Puente Cancura: una tragedia inaceptable

Puente Cancura: una tragedia inaceptable

Por Christian Arntz Mac-Evoy, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

En la actualidad, son muchos los puentes y rutas de la región que tienen cargas máximas por debajo de las necesidades productivas actuales del territorio y cuando eso llega incluso hasta viaductos de la importancia del Cancura, emplazado en la Ruta U-55, es cuando debemos comenzar a preguntarnos acerca del estado de los planes de inversión en nueva infraestructura, mantenimiento y fiscalización de los planes de manejo de los lechos del río.La inversión en conectividad –lo que incluye la correcta mantención de la misma- constituye una de las claves del desarrollo de todo país.

Durante al menos la última década, los vecinos de rutas que conectan sectores de alta ruralidad con la Ruta 5 y los centros urbanos de mayor densidad, han manifestado tanto a las autoridades pertinentes como medios de comunicación, su inquietud por la extracción industrial de áridos y posibles impactos en viaductos que atraviesan el río Rahue, lo que dio origen a la realización de un Plan Maestro financiado por el Gobierno Regional, a un costo de $280.000.000 en 2013.

Lamentablemente, los constantes reportes de problemas en la extracción de áridos en todo el lecho, en especial en el sector del puente Cancura, no cesaron y a inicios de 2017 se restringió considerablemente la carga máxima sobre el viaducto a no más de 45 toneladas, obligando al desvío de los vehículos por caminos alternativos, generando un doble problema, ya que esto no sólo afecta la producción agroalimentaria que debe tomar rutas alternativas menos adecuadas, sino que también congestiona las vías de descarga, generando inconvenientes a habitantes de otras zonas.

Ante la preocupación de los productores, el Ministerio de Obras Públicas aseguró en enero de 2017 que no había problemas, mientras que en abril del mismo año, en una sesión del Concejo Municipal de Osorno donde se abordó la temática junto a la Dirección de Obras Hidráulicas, se establecieron cursos de acción y un nuevo compromiso de fiscalización.

Como gremio de productores que en todo momento ha representado el sentir de sus asociados en esta materia, no podemos más que manifestar nuestra indignación por el grave accidente registrado en la madrugada del 23 de junio de 2018, costando la vida a un trabajador agrícola y dejando otros seis heridos, no podemos más que manifestar la evidente ineficacia del Estado ante una tragedia absolutamente evitable y que requiere cuanto antes de respuestas sobre quiénes son los responsables de pérdidas de vidas humanas y, en segundo término, los daños productivos asociados a esta negligencia.

Etiquetado de la leche: legislar sin demonizar

Etiquetado de la leche: legislar sin demonizar

Por Christian Arntz Mac-Evoy, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

Es necesario mejorar el etiquetado de la leche, sin duda alguna, ya sea por la vía un proyecto de ley, como el que impulsan parlamentarios, o por la modificación de reglamentos o decretos, un ámbito donde nuestros representantes en el Congreso son quienes deberán analizar cuál de las dos es la fórmula más efectiva.

En un mundo donde la trazabilidad de los alimentos es una exigencia natural y creciente por parte de los consumidores, la industria alimentaria nacional debe ponerse metas de excelencia.

Estamos convencidos de la existencia de un elemento central que debe estar cubierto a partir de una iniciativa como esta, la cual ya cuenta con el apoyo de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados. Se trata la de ubicar en la cara principal del producto, con un tamaño adecuado regulado vía reglamento para que se pueda leer, si la leche es reconstituida o no y, además, una breve explicación de qué significa la expresión “reconstituida”.

Otro elemento importante a modificar tiene que ver con informar correctamente cuándo la materia prima del queso que se comercializa en Chile son piezas importadas que sólo se laminan en el país, etiquetándose luego como nacionales. En este punto, debe resolverse si existe un vacío legal, reglamentario o, derechamente, una mala fiscalización.

Vemos con preocupación, sin embargo, que la iniciativa que se está comenzando a discutir ha ampliado en demasía sus objetivos, corriendo el riesgo de transformarse en un proyecto que más que ayudar a informar al consumidor, termine generando el efecto contrario. En otras palabras, se debe legislar sin demonizar artificialmente productos ni procesos que cumplen con toda la normativa sanitaria, gravándolos con costos que pagarán los propios productores en el futuro, sobre todo al asumir el desafío industrializador o exportador.

Lo aconsejable frente a esta disyuntiva, es avanzar hacia una legislación simple y comprensible, de manera que no se repita la mala experiencia que hemos tenido por ya más de dos décadas con la ley de tipificación de la carne, la cual traba la producción nacional en su llegada a la góndola, privando a los chilenos de un alimento de primera calidad.

Una denominación de origen llevada al detalle de la comuna de procedencia de la leche, como la que algunos promueven, puede generar una falsa idea de calidad en el consumidor –la leche de Llanquihue es tan buena como la de La Unión- pero sobre todo es inaplicable: plantas como las de Colun, Watts o Nestlé recolectan en campos de decenas de comunas, la que  luego se mezcla obviamente previo chequeo de calidad e inocuidad, y por lo tanto es imposible separarlas por ciudad, provincia o región.

Seguir adelante en este tipo de profundización a la que está llegando la iniciativa, puede llevar a una demonización injusta y también un alza en los costos que terminará impactando la competitividad de la cadena en su conjunto. Es el momento de volver a centrar la discusión y sacar adelante una legislación razonable, aplicable y fiscalizable.

Enfermedades: menos alarmismo y más voluntad

Enfermedades: menos alarmismo y más voluntad

 Sergio Willer Daniel, Vicepresidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Han sido ya largos meses, casi un año, en que la investigación sobre un posible brote de “fiebre q” –enfermedad causada por la bacteria Coxiella Burnetti- se ha presentado ante la opinión pública como un hecho confirmado, algo que la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G., criticó desde un inicio, debido a las serias dudas que genera la metodología usada por el Ministerio de Salud en el marco de su indagación.

Hasta ahora, la autoridad nunca pudo explicar de manera convincente por qué razón una zoonosis endémica en Chile como la “fiebre q”, que se transmite de animal a humano, podría haber pasado agresivamente de humano a humano, razón por la cual llegaron incluso a levantar la tesis de una mutación de la bacteria Coxiella Burnetti en explotaciones ganaderas, causando con ella alerta internacional.

La verdad de las cosas, sin embargo, es que  la tesis de un brote de “fiebre q” ha ido perdiendo fuerza.ñ, al punto que hoy se habla que ya no se puede descartar que hayamos estado en presencia de algún tipo de rickettsia, que se transmite por pulgas, garrapatas y ratones, entre otros, causando enfermedades infecciosas.

Es necesario poner, otra vez, el tema en real perspectiva: abordar la gama de enfermedades transmitidas por animales –poniendo especial énfasis en los vectores más peligrosos, principalmente ratones y perros asilvestrados- y no mediante alarmas aisladas y políticas “uno a uno”.

Se debe analizar el funcionamiento de las campañas de prevención y autocuidado en muestras de animales y centros de agroturismo y manejo de basuras y agua, principalmente en zonas urbanas.

En el caso específico de la ganadería, que fue apuntada en estos meses de manera injusta, por supuesto que no desconocemos que hay áreas que mejorar: Tuberculosis Bovina y Brucelosis, por ejemplo, tienen focos permanentes de reinfección y por ello es importante terminar las campañas de erradicación que comenzaron hace décadas como una acción voluntaria de nuestros productores, con el objetivo de activar planes nacionales que incluyan compensaciones sanitarias, lo que permitiría avanzar en forma rápida en la eliminación de estos agentes, particularmente en regiones como Los Lagos y Los Ríos. Esta fórmula ya mostró efectividad en los 80 para terminar con la fiebre aftosa.

La Corporación de la Carne estima que, por ejemplo, el costo de aplicar compensaciones sanitarias en brucelsosis podría implicar unos 500 millones de pesos a nivel país para el Estado, para el año uno.  En contraste, se estima que sólo en exámenes de laboratorio rutinarios de barrido y chequeos anuales de predios libres, ferias y plantas faenadoras, el gasto supera anualmente el millón de dólares.

En definitiva, es urgente comprender que las enfermedades que quedan por erradicar no son exclusivas de Chile y que la manera de enfrentarlas debe cambiar.

Carne y leche: es hora de la autocrítica

Carne y leche: es hora de la autocrítica

El Austral de Osorno
  • Si revisamos las publicaciones de este mismo medio entre el 6 de enero y el 26 de febrero de 2001, vemos los mismos temas de hoy.

El jueves recién pasado, los gremios agrícolas de la región de Los Lagos decidimos establecer una agenda sobre temas comunes, para proyectar al sector. Una vez más, la preocupación fue copada por los sectores lechero y cárnico, inmersos en una coyuntura compleja, pero para nada nueva.

Durante el proceso de reconstrucción de la centenaria historia de Sago, con la invaluable ayuda de Guillermo Sáez (QEPD), logramos distinguir claramente tres momentos del desarrollo agrícola regional: el primero es la canalización de los esfuerzos de emprendimiento, con la creación de cooperativas, empresas, un banco, centrales genéticas para el trigo y bovinos y centros de educación como el Instituto Agrario Adolfo Matthei, entre otras.

El segundo momento del sector agrícola tuvo que ver con la defensa de los principios que permitieron el desarrollo del territorio, amenazado por la oleada intervencionista del Estado. El último hito es el paso a la economía abierta en que nos encontramos prácticamente desde el arribo el Gobierno Militar.

¿Hemos sido exitosos para enfrentar esta tercera etapa en su evolución? Parcialmente.

Si revisamos las publicaciones de este mismo medio entre el 6 de enero y el 26 de febrero de 2001, vemos que en esa época luchábamos por salvaguardias a las importaciones de queso y las autoridades nos respondían que buscábamos un “veranito de San Juan”. Las plantas explicaban su política de precios a partir del mercado internacional; se llamaba a establecer cooperativas y mayor asociatividad; se creaba una Fundación para la Leche y Promolac, para encarar los desafíos futuros –similar al rol actual del Consorcio-; y se pedía al Banco Estado generar una política de créditos especialmente adaptada para el sector… En el ámbito cárnico, lamentábamos que nuestra postura tendiente a cambiar la norma de tipificación no se haya concretado y el estancamiento de la masa ganadera en 3.500.000 cabezas –hoy podríamos tener tan poco como 2.500.000-. ¿Podemos decir que hemos avanzado?

¿Qué es lo que hace que sólo estos dos sectores sigan dando las mismas noticias, mientras irrumpen con fuerza los frutales y los granos, aunque reducidos en su relevancia, ya no piden protección? La respuesta está en la integración vertical de productores para abordar el exterior, en el caso de los primeros y la producción de concentrados y aceites en el de los segundos. Todo esto, sin contar el banco que gracias el empuje de Fernando Becker, crece y se desarrolla desde 2008.

No podemos pretender resultados distintos haciendo lo mismo y con ese espíritu hemos dado inicio a este trabajo unido entre gremios al que esperamos sumar más actores relevantes para todos los sectores agrícolas.

Carne y leche chilenas: pura salud

Carne y leche chilenas: pura salud

Christian Arntz Mac-Evoy. Presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.
  • Pero no estamos hablando de leche y carne, solamente. Nuestra producción frutícola ha conquistado con mucho éxito mercados internacionales y nuestros granos alimentan la industria salmonera.

Estudios serios lo confirman de manera consistente a lo largo del tiempo: la carne roja –magra- y la leche no sólo son alimentos: son indispensables para la salud humana.

En el caso de la carne producida en base a pasto, nuestra principal ventaja competitiva dentro del mercado internacional, tiene que ver con que ella posee menos grasa, más ácidos grasos omega-3 (beneficiosos para la función neurológica y el sistema cardiaco), menos ácidos grasos omega-6 (de efecto pro-inflamatorio), más beta-caroteno (precursor de la vitamina A en el cuerpo y un potente antioxidante) y más vitamina E (un potente antioxidante).

En materia de leche sucede lo mismo: los lácteos “permiten entregar el más disponible y completo set de nutrientes de la manera más digerible y absorbible posible”, señala de manera categórica Bruce German, investigador y Profesor del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos del College de Agricultura y Ciencias Medioambientales, además de Director del Instituto Foods for Health de la U. de California, Davis (UC Davis).

El jueves 12 de abril, la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno se reunió con la embajadora de Estados Unidos en Chile, Carol Pérez, quien de visita en nuestra zona pudo conocer el corazón pecuario del país. En la oportunidad, el gremio abordó con la embajadora el envío al mercado estadounidense de carne sin hormonas de animales criados y engordados a pasto, justamente, nuestro elemento distintivo.

En momentos en que la masa ganadera va sostenidamente a la baja en el país, se debe insistir en la necesidad de sentarnos con las industrias lácteas y cárnicas para juntos resolver de una vez, el dilema de si seremos o no capaces de llevar la mejor carne y leche a la mesa de los consumidores de Chile y el mundo.

Pero no estamos hablando de leche y carne, solamente. Nuestra producción frutícola –arándanos, cerezas, avellanos europeos- han conquistado con mucho éxito mercados internacionales y nuestros granos cuentan con una enorme oportunidad de crecimiento como materia prima para la alimentación de la industria salmonera, el otro pilar productivo de nuestra región.

¿Cuál es el elemento distintivo? Condiciones geográficas y climáticas privilegiadas para estos rubros, pero también una decisión estratégica que debe orientar todo nuestro quehacer: el mercado está exigiendo cada vez más productos, lo más naturales posibles y, tenemos todo para seguir profundizando en ello, tal como lo demuestra la exportación de carne sin anabólicos y frutas orgánicas.

Sector carne y la oportunidad desaprovechada

Sector carne y la oportunidad desaprovechada

Christian Arntz Mac-Evoy. Presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.
  • No es casualidad que el sector ganadero no haya podido aprovechar las ventajas naturales para producir leche y carne, ni la plataforma de acuerdos comerciales del país: el sector industrial ha carecido de una estrategia efectiva para consolidar mercados de exportación.

En la década pasada, la apertura de los más importantes mercados de exportación de carne bovina y leche para Chile, fomentó las expectativas en torno a la recuperación del sector ganadero. La verdad, sin embargo, es que la oportunidad que aún tenemos sobre la mesa, que se sustenta principalmente en nuestras ventajas naturales para la producción y una potente plataforma de acuerdos comerciales, ha sido totalmente desaprovechada.

El esperado aumento del ganado impulsado por el crecimiento de los sectores carne y leche no sólo no ha existido: se registra una pérdida sustancial de masa ganadera que hoy se encuentra en alrededor de 2,7 millones de cabezas, con una pérdida del 37% sobre el mayor conteo del año  1997, perdiendo con ello no sólo la posibilidad de llegar al exterior, sino también enormes cuotas de participación en el mercado interno de carne y lácteos.

No es casualidad que el sector ganadero no haya podido aprovechar las ventajas naturales para producir leche y carne, ni la plataforma de acuerdos comerciales del país: el sector industrial ha carecido de una estrategia efectiva para consolidar mercados de exportación.

En el caso específico de la carne, es indudable que más allá de las trabas que genera la pésima norma de tipificación y el hecho de que la cima de la cadena haya fracasado en la búsqueda de canales de comercialización, se cuenta la desventaja adicional de que esta cadena es extremadamente larga. Parte por la crianza, sigue en la recría, posteriormente engorda, más tarde feria –lugar que compra el animal al productor-; planta faenadora –que adquiere el producto para finalmente llevarlo al canal de comercialización-: y finalmente carnicerías, supermercados e, idealmente, el extranjero, para llegar al consumidor.

Estamos hablando de seis eslabones que en el caso de la región tiene sólo dos de ellos parcialmente integrados: Feria Osorno-Frigorífico Osorno, que pertenecen al mismo Holding, mientras que los demás se “rascan” con sus propias uñas. Cuando baja el precio en la cima de la cadena, se genera un proceso depredatorio hacia atrás, donde quien más sufre es el criancero, lo que genera un círculo vicioso de pérdida de vientres/caída de la masa.

No tendremos posibilidad de comenzar a recuperar la ganadería, si productores de carne, leche y los responsables de tirar ambos carros, la industria, no nos sentamos en una misma mesa y resolvemos de una vez el dilema de si seremos o no capaces de llevar la mejor carne y leche a la mesa de los consumidores de Chile y el mundo. Colun, con su ejemplo asociativo y éxito comercial, es el camino para ambos rubros.

La fruticultura y los pantalones largos

La fruticultura y los pantalones largos

Cristian Parra Hernández, Director de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G. Ingeniero Agrónomo – Perito Agrícola
  • Con el desarrollo de mercados externos e integración vertical que incentive la elaboración de productos con valor agregado, la fruticultura chilena en el sur de Chile sencillamente no tiene techo.

Una nueva temporada acaba de cerrarse para la producción frutícola en nuestra zona y una cosa es segura: ya no estamos en presencia de rubros emergentes, sino de un sector consolidado y con altas perspectivas de crecimiento.

Y si bien cada día que se compara a la fruticultura con los denominados rubros tradicionales –carne y leche- se levanta cada vez más como la “niña bonita” del sector agropecuario, la verdad es que independiente de las coyunturas de precio que hacen más o menos rentable el trabajo de los agricultores en un mundo globalizado, el productor frutícola no escapa a los desafíos de sus pares: calidad, trazabilidad y sustentabilidad de las operaciones; necesidad de asociarse e integrarse verticalmente para abarcar más mercados y dar valor agregado.

En primer término, la calidad no sólo tiene que ver hoy con lo que el consumidor lleva a su mesa. Tan importante como lo anterior es el cómo se trata la tierra, el bienestar social de los trabajadores y las comunidades que se encuentran en el entorno: en otras palabras, calidad no puede disociarse de la sustentabilidad de la operación.

No obstante este primer punto está alcanzado –obviamente siempre existen áreas que mejorar- es indudable que la fruticultura no es ajena a la problemática de la falta de asociatividad entre productores que exhiben otros rubros de la zona y que impide a muchos obtener los beneficios de tener un país de fronteras abiertas y desarrollar el incentivo de dar valor agregado a la producción que en el caso de la fruta, tiene que ver con la elaboración de jugos, frutos secos, postres, jarabe, extracción de azúcares, aromatizantes, subproductos para uso farmacéutico, etcétera.

El tiempo ha dejado claro que las ventajas comparativas del país en materia de avellanas hacen a Chile un actor que sólo está destinado a seguir creciendo. Lo mismo ocurre con las cerezas y si bien es cierto los arándanos parecen haber llegado a su punto de madurez, es por medio de la búsqueda del siguiente eslabón que hemos abordado donde el rubro puede seguir creciendo.

Con el desarrollo de mercados externos e integración vertical que incentive la elaboración de productos con valor agregado, la fruticultura chilena en el sur de Chile sencillamente no tiene techo y en ese sentido, la tarea de los actores del sector es apuntar a la asociatividad, aprovechar el aporte público que realiza ProChile para identificar las oportunidades en el exterior y las formas de aprovecharlas, como asimismo, desarrollar estrategias para aumentar el consumo de frutas per cápita en el país.

Las reglas del juego

Las reglas del juego

Harold Brethauer Meier, Vicepresidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.
  • No se ha hecho totalmente visible para los consumidores cuántos de los productos de sus marcas favoritas de lácteas se fabrican con leche importada.

Es cierto. Tras décadas de polémicas entre la industria láctea y sus proveedores, parece que las posibilidades de llegar a una ecuación fácilmente comprensible sobre los precios por litro que se pagan al productor, ya no llegó, por la sencilla razón de que a estas alturas no hay productor lechero del mundo que no esté a merced de estos vaivenes con una salvedad: aquellos que participan del negocio procesador están mucho más protegidos que el resto.

Nuestro país acumula ya cinco años de caída en la producción lechera nacional, algo de lo cual el consumidor nacional no se da cuenta, por la sencilla razón de que no se ha hecho totalmente visible para los consumidores cuántos de los productos de sus marcas favoritas de lácteos se fabrican con leche importada.

“Y si la leche importada es mejor… ¿cuál es el problema? Podría señalar legítimamente alguien que no sabe que la “leche” importada llega al país en polvo y que, por lo tanto, debe ser reconstituida para poder elaborar los productos que se parecen, pero no más que eso, a los que se hacen con la real “leche fresca” o “natural”, un atributo que no todos poseen en realidad.

Las procesadoras lácteas que no tienen a sus productores integrados en su negocio, han estado apostando una y otra vez por el corto plazo, sin comprender que han hipotecado el largo plazo, por la sencilla razón que en la medida que se cierran lecherías, se pasa a depender cada vez más de las importaciones, quedando más expuestos a los vaivenes del mercado internacional, profundizando el círculo vicioso de la volatilidad que impide proyectar el rubro.

Las plantas no han entendido que sólo tratando a los productores como socios aseguran el largo plazo y que de lo contrario, se verán cada vez comprando más y más leche en polvo del exterior para reconstituirla en plantas que en realidad fueron hechas para producir con leche fresca del sur de Chile.

Sólo comprenderán su error cuando el consumidor les dé la espalda. Son las reglas del juego de corto plazo que decidieron jugar, en el cual le están regalando todo el espacio de la “magia del sur” a Colun, una cooperativa que sólo está destinada a seguir creciendo y mostrarle el camino correcto a todos los demás productores.

El buen y saludable ganado de Chile

El buen y saludable ganado de Chile

Sergio Willer Daniel, Director Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.
  • Las enfermedades que enfrentamos no son exclusivas de Chile, sino que están presentes en el mundo.

Varias son las menciones sobre temas sanitarios que se han hecho al sector ganadero en los últimos meses, los que han sido presentados como si fueran temas emergentes. La realidad, sin embargo, es muy distinta: estamos en presencia de agentes causales que existen en Chile y el resto del mundo desde hace décadas.

La realización de estudios científicos sobre la materia son importantes, pero ellos deben contextualizarse dentro del continuo de información canalizada por universidades en las últimas 3 décadas.

Chile es un país que posee una masa ganadera esencialmente sana, condición que podemos exhibir con toda la legitimidad a nivel internacional. La mayoría de nuestros escasos problemas no son propios de enfermedades del ganado bovino, sino que frecuentemente se cruzan con disposición de aguas servidas humanas y presencia de perros y roedores.

Es por lo anterior que creemos que las áreas a investigar y a trabajar en conjunto apuntan a fortalecer el funcionamiento del sistema de vacunas, campañas de prevención y autocuidado de muestras de animales y centros de agroturismo, además del manejo medioambiental, principalmente en zonas urbanas (basura y agua).

Por otro lado, tan importante como lo anterior es ir concluyendo las campañas de Brucelosis y TBC que comenzaron hace décadas, como una acción voluntaria de nuestros productores chilenos y no eternizarlas en el tiempo. Para ello es necesario activar planes nacionales agresivos que permitan establecer un sistema de compensaciones sanitarias para avanzar de forma rápida en la eliminación de estos agentes, particularmente en regiones como Los Lagos y Los Ríos, ya que el ahorro para el Estado y el beneficio para el país sería enorme con una medida de este tipo. El costo de aplicar compensaciones sanitarias en brucelosis podría implicar un gasto para el Estado de alrededor de 500 millones de pesos, a nivel país. En contraste, estimamos que sólo en exámenes de laboratorio rutinarios de barrido y chequeos anuales de predios libres, ferias y plantas faenadoras, fácilmente se invierten cifras de alrededor de un millón de dólares cada año.

Es vital que exista mayor planificación de las medidas públicas, a fin de erradicar enfermedades factibles de eliminar del país. Analizar con detalle posibles soluciones, ya que las enfermedades que aún estamos enfrentando no son exclusivas de Chile, sino que están presentes en el mundo.

Dudas sobre la investigación de Fiebre Q

Dudas sobre la investigación de Fiebre Q

El Austral de Osorno
  • A menos de un mes del término de esta administración, cabe preguntarse si el Ministerio de Salud ha decidido dejar esta inédita alerta sanitaria abierta.

Durante ya más de cinco meses el sector pecuario ha sido el centro de las sospechas de una investigación desatada luego de la detección de casos de neumonía atípica que dieron paso a una alerta internacional dirigida a la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud.

Tras un mes de incertidumbre, en noviembre de 2017, el Ministerio de Salud señaló que el país estaba en presencia de un brote de Fiebre Q y, a partir de ello, decretó una alerta sanitaria para La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos; se paralizaron las donaciones de sangre en Osorno y se suspendieron muestras ganaderas en Osorno y Valdivia, entre otras medidas.

El sector pecuario ha sido responsable frente a la investigación, aún cuando la evidencia técnica ha puesto en tela de juicio todas las determinaciones adoptadas por la autoridad. La “Fiebre Q” no ha cobrado vidas y actualmente no se sabe de personas sospechosas de haber contraído la enfermedad internadas, mientras la investigación sigue en el limbo por ya más de 150 días.

Es pertinente preguntarse si tras estas evidentes muestras de impericia, con publicitadas hipótesis sin comprobar acerca de la bacteria Coxiella Burnetti que causa la Fiebre Q y está presente en todo el mundo, el Ministerio de Salud ha decidido dejar abierta esta inédita alerta sanitaria sin entregar resultados concretos de la investigación.

En paralelo a esta alarma pública, nunca antes vista, el país ha enfrentado con mucho menos estridencia casi 100 muertes por virus Hanta. A esto se suma el agresivo brote de influenza H3N2 que ha acabado con la vida de alrededor un centenar de niños en Norteamérica, obligando a Chile a comprar casi cinco millones de dosis de la vacuna que en Estados Unidos se ha mostrado menos eficaz.

Sólo en la provincia de Osorno se registran año a año alrededor de 2.000 neumonías, pero en 2017 y 2018 hemos visto respecto de estos casos una búsqueda que se ha orientado únicamente a trabajadores agrícolas del sector pecuario, no estudiando a cualquiera otro que, teniendo síntomas similares, trabaje en otro rubro. Es ante esta evidencia, cabe preguntarse acerca de la solidez metodológica que ha llevado al Ministerio de Salud a afirmar que se está en presencia de una enfermedad grave transmitida de bovinos a humanos, desconociendo incluso que la mayor prevalencia de la bacteria se da en ovinos y que también está presente en varios otros mamíferos como perros, gatos, pájaros, etc.

Esta administración tiene el deber de cerrar las dudas sobre esta investigación de “Fiebre Q”, que ha causado tanta alarma pública, antes de dejar el poder.