El problema y la esperanza

El problema y la esperanza

Al mismo tiempo que aumentan las exportaciones de nuestra carne bovina, se incrementan las importaciones.

 

Por Sergio Willer Daniel, presidente de Corporación de la Carne y vicepresidente de SAGO A.G.

Entre enero y julio de 2018, las exportaciones de carne bovina alcanzaron más de 4.700 toneladas, lo que implica un alza de 23% en relación al mismo periodo del año anterior.  Sin duda, aun cuando estamos hablando de un volumen menor, lo anterior es una buena noticia para el sector que, al mismo tiempo, enfrenta un alza de 10,8% en las importaciones en relación al año pasado. En efecto, si en 2017 se habían importado a esta fecha 93 mil toneladas, en el mismo periodo este año, llegamos ya a las 103 mil de toneladas.

La realidad, entonces, es que al mismo tiempo que baja nuestra oferta de carne bovina, se continúa abriendo la ventana del mercado internacional.

La pregunta a hacerse es: ¿por qué el futuro de nuestra producción está en el exterior y no en Chile? En otras palabras, ¿por qué no nos está quedando otra alternativa que privar a nuestros compatriotas de la mejor carne del mundo? Razones hay varias. Si bien es cierto que el consumidor nacional prefiere nuestra carne, hoy en los supermercados, donde se vende el 80% de ésta, ella sigue siendo muy escasa. Esto se origina, además de por nuestra baja masa ganadera, en el hecho de que el principal poder comprador sólo acepta en sus góndolas categoría “V”, lo que genera un rápido quiebre del stock que obliga al consumidor nacional a comprar carne de otras procedencias y dudosa rotulación.

Tanto SAGO A.G. como la Corporación de la Carne han insistido, una y otra vez, que la cronometría dentaria –edad del animal- determina qué carne es o no “V”, pero que ello no tiene nada que ver con la calidad. ¿La oferta proveniente del exterior que se ofrece como “V” es tal? Tampoco. ¿Qué estamos haciendo como país al seguir adelante con esta normativa? Simplemente, obligar a los agricultores y ganaderos a competir con freno de mano.

Los grandes supermercados han promocionado una sola categoría, la V, que no tiene que ver necesariamente con calidad, dejando fuera otras que a la experiencia del consumidor son similares e incluso superiores a muchos cortes de carne importada que sí están en las góndolas del retail, por la nula fiscalización de nuestra norma. Ejemplo clásico de esto es que un filete nacional que hoy califica como U, no puede estar en los supermercados.

¿Qué nos queda, entonces? Sin cambio de normas… la exportación, buscando los nichos que valoran la carne producida en base a pasto es el único camino. Con voluntad de cambiar la norma, en tanto, aún nos es posible llevar la mejor carne del mundo a la mesa de todos los chilenos.

Lecciones de una alerta sanitaria

Lecciones de una alerta sanitaria

El gratuito daño de imagen a la ganadería, a raíz de declaraciones irresponsables de personeros políticos, debe movernos a la reflexión.

 

Por José Antonio Alcázar Martínez, gerente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

Varias son las lecciones para nuestro país, a un año del inicio de la alerta sanitaria por el aumento de las neumonías atípicas en la zona sur, la que fue acompañada de una alarma a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de Salud (OPS) y el Centro de Infectología de Los Ángeles, Estados Unidos.

El sólo hecho de que la Sociedad Chilena de Infectología determinara en abril la no identificación de qué es lo que produjo los casos de neumonía atípica de 2017 –que apresuradamente las autoridades vincularon a un supuesto de brote de fiebre q originado en la actividad ganadera-, debe movernos a una profunda reflexión respecto de la capacidad del país para identificar posibles riesgos epidemiológicos.

Desde un inicio, SAGO A.G. planteó serias dudas respecto de la metodología a partir de la cual algunos políticos sacaron temerarias conclusiones en este caso. No debemos olvidar que la ex ministra de Salud, Carmen Castillo, señaló ante la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados que había “130 casos confirmados”, y mientras en la instancia se negaba que la fiebre q se tratara de una enfermedad zoonótica endémica (es decir presente en Chile y el mundo desde siempre, como en realidad lo es) se planteaba la grave tesis de que: “esta enfermedad (…) logró adaptarse y hacer un salto desde los animales al ser humano”.

La supuesta “mutación” de la bacteria en Chile, revistió una enorme irresponsabilidad, sin sustento científico. Hoy, los casos realmente confirmados no suman más de 50 –lejos de los 200 que se deslizó en un momento-, distribuidos desde la Araucanía a Los Lagos. ¿Puede hablarse aún de brote? Dejamos la pregunta abierta a los expertos.

Ya lo había dicho en noviembre del año pasado Daniel Claro, ex encargado de Laboratorios y Estaciones Cuarentenarias del SAG en Lo Aguirre, donde en 1998 se documentó un brote de fiebre q, cuando cuestionó todas las conclusiones que se estaban dando con amplio despliegue mediático: “el tema es simple: sino la habían pillado antes, es porque no la habían buscado, ya que siempre hemos tenido fiebre q en Chile, que no es más que una gripe muy fuerte que, como cualquier otra, debe ser atacada a tiempo para no generar complicaciones mayores”.

Hoy, cuando gracias a la voluntad de las nuevas autoridades hemos alcanzado la firma de una carta compromiso que permitirá la realización de la muestra de ganado en SagoFisur 2018, esperamos que sigamos dejando atrás las caricaturas, para no sólo mejorar protocolos de bioseguridad en los predios, sino también reivindicar a la ganadería del enorme daño de imagen que se le hizo a la ganadería.

Delincuencia rural: una luz de esperanza real

Delincuencia rural: una luz de esperanza real

La detención de tres involucrados en el delito de abigeato contrasta, sin embargo, con la impunidad de los ataques a maquinaria forestal.

 

Por Christian Arntz Mac-Evoy, director Multigremial del Sur y presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

El 30 de abril de este año, en el marco de una reunión desarrollada en la Gobernación Provincial, los gremios agrícolas recibimos detalles de los cambios en el combate del abigeato en nuestra zona, por medio del nombramiento del fiscal perteneciente a la Unidad de Análisis de Foco, Daniel Alvarado, como encargado de liderar un trabajo multidisciplinario que incluye al Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, al de Impuestos Internos, SII, y ambas policías, con el objetivo de desbaratar a los grupos organizados que han llevado este delito a un peligroso estadio de desarrollo.

Menos de tres meses después, hemos visto los primeros frutos: tres detenidos, entre ellos un gendarme, y la recuperación de 14 de los 37 animales robados a uno de los socios de nuestro gremio, y luego el hallazgo de otros 48 cabezas de ganado perteneciente a tres productores, lo que nos otorga una esperanza real, cuando la indefensión de los habitantes de zonas rurales ha ido al alza en los últimos años.

No obstante lo anterior, al mismo tiempo que valoramos este éxito, manifestamos nuestra preocupación por la nueva quema de maquinaria forestal en nuestra provincia, hecho que confirma que la violencia rural abarca tres regiones.

Como Multigremial del Sur no queremos entramparnos en las supuestas motivaciones detrás de estas acciones, sólo nos compete señalar que ellas generan temor, producen pérdidas millonarias a personas con nombre y apellido y, finalmente, afectan el desarrollo del territorio y toda su gente.

Creemos que el esfuerzo interinstitucional que lidera la Unidad de Análisis de Foco en el caso del abigeato, más que el fortalecimiento de un solo organismo que se exhibe generando sobre expectativas, es el camino correcto para enfrentar el desafío de terminar con la delincuencia rural.

Hoy, cuando hemos recibido noticias respecto de que el trabajo que se lleva a cabo en La Araucanía muy probablemente se extenderá a nuestra zona, hacemos un llamado a las instituciones a optimizar sus niveles de coordinación, a actuar con generosidad en la búsqueda de resultados, a compartir información, principalmente de inteligencia, y sobre todo a hacer noticia cuando veamos los resultados de ese trabajo, tal como esta semana celebramos con la detención de tres personas involucradas en el delito de abigeato.

Sabemos que hay elementos de nuestra legislación por perfeccionar para tener mejores resultados en este desafío, pero también estamos seguros que existe lo suficiente como para dejar de vivir en esta impunidad que parece volverse endémica.

Agricultura e industria no son antagónicos

Agricultura e industria no son antagónicos

Hace casi dos siglos los agricultores chilenos comprendieron que el desarrollo de los diversos rubros no es posible si la producción primaria no se encadena con la industrial.

 

Por Christian Arntz Mac-Evoy, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

Durante el seminario de altísimo nivel desarrollado por la Multigremial de Osorno el viernes 6 de junio –esfuerzo que como gremio volvemos a resaltar-, el presidente de la Sociedad de Fomento Fabril, Sofofa, Bernardo Larraín, recordó que su organización fundada en 1883 nació como una iniciativa de la Sociedad Nacional de Agricultura, SNA, la cual contaba a esa fecha con 45 años de vida.

El hecho no es casual: agro e industria son parte de una misma realidad, es decir, no son antagónicos, porque desde hace casi dos siglos los agricultores chilenos comprendieron que el desarrollo de los diversos rubros no es posible si la producción primaria no se encadena con la industrial.

Los agricultores del sur también lo entienden así y es de esta forma como, a partir de la década del 20 del siglo pasado, y al alero de Sago, surgen el Frigorífico Osorno, la Cooperativa Agrícola y Lechera de Osorno, CALO, entre otras.

Es cierto, hoy nos encontramos en un momento de complejo estancamiento en dos de los rubros centrales de la agricultura, como son la leche y la carne, pero al mismo tiempo, ganan terreno de manera acelerada los arándanos, las cerezas, los avellanos europeos e, incipientemente, frambuesas, nogales y maqui, tres frutos estos últimos que están llamados a seguir nutriendo la oferta de la que se ha denominado como la nueva frontera frutícola de Chile, una de las grandes conclusiones del inédito encuentro Regional de Productores Frutícolas que fue organizado en Osorno por Fedefruta y Sago, en junio pasado.

¿Qué diferencia a los rubros emergentes de los alicaídos rubros ganaderos tradicionales? Sin duda el encadenamiento eficiente que permite llevar los frutos del huerto al exterior, con los productores integrados en ese proceso. En efecto, mientras el sector cárnico muestra una cadena de varios eslabones separados, que van del criancero al engordero, pasando por la feria, luego los frigoríficos y finalmente la venta al consumidor, la leche se encuentra sumida en una disputa de largos años con las procesadoras, de la cual es imposible que surja cualquier sector. Tan claro es esto, que la única excepción al preocupante escenario ganadero es Colun, la cooperativa donde los agricultores entregan la materia prima a una empresa de la cual son dueños, la máxima que la SNA entendía perfectamente cuando fundó Sofofa y cuando los agricultores de esta parte del país dieron vida a Sago en 1917.

Los diagnósticos están claros. Es hora de volver a tomar acción constructiva para resolver nuestros problemas en los rubros ganaderos.

Puente Cancura: una tragedia inaceptable

Puente Cancura: una tragedia inaceptable

Por Christian Arntz Mac-Evoy, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

En la actualidad, son muchos los puentes y rutas de la región que tienen cargas máximas por debajo de las necesidades productivas actuales del territorio y cuando eso llega incluso hasta viaductos de la importancia del Cancura, emplazado en la Ruta U-55, es cuando debemos comenzar a preguntarnos acerca del estado de los planes de inversión en nueva infraestructura, mantenimiento y fiscalización de los planes de manejo de los lechos del río.La inversión en conectividad –lo que incluye la correcta mantención de la misma- constituye una de las claves del desarrollo de todo país.

Durante al menos la última década, los vecinos de rutas que conectan sectores de alta ruralidad con la Ruta 5 y los centros urbanos de mayor densidad, han manifestado tanto a las autoridades pertinentes como medios de comunicación, su inquietud por la extracción industrial de áridos y posibles impactos en viaductos que atraviesan el río Rahue, lo que dio origen a la realización de un Plan Maestro financiado por el Gobierno Regional, a un costo de $280.000.000 en 2013.

Lamentablemente, los constantes reportes de problemas en la extracción de áridos en todo el lecho, en especial en el sector del puente Cancura, no cesaron y a inicios de 2017 se restringió considerablemente la carga máxima sobre el viaducto a no más de 45 toneladas, obligando al desvío de los vehículos por caminos alternativos, generando un doble problema, ya que esto no sólo afecta la producción agroalimentaria que debe tomar rutas alternativas menos adecuadas, sino que también congestiona las vías de descarga, generando inconvenientes a habitantes de otras zonas.

Ante la preocupación de los productores, el Ministerio de Obras Públicas aseguró en enero de 2017 que no había problemas, mientras que en abril del mismo año, en una sesión del Concejo Municipal de Osorno donde se abordó la temática junto a la Dirección de Obras Hidráulicas, se establecieron cursos de acción y un nuevo compromiso de fiscalización.

Como gremio de productores que en todo momento ha representado el sentir de sus asociados en esta materia, no podemos más que manifestar nuestra indignación por el grave accidente registrado en la madrugada del 23 de junio de 2018, costando la vida a un trabajador agrícola y dejando otros seis heridos, no podemos más que manifestar la evidente ineficacia del Estado ante una tragedia absolutamente evitable y que requiere cuanto antes de respuestas sobre quiénes son los responsables de pérdidas de vidas humanas y, en segundo término, los daños productivos asociados a esta negligencia.

Etiquetado de la leche: legislar sin demonizar

Etiquetado de la leche: legislar sin demonizar

Por Christian Arntz Mac-Evoy, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

Es necesario mejorar el etiquetado de la leche, sin duda alguna, ya sea por la vía un proyecto de ley, como el que impulsan parlamentarios, o por la modificación de reglamentos o decretos, un ámbito donde nuestros representantes en el Congreso son quienes deberán analizar cuál de las dos es la fórmula más efectiva.

En un mundo donde la trazabilidad de los alimentos es una exigencia natural y creciente por parte de los consumidores, la industria alimentaria nacional debe ponerse metas de excelencia.

Estamos convencidos de la existencia de un elemento central que debe estar cubierto a partir de una iniciativa como esta, la cual ya cuenta con el apoyo de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados. Se trata la de ubicar en la cara principal del producto, con un tamaño adecuado regulado vía reglamento para que se pueda leer, si la leche es reconstituida o no y, además, una breve explicación de qué significa la expresión “reconstituida”.

Otro elemento importante a modificar tiene que ver con informar correctamente cuándo la materia prima del queso que se comercializa en Chile son piezas importadas que sólo se laminan en el país, etiquetándose luego como nacionales. En este punto, debe resolverse si existe un vacío legal, reglamentario o, derechamente, una mala fiscalización.

Vemos con preocupación, sin embargo, que la iniciativa que se está comenzando a discutir ha ampliado en demasía sus objetivos, corriendo el riesgo de transformarse en un proyecto que más que ayudar a informar al consumidor, termine generando el efecto contrario. En otras palabras, se debe legislar sin demonizar artificialmente productos ni procesos que cumplen con toda la normativa sanitaria, gravándolos con costos que pagarán los propios productores en el futuro, sobre todo al asumir el desafío industrializador o exportador.

Lo aconsejable frente a esta disyuntiva, es avanzar hacia una legislación simple y comprensible, de manera que no se repita la mala experiencia que hemos tenido por ya más de dos décadas con la ley de tipificación de la carne, la cual traba la producción nacional en su llegada a la góndola, privando a los chilenos de un alimento de primera calidad.

Una denominación de origen llevada al detalle de la comuna de procedencia de la leche, como la que algunos promueven, puede generar una falsa idea de calidad en el consumidor –la leche de Llanquihue es tan buena como la de La Unión- pero sobre todo es inaplicable: plantas como las de Colun, Watts o Nestlé recolectan en campos de decenas de comunas, la que  luego se mezcla obviamente previo chequeo de calidad e inocuidad, y por lo tanto es imposible separarlas por ciudad, provincia o región.

Seguir adelante en este tipo de profundización a la que está llegando la iniciativa, puede llevar a una demonización injusta y también un alza en los costos que terminará impactando la competitividad de la cadena en su conjunto. Es el momento de volver a centrar la discusión y sacar adelante una legislación razonable, aplicable y fiscalizable.

Enfermedades: menos alarmismo y más voluntad

Enfermedades: menos alarmismo y más voluntad

 Sergio Willer Daniel, Vicepresidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Han sido ya largos meses, casi un año, en que la investigación sobre un posible brote de “fiebre q” –enfermedad causada por la bacteria Coxiella Burnetti- se ha presentado ante la opinión pública como un hecho confirmado, algo que la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G., criticó desde un inicio, debido a las serias dudas que genera la metodología usada por el Ministerio de Salud en el marco de su indagación.

Hasta ahora, la autoridad nunca pudo explicar de manera convincente por qué razón una zoonosis endémica en Chile como la “fiebre q”, que se transmite de animal a humano, podría haber pasado agresivamente de humano a humano, razón por la cual llegaron incluso a levantar la tesis de una mutación de la bacteria Coxiella Burnetti en explotaciones ganaderas, causando con ella alerta internacional.

La verdad de las cosas, sin embargo, es que  la tesis de un brote de “fiebre q” ha ido perdiendo fuerza.ñ, al punto que hoy se habla que ya no se puede descartar que hayamos estado en presencia de algún tipo de rickettsia, que se transmite por pulgas, garrapatas y ratones, entre otros, causando enfermedades infecciosas.

Es necesario poner, otra vez, el tema en real perspectiva: abordar la gama de enfermedades transmitidas por animales –poniendo especial énfasis en los vectores más peligrosos, principalmente ratones y perros asilvestrados- y no mediante alarmas aisladas y políticas “uno a uno”.

Se debe analizar el funcionamiento de las campañas de prevención y autocuidado en muestras de animales y centros de agroturismo y manejo de basuras y agua, principalmente en zonas urbanas.

En el caso específico de la ganadería, que fue apuntada en estos meses de manera injusta, por supuesto que no desconocemos que hay áreas que mejorar: Tuberculosis Bovina y Brucelosis, por ejemplo, tienen focos permanentes de reinfección y por ello es importante terminar las campañas de erradicación que comenzaron hace décadas como una acción voluntaria de nuestros productores, con el objetivo de activar planes nacionales que incluyan compensaciones sanitarias, lo que permitiría avanzar en forma rápida en la eliminación de estos agentes, particularmente en regiones como Los Lagos y Los Ríos. Esta fórmula ya mostró efectividad en los 80 para terminar con la fiebre aftosa.

La Corporación de la Carne estima que, por ejemplo, el costo de aplicar compensaciones sanitarias en brucelsosis podría implicar unos 500 millones de pesos a nivel país para el Estado, para el año uno.  En contraste, se estima que sólo en exámenes de laboratorio rutinarios de barrido y chequeos anuales de predios libres, ferias y plantas faenadoras, el gasto supera anualmente el millón de dólares.

En definitiva, es urgente comprender que las enfermedades que quedan por erradicar no son exclusivas de Chile y que la manera de enfrentarlas debe cambiar.

Carne y leche: es hora de la autocrítica

Carne y leche: es hora de la autocrítica

El Austral de Osorno
  • Si revisamos las publicaciones de este mismo medio entre el 6 de enero y el 26 de febrero de 2001, vemos los mismos temas de hoy.

El jueves recién pasado, los gremios agrícolas de la región de Los Lagos decidimos establecer una agenda sobre temas comunes, para proyectar al sector. Una vez más, la preocupación fue copada por los sectores lechero y cárnico, inmersos en una coyuntura compleja, pero para nada nueva.

Durante el proceso de reconstrucción de la centenaria historia de Sago, con la invaluable ayuda de Guillermo Sáez (QEPD), logramos distinguir claramente tres momentos del desarrollo agrícola regional: el primero es la canalización de los esfuerzos de emprendimiento, con la creación de cooperativas, empresas, un banco, centrales genéticas para el trigo y bovinos y centros de educación como el Instituto Agrario Adolfo Matthei, entre otras.

El segundo momento del sector agrícola tuvo que ver con la defensa de los principios que permitieron el desarrollo del territorio, amenazado por la oleada intervencionista del Estado. El último hito es el paso a la economía abierta en que nos encontramos prácticamente desde el arribo el Gobierno Militar.

¿Hemos sido exitosos para enfrentar esta tercera etapa en su evolución? Parcialmente.

Si revisamos las publicaciones de este mismo medio entre el 6 de enero y el 26 de febrero de 2001, vemos que en esa época luchábamos por salvaguardias a las importaciones de queso y las autoridades nos respondían que buscábamos un “veranito de San Juan”. Las plantas explicaban su política de precios a partir del mercado internacional; se llamaba a establecer cooperativas y mayor asociatividad; se creaba una Fundación para la Leche y Promolac, para encarar los desafíos futuros –similar al rol actual del Consorcio-; y se pedía al Banco Estado generar una política de créditos especialmente adaptada para el sector… En el ámbito cárnico, lamentábamos que nuestra postura tendiente a cambiar la norma de tipificación no se haya concretado y el estancamiento de la masa ganadera en 3.500.000 cabezas –hoy podríamos tener tan poco como 2.500.000-. ¿Podemos decir que hemos avanzado?

¿Qué es lo que hace que sólo estos dos sectores sigan dando las mismas noticias, mientras irrumpen con fuerza los frutales y los granos, aunque reducidos en su relevancia, ya no piden protección? La respuesta está en la integración vertical de productores para abordar el exterior, en el caso de los primeros y la producción de concentrados y aceites en el de los segundos. Todo esto, sin contar el banco que gracias el empuje de Fernando Becker, crece y se desarrolla desde 2008.

No podemos pretender resultados distintos haciendo lo mismo y con ese espíritu hemos dado inicio a este trabajo unido entre gremios al que esperamos sumar más actores relevantes para todos los sectores agrícolas.

Carne y leche chilenas: pura salud

Carne y leche chilenas: pura salud

Christian Arntz Mac-Evoy. Presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.
  • Pero no estamos hablando de leche y carne, solamente. Nuestra producción frutícola ha conquistado con mucho éxito mercados internacionales y nuestros granos alimentan la industria salmonera.

Estudios serios lo confirman de manera consistente a lo largo del tiempo: la carne roja –magra- y la leche no sólo son alimentos: son indispensables para la salud humana.

En el caso de la carne producida en base a pasto, nuestra principal ventaja competitiva dentro del mercado internacional, tiene que ver con que ella posee menos grasa, más ácidos grasos omega-3 (beneficiosos para la función neurológica y el sistema cardiaco), menos ácidos grasos omega-6 (de efecto pro-inflamatorio), más beta-caroteno (precursor de la vitamina A en el cuerpo y un potente antioxidante) y más vitamina E (un potente antioxidante).

En materia de leche sucede lo mismo: los lácteos “permiten entregar el más disponible y completo set de nutrientes de la manera más digerible y absorbible posible”, señala de manera categórica Bruce German, investigador y Profesor del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos del College de Agricultura y Ciencias Medioambientales, además de Director del Instituto Foods for Health de la U. de California, Davis (UC Davis).

El jueves 12 de abril, la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno se reunió con la embajadora de Estados Unidos en Chile, Carol Pérez, quien de visita en nuestra zona pudo conocer el corazón pecuario del país. En la oportunidad, el gremio abordó con la embajadora el envío al mercado estadounidense de carne sin hormonas de animales criados y engordados a pasto, justamente, nuestro elemento distintivo.

En momentos en que la masa ganadera va sostenidamente a la baja en el país, se debe insistir en la necesidad de sentarnos con las industrias lácteas y cárnicas para juntos resolver de una vez, el dilema de si seremos o no capaces de llevar la mejor carne y leche a la mesa de los consumidores de Chile y el mundo.

Pero no estamos hablando de leche y carne, solamente. Nuestra producción frutícola –arándanos, cerezas, avellanos europeos- han conquistado con mucho éxito mercados internacionales y nuestros granos cuentan con una enorme oportunidad de crecimiento como materia prima para la alimentación de la industria salmonera, el otro pilar productivo de nuestra región.

¿Cuál es el elemento distintivo? Condiciones geográficas y climáticas privilegiadas para estos rubros, pero también una decisión estratégica que debe orientar todo nuestro quehacer: el mercado está exigiendo cada vez más productos, lo más naturales posibles y, tenemos todo para seguir profundizando en ello, tal como lo demuestra la exportación de carne sin anabólicos y frutas orgánicas.

Sector carne y la oportunidad desaprovechada

Sector carne y la oportunidad desaprovechada

Christian Arntz Mac-Evoy. Presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.
  • No es casualidad que el sector ganadero no haya podido aprovechar las ventajas naturales para producir leche y carne, ni la plataforma de acuerdos comerciales del país: el sector industrial ha carecido de una estrategia efectiva para consolidar mercados de exportación.

En la década pasada, la apertura de los más importantes mercados de exportación de carne bovina y leche para Chile, fomentó las expectativas en torno a la recuperación del sector ganadero. La verdad, sin embargo, es que la oportunidad que aún tenemos sobre la mesa, que se sustenta principalmente en nuestras ventajas naturales para la producción y una potente plataforma de acuerdos comerciales, ha sido totalmente desaprovechada.

El esperado aumento del ganado impulsado por el crecimiento de los sectores carne y leche no sólo no ha existido: se registra una pérdida sustancial de masa ganadera que hoy se encuentra en alrededor de 2,7 millones de cabezas, con una pérdida del 37% sobre el mayor conteo del año  1997, perdiendo con ello no sólo la posibilidad de llegar al exterior, sino también enormes cuotas de participación en el mercado interno de carne y lácteos.

No es casualidad que el sector ganadero no haya podido aprovechar las ventajas naturales para producir leche y carne, ni la plataforma de acuerdos comerciales del país: el sector industrial ha carecido de una estrategia efectiva para consolidar mercados de exportación.

En el caso específico de la carne, es indudable que más allá de las trabas que genera la pésima norma de tipificación y el hecho de que la cima de la cadena haya fracasado en la búsqueda de canales de comercialización, se cuenta la desventaja adicional de que esta cadena es extremadamente larga. Parte por la crianza, sigue en la recría, posteriormente engorda, más tarde feria –lugar que compra el animal al productor-; planta faenadora –que adquiere el producto para finalmente llevarlo al canal de comercialización-: y finalmente carnicerías, supermercados e, idealmente, el extranjero, para llegar al consumidor.

Estamos hablando de seis eslabones que en el caso de la región tiene sólo dos de ellos parcialmente integrados: Feria Osorno-Frigorífico Osorno, que pertenecen al mismo Holding, mientras que los demás se “rascan” con sus propias uñas. Cuando baja el precio en la cima de la cadena, se genera un proceso depredatorio hacia atrás, donde quien más sufre es el criancero, lo que genera un círculo vicioso de pérdida de vientres/caída de la masa.

No tendremos posibilidad de comenzar a recuperar la ganadería, si productores de carne, leche y los responsables de tirar ambos carros, la industria, no nos sentamos en una misma mesa y resolvemos de una vez el dilema de si seremos o no capaces de llevar la mejor carne y leche a la mesa de los consumidores de Chile y el mundo. Colun, con su ejemplo asociativo y éxito comercial, es el camino para ambos rubros.