la habían pillado antes, es porque no la habían buscado, ya que siempre hemos tenido fiebre q en Chile, que no es más que una gripe muy fuerte que, como cualquier otra, debe ser atacada a tiempo para no generar complicaciones mayores”.

Hoy, cuando gracias a la voluntad de las nuevas autoridades hemos alcanzado la firma de una carta compromiso que permitirá la realización de la muestra de ganado en SagoFisur 2018, esperamos que sigamos dejando atrás las caricaturas, para no sólo mejorar protocolos de bioseguridad en los predios, sino también reivindicar a la ganadería del enorme daño de imagen que se le hizo a la ganadería.

Delincuencia rural: una luz de esperanza real

Delincuencia rural: una luz de esperanza real

La detención de tres involucrados en el delito de abigeato contrasta, sin embargo, con la impunidad de los ataques a maquinaria forestal.

 

Por Christian Arntz Mac-Evoy, director Multigremial del Sur y presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

El 30 de abril de este año, en el marco de una reunión desarrollada en la Gobernación Provincial, los gremios agrícolas recibimos detalles de los cambios en el combate del abigeato en nuestra zona, por medio del nombramiento del fiscal perteneciente a la Unidad de Análisis de Foco, Daniel Alvarado, como encargado de liderar un trabajo multidisciplinario que incluye al Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, al de Impuestos Internos, SII, y ambas policías, con el objetivo de desbaratar a los grupos organizados que han llevado este delito a un peligroso estadio de desarrollo.

Menos de tres meses después, hemos visto los primeros frutos: tres detenidos, entre ellos un gendarme, y la recuperación de 14 de los 37 animales robados a uno de los socios de nuestro gremio, y luego el hallazgo de otros 48 cabezas de ganado perteneciente a tres productores, lo que nos otorga una esperanza real, cuando la indefensión de los habitantes de zonas rurales ha ido al alza en los últimos años.

No obstante lo anterior, al mismo tiempo que valoramos este éxito, manifestamos nuestra preocupación por la nueva quema de maquinaria forestal en nuestra provincia, hecho que confirma que la violencia rural abarca tres regiones.

Como Multigremial del Sur no queremos entramparnos en las supuestas motivaciones detrás de estas acciones, sólo nos compete señalar que ellas generan temor, producen pérdidas millonarias a personas con nombre y apellido y, finalmente, afectan el desarrollo del territorio y toda su gente.

Creemos que el esfuerzo interinstitucional que lidera la Unidad de Análisis de Foco en el caso del abigeato, más que el fortalecimiento de un solo organismo que se exhibe generando sobre expectativas, es el camino correcto para enfrentar el desafío de terminar con la delincuencia rural.

Hoy, cuando hemos recibido noticias respecto de que el trabajo que se lleva a cabo en La Araucanía muy probablemente se extenderá a nuestra zona, hacemos un llamado a las instituciones a optimizar sus niveles de coordinación, a actuar con generosidad en la búsqueda de resultados, a compartir información, principalmente de inteligencia, y sobre todo a hacer noticia cuando veamos los resultados de ese trabajo, tal como esta semana celebramos con la detención de tres personas involucradas en el delito de abigeato.

Sabemos que hay elementos de nuestra legislación por perfeccionar para tener mejores resultados en este desafío, pero también estamos seguros que existe lo suficiente como para dejar de vivir en esta impunidad que parece volverse endémica.

Agricultura e industria no son antagónicos

Agricultura e industria no son antagónicos

Hace casi dos siglos los agricultores chilenos comprendieron que el desarrollo de los diversos rubros no es posible si la producción primaria no se encadena con la industrial.

 

Por Christian Arntz Mac-Evoy, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

Durante el seminario de altísimo nivel desarrollado por la Multigremial de Osorno el viernes 6 de junio –esfuerzo que como gremio volvemos a resaltar-, el presidente de la Sociedad de Fomento Fabril, Sofofa, Bernardo Larraín, recordó que su organización fundada en 1883 nació como una iniciativa de la Sociedad Nacional de Agricultura, SNA, la cual contaba a esa fecha con 45 años de vida.

El hecho no es casual: agro e industria son parte de una misma realidad, es decir, no son antagónicos, porque desde hace casi dos siglos los agricultores chilenos comprendieron que el desarrollo de los diversos rubros no es posible si la producción primaria no se encadena con la industrial.

Los agricultores del sur también lo entienden así y es de esta forma como, a partir de la década del 20 del siglo pasado, y al alero de Sago, surgen el Frigorífico Osorno, la Cooperativa Agrícola y Lechera de Osorno, CALO, entre otras.

Es cierto, hoy nos encontramos en un momento de complejo estancamiento en dos de los rubros centrales de la agricultura, como son la leche y la carne, pero al mismo tiempo, ganan terreno de manera acelerada los arándanos, las cerezas, los avellanos europeos e, incipientemente, frambuesas, nogales y maqui, tres frutos estos últimos que están llamados a seguir nutriendo la oferta de la que se ha denominado como la nueva frontera frutícola de Chile, una de las grandes conclusiones del inédito encuentro Regional de Productores Frutícolas que fue organizado en Osorno por Fedefruta y Sago, en junio pasado.

¿Qué diferencia a los rubros emergentes de los alicaídos rubros ganaderos tradicionales? Sin duda el encadenamiento eficiente que permite llevar los frutos del huerto al exterior, con los productores integrados en ese proceso. En efecto, mientras el sector cárnico muestra una cadena de varios eslabones separados, que van del criancero al engordero, pasando por la feria, luego los frigoríficos y finalmente la venta al consumidor, la leche se encuentra sumida en una disputa de largos años con las procesadoras, de la cual es imposible que surja cualquier sector. Tan claro es esto, que la única excepción al preocupante escenario ganadero es Colun, la cooperativa donde los agricultores entregan la materia prima a una empresa de la cual son dueños, la máxima que la SNA entendía perfectamente cuando fundó Sofofa y cuando los agricultores de esta parte del país dieron vida a Sago en 1917.

Los diagnósticos están claros. Es hora de volver a tomar acción constructiva para resolver nuestros problemas en los rubros ganaderos.

Puente Cancura: una tragedia inaceptable

Puente Cancura: una tragedia inaceptable

Por Christian Arntz Mac-Evoy, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

En la actualidad, son muchos los puentes y rutas de la región que tienen cargas máximas por debajo de las necesidades productivas actuales del territorio y cuando eso llega incluso hasta viaductos de la importancia del Cancura, emplazado en la Ruta U-55, es cuando debemos comenzar a preguntarnos acerca del estado de los planes de inversión en nueva infraestructura, mantenimiento y fiscalización de los planes de manejo de los lechos del río.La inversión en conectividad –lo que incluye la correcta mantención de la misma- constituye una de las claves del desarrollo de todo país.

Durante al menos la última década, los vecinos de rutas que conectan sectores de alta ruralidad con la Ruta 5 y los centros urbanos de mayor densidad, han manifestado tanto a las autoridades pertinentes como medios de comunicación, su inquietud por la extracción industrial de áridos y posibles impactos en viaductos que atraviesan el río Rahue, lo que dio origen a la realización de un Plan Maestro financiado por el Gobierno Regional, a un costo de $280.000.000 en 2013.

Lamentablemente, los constantes reportes de problemas en la extracción de áridos en todo el lecho, en especial en el sector del puente Cancura, no cesaron y a inicios de 2017 se restringió considerablemente la carga máxima sobre el viaducto a no más de 45 toneladas, obligando al desvío de los vehículos por caminos alternativos, generando un doble problema, ya que esto no sólo afecta la producción agroalimentaria que debe tomar rutas alternativas menos adecuadas, sino que también congestiona las vías de descarga, generando inconvenientes a habitantes de otras zonas.

Ante la preocupación de los productores, el Ministerio de Obras Públicas aseguró en enero de 2017 que no había problemas, mientras que en abril del mismo año, en una sesión del Concejo Municipal de Osorno donde se abordó la temática junto a la Dirección de Obras Hidráulicas, se establecieron cursos de acción y un nuevo compromiso de fiscalización.

Como gremio de productores que en todo momento ha representado el sentir de sus asociados en esta materia, no podemos más que manifestar nuestra indignación por el grave accidente registrado en la madrugada del 23 de junio de 2018, costando la vida a un trabajador agrícola y dejando otros seis heridos, no podemos más que manifestar la evidente ineficacia del Estado ante una tragedia absolutamente evitable y que requiere cuanto antes de respuestas sobre quiénes son los responsables de pérdidas de vidas humanas y, en segundo término, los daños productivos asociados a esta negligencia.

Etiquetado de la leche: legislar sin demonizar

Etiquetado de la leche: legislar sin demonizar

Por Christian Arntz Mac-Evoy, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

Es necesario mejorar el etiquetado de la leche, sin duda alguna, ya sea por la vía un proyecto de ley, como el que impulsan parlamentarios, o por la modificación de reglamentos o decretos, un ámbito donde nuestros representantes en el Congreso son quienes deberán analizar cuál de las dos es la fórmula más efectiva.

En un mundo donde la trazabilidad de los alimentos es una exigencia natural y creciente por parte de los consumidores, la industria alimentaria nacional debe ponerse metas de excelencia.

Estamos convencidos de la existencia de un elemento central que debe estar cubierto a partir de una iniciativa como esta, la cual ya cuenta con el apoyo de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados. Se trata la de ubicar en la cara principal del producto, con un tamaño adecuado regulado vía reglamento para que se pueda leer, si la leche es reconstituida o no y, además, una breve explicación de qué significa la expresión “reconstituida”.

Otro elemento importante a modificar tiene que ver con informar correctamente cuándo la materia prima del queso que se comercializa en Chile son piezas importadas que sólo se laminan en el país, etiquetándose luego como nacionales. En este punto, debe resolverse si existe un vacío legal, reglamentario o, derechamente, una mala fiscalización.

Vemos con preocupación, sin embargo, que la iniciativa que se está comenzando a discutir ha ampliado en demasía sus objetivos, corriendo el riesgo de transformarse en un proyecto que más que ayudar a informar al consumidor, termine generando el efecto contrario. En otras palabras, se debe legislar sin demonizar artificialmente productos ni procesos que cumplen con toda la normativa sanitaria, gravándolos con costos que pagarán los propios productores en el futuro, sobre todo al asumir el desafío industrializador o exportador.

Lo aconsejable frente a esta disyuntiva, es avanzar hacia una legislación simple y comprensible, de manera que no se repita la mala experiencia que hemos tenido por ya más de dos décadas con la ley de tipificación de la carne, la cual traba la producción nacional en su llegada a la góndola, privando a los chilenos de un alimento de primera calidad.

Una denominación de origen llevada al detalle de la comuna de procedencia de la leche, como la que algunos promueven, puede generar una falsa idea de calidad en el consumidor –la leche de Llanquihue es tan buena como la de La Unión- pero sobre todo es inaplicable: plantas como las de Colun, Watts o Nestlé recolectan en campos de decenas de comunas, la que  luego se mezcla obviamente previo chequeo de calidad e inocuidad, y por lo tanto es imposible separarlas por ciudad, provincia o región.

Seguir adelante en este tipo de profundización a la que está llegando la iniciativa, puede llevar a una demonización injusta y también un alza en los costos que terminará impactando la competitividad de la cadena en su conjunto. Es el momento de volver a centrar la discusión y sacar adelante una legislación razonable, aplicable y fiscalizable.