Tiempos de debates desquiciados

Tiempos de debates desquiciados

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Desquiciado es la palabra para referirse a personas que están “alteradas y fuera de sí o han perdido la tranquilidad o la paciencia”. Nada mejor describe el actual estado de cosas en que las posturas extremas dominan los debates, sobre todo en el mundo virtual.

Chile enfrenta la más grande sequía de la cual se tenga registro y, lamentablemente, el aparataje burocrático estatal ha vuelto a hacer de las suyas convenciendo a la opinión pública de que aquello se trata de un problema jurídico. Visto en perspectiva, pareciera que nada ha cambiado desde la época en que las clases gobernantes de la antigüedad junto a sus sacerdotes ofrecían sacrificios a los dioses para cambiar el derrotero de la naturaleza.

No. El problema del agua no se soluciona por medio de la Constitución o una ley, sino a través de  obras, sin embargo las premisas que dominan hoy este desquiciado debate no se hacen cargo de ello, ya que pone por delante el mentado proyecto de ley que en lo concreto, no le suma un solo litro  al sistema.

Aún en tiempos de sequía extrema, el país tiene en su conjunto nueve veces más agua que el promedio mundial, pero para hacer un uso eficiente de ella debemos realizar estudios de prospección y catastros; construcción de embalses; infiltración de napas; desalinización; reutilización; tecnificación del riego; revestimiento de la conducción; y, finalmente, avanzar hacia un ordenamiento institucional que es sólo uno de los múltiples desafíos.

Desafortunadamente, la agricultura ha sido injustamente estigmatizada en medio de este debate alterado y fuera de foco. No existe una dicotomía entre el uso agrícola del agua y el consumo humano de la misma, porque ambos están en definitiva al servicio de la humanidad: ¿o es que acaso alguien cree que el abastecimiento de alimentos es menos relevante que ingerir líquido?

Si bien el Banco Mundial y otras importantes organizaciones de la burocracia global han puesto sobre el tapete la problemática del uso de agua para fines agrícolas, también reconoce que esta actividad seguirá cumpliendo una función fundamental en la seguridad alimentaria mundial. Un estudio hecho por este organismo establece que la producción agrícola tendrá que aumentar en un 70 % para 2050 para alimentar a una población que llegará a los 10.000 millones de personas.

La agricultura, por lo tanto, tiene desafíos en materia de uso de agua, pero es parte central de la seguridad alimentaria y la sobrevivencia de la humanidad y por ello, es desquiciado continuar con la campaña de estigmatización en su contra.

Tres meses de irresponsabilidad

Tres meses de irresponsabilidad

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

No cabe duda que hay protocolos policiales por mejorar, sino no se explica que cueste tanto detener a los encapuchados que causan destrozos, sin embargo, tratar de instalar que el problema de la violencia desatada en estos últimos tres meses es de las instituciones encargadas del resguardo del orden público y no de quienes han perpetrado actos vandálicos en infraestructura pública y privada causando daños sólo equiparables a un terremoto de gran magnitud, es una irresponsabilidad enorme.

En países desarrollados, el apedreo de policías es respondido con fuerza. Sin ir más lejos, en Alemania un hombre fue abatido por esa razón en 2018. Que el intendente de la región Metropolitana, Felipe Guevara, se encuentre hoy suspendido de su cargo por el copamiento policial preventivo de la plaza Baquedano –que no es otra cosa que los policías resguarden el dañado monumento al héroe nacional evitando la toma que incluye un permanente e ilegal bloqueo del tránsito de personas-, demuestra hasta qué punto la confusión sobre los límites a la libertad de manifestación y expresión se han transformado en el mayor obstáculo para la recuperación del orden público indispensable para avanzar en las necesarias reformas sociales.

La violencia, tanto de facto como en su justificación teórica, debe ser castigada sin ambigüedad. No existe nación seria en donde se permita un homenaje dentro de un Congreso a autoproclamadas guerrillas urbanas, como las que en Chile se denominan primera línea y que fueron calificadas como “nuestros héroes” por fuerzas con representación parlamentaria.

El año pasado, la Unión Europea analizó una propuesta de Resolución sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro de ese continente, en cuya justificación se establece que la segunda Guerra Mundial “fue el resultado directo del infame Tratado de no Agresión nazi-soviético de 23 de agosto de 1939, también conocido como Pacto Molotov-Ribbentrop, y sus protocolos secretos, que permitieron a dos regímenes totalitarios, que compartían el objetivo de conquistar el mundo, repartirse Europa en dos zonas de influencia”, razón por la cual“pide a todos los Estados miembros de la Unión que hagan una evaluación clara y basada en principios de los crímenes y los actos de agresión perpetrados por los regímenes comunistas totalitarios y el régimen nazi”.

La creciente violencia tanto de facto como de discurso, requiere de una condena categórica donde la propuesta de Resolución del Parlamento Europeo puede iluminar el camino que debemos seguir como país.

Pensiones, populismo y asistencialismo

Pensiones, populismo y asistencialismo

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

En el año 2018, el Índice Global de Pensiones Melbourne Mercer ubicó al sistema previsional chileno en octavo lugar a nivel mundial. Para muchos de sus detractores, el resultado pareció una mala broma, no obstante, existen razones objetivas para dicha medición, comenzando por el hecho de que en las naciones donde hay pensiones altas y bajas edades de jubilación, el dinero simplemente no alcanza.

Países como Grecia y Francia, por mencionar algunos, han debido enfrentar revueltas sociales de gran envergadura -el Metro de París funciona a menos de un cuarto de su capacidad desde hace más de un mes-, debido a que los gobernantes han debido transparentar algo que en tiempos de populismo se elude: la protección social cuesta dinero y éste tiene que salir de alguna parte.

Hoy, en Chile estamos en presencia de una propuesta que avanza decididamente, gracias a la “generosidad” de políticos “conscientes”. En el campo existe un dicho que reza “es fácil sacar murras con las manos ajenas”, pues bien, eso es lo que pasa cuando el generoso político anuncia que la solución es la solidaridad que, en pocas palabras, involucra sacarle dinero de la pensión de uno para repartirlo a otros.

Si el Estado no puede pagar su generosidad, entonces debería limitar su solidaridad. La otra opción, y quizás más seria aunque menos popular, es asumir que se debe aumentar la cotización individual; fortalecer el pilar solidario del sistema financiado por medio de impuestos a las personas y no por simple solidaridad impuesta por un político que decidió regalar el dinero de otro; e iniciar un debate serio acerca de si es o no correcto que en un país con esperanza de vida que se acerca a los 90 años la edad de jubilación sea de 60 años para mujeres y 65 para hombres.

En el año 2017, invitado por nuestro gremio, el periodista osornino radicado en España, John Müller, retrató los riesgos que corría el país con el avance del populismo, citando precisamente el ejemplo de su segunda patria: “La lección que deja España es que es muy fácil corromper a una sociedad ofreciéndole el camino del asistencialismo y del reparto de la riqueza. Ese discurso es muy fácil y solo abre la posibilidad de que en muy poco tiempo esa sociedad baje los brazos y deje de asumir su responsabilidad. Esa fue la clave de lo que ha pasado en España. Cuando tú creas un estado benefactor, la gente baja los brazos y cree que sus problemas los tienes que resolver el Estado. Y en España, eso ha sobrepasado el ámbito económico”. Transcurrido casi tres años de esa advertencia, es claro que lo pusimos suficiente atención al caso hispano.

Ejemplo de lo que no se debe hacer

Ejemplo de lo que no se debe hacer

Por José Antonio Alcázar, gerente general de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Buena parte del proceso de elaboración de una ley se destina a escuchar a quienes les incidirá de manera más directa. Esto, que podría ser lógico y esperable, muchas veces no garantiza que el resultado recoja de forma correcta y total las necesidades de la población.

El mejor ejemplo de lo anterior es la ley 21.131 o ley de pago a 30 días, promulgada el 16 de enero de 2019. Muchos la catalogaron como la ley que terminaría con los abusos del “grande contra el chico”, que emparejaría “la cancha”, y que vendría a terminar con los privilegios del “pez gordo”. Estas grandes intenciones exacerbaron el entusiasmo legislativo y a varios gremios, quienes se apuraron en legislar para ser parte de la foto, olvidando el dicho que señala que no por andar más rápido se llega más lejos.

Promulgada la ley de pago a 30 días surgieron varias consultas por parte de los supuestos beneficiados: las Pymes. Este cuerpo legal les exige cobrar intereses y comisiones a sus acreedores, lo que inevitablemente genera tensión en una relación comercial, pudiendo llegar incluso a la pérdida de ese cliente. A su vez, estos intereses constituyen ingresos, aún cuando no hayan sido pagados por el deudor y, además, forman parte de la base imponible necesaria para calcular el impuesto a la renta. En resumen, las Pymes, que eran el segmento a proteger, terminaron con procesos administrativos más complejos, pagando más impuestos y con menor flexibilidad para determinar los plazos de crédito que otorga a sus clientes.

Como si esto no bastara, ahora se les obliga a iniciar la emisión de Guías de Despacho Electrónicas (GDE), asumiendo que la evolución digital y tecnológica en nuestro país es por decreto.

Países más desarrollados que el nuestro, entendieron que este cambio del papel a lo digital requiere de tiempo. Países como España u Holanda dejan a voluntad del contribuyente la emisión de documentos equivalentes a nuestras Guías de Despacho en formato papel o digital.

Hoy esta ley ha sido fuertemente cuestionada, incluso por quienes hace un año la aprobaron, aplaudieron y se tomaron la foto. Las autoridades políticas no sólo deben escuchar a las personas, también deben ser capaces de comprender los distintos escenarios en los que se desenvuelven en el día a día, ya que sólo así podrán representar en forma legítima a sus electores.

Lo que ocurrió con la ley de pago a 30 días es un buen ejemplo del porqué la ciudadanía ve lejanos a sus representantes.

Estado de Derecho y responsabilidades individuales

Estado de Derecho y responsabilidades individuales

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

El miércoles recién pasado, el árbol de Navidad que se instalaba año a año en plaza de Armas fue vandalizado, por primera vez en su historia de ya varias décadas. Días antes, otras personas a ejercer el comercio ilegal, una actividad que no está contemplada dentro del principal espacio público de los osorninos, pasando así por encima del derecho de los miles de comerciantes osorninos que pagan sus impuestos para trabajar. También en estos días, centenares de familias procedieron a realizar once tomas de terreno, tratando de colocar su necesidad, que nadie discute que exista, por sobre las de miles de personas que a lo largo de Chile han hecho los trámites e inscripción y ahorro para alcanzar ese mismo fin..

En Santiago, en tanto, un grupo de personas echó al diputado Gabriel Boric del parque Forestal. A pocas cuadras de allí, la plaza Baquedano y sus inmediaciones sigue en una toma “pacífica”. Sus veredas son ahora de tierra, hay vestigios de inmuebles e infraestructura quemada, no existen semáforos, el comercio está mayoritariamente cerrado y con gruesas planchas de protección metálicas, incluido el Hotel Crowne Plaza. ¿Cuántos países del mundo tienen su centro en esas condiciones a un par de cuadras del palacio de Gobierno? Preferentemente países en guerra o extremadamente pobres.

Durante todo este periodo, el debate ha apuntado a las responsabilidades del Estado y el accionar de las fuerzas policiales en la recuperación del orden público, pero muy poco se apunta a las los individuos que exigen derechos por medio del bloqueo del libre tránsito, barricadas, destrucción de la propiedad pública y privada y “funas” (eufemismo de ataque) a personas. Olvidan o desconocen que los derechos nacen de los deberes y que la persona es por naturaleza comunitaria. Si permitimos que cada uno luche por sus anhelos a costa de perjudicar la libertad de otros, la vida diaria en la ciudad se vuelve insoportable.

Antes de exigir derechos, debemos hacernos las siguientes preguntas: ¿Hemos sido solidarios? ¿Hemos sido un buen estudiante o trabajador? ¿Hemos cuidado el medioambiente? ¿Hemos sido buenos padres, hijos o vecinos? ¿Se ha preocupado de recibir boleta por sus compras para que el Estado al que le exige soluciones tenga el dinero para brindarlas?

El asesinado presidente de Estados Unidos John Kennedy dijo hace casi seis décadas: “no preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país”. Aún por muy justa que sea la causa, protestar es, en el mejor de los casos, el más pequeño de los aportes que se puede hacer.

La danza de los irresponsables

La danza de los irresponsables

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

El presidente venezolano Nicolás Maduro dijo hace un mes y medio que lo que ocurre en Chile es sólo una “brisa bolivariana” y que pronto conoceríamos el “huracán”. El Departamento de Estado de Estados Unidos, en tanto, denunció y entregó pruebas de la existencia de “cuentas falsas rusas” en redes sociales que contribuyen a “socavar las instituciones” en nuestro país.

Semanas después, Conecta Labs estudió los hashtag de las protestas chilenas durante un mes y concluyó que de las 2.000 cuentas más influyentes, casi el 60% no eran de Chile.

Recientemente, una joven comunista de nombre Florencia Lagos realizó una alocución frente al propio dictador Maduro donde dijo que las manifestaciones sociales que se están viviendo en Chile no eran un movimiento espontáneo, sino un éxito de la Mesa de Unidad Social –se entiende claramente que se refería a las acciones de “presión” o derechamente de violencia, en las calles-.

Antes de Lagos, otra joven se había “lucido” ante el dictador Maduro en Caracas. ¿Su nombre? Doris González, quien apenas cuatro días después del estallido del 18 de octubre y en su calidad de vocera de Ukamau, una de las organizaciones de la Mesa de Unidad Social, señaló tras el cántico “óyeme tú y tú lo sabes, son las comunas del misil de Hugo Chávez” que con “ese misil de Hugo Chávez” se iría “a construir el poder popular a Chile”. Demás está decir que Ukamau ha sido clave en numerosos y coordinados cortes de calles y avenidas en Santiago, durante estos más de 50 días de crisis.

En medio de todo esto, el ex agente cubano Enrique García confirmó que la red para desestabilizar Chile es real y que es dirigida por el jefe del servicio de inteligencia de Cuba en Chile, Warnel Lores Mora, quien figura oficialmente como ministro consejero de la embajada cubana en Santiago.

Nadie ha dicho que las demandas sociales no cuentan con una base de apoyo mayoritaria en el país y que ese constituye el grueso de quienes concurren a marchas pacíficas, sin embargo, negar la arista extranjera e intentar ridiculizar a todo aquel que cita hechos y fuentes confiables es sencillamente una irresponsabilidad. El ex canciller Heraldo Muñoz es uno de ellos: él señaló que aludir a estos datos es una “soberana estupidez”, desestimando de paso los informes del ex jefe de Inteligencia del Ejército ecuatoriano, Mario Pazmiño, e informes en la misma línea provenientes de Colombia y otros países.

¿Por qué importantes personeros políticos se niegan sistemáticamente a investigar estos hechos? Es un misterio, pero estas alturas, en que también debe revisarse a fondo la arista del narcotráfico, ya nada extraña.

Monopolio de la fuerza en entredicho

Monopolio de la fuerza en entredicho

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Más de un mes de movilizaciones y nuevas verdades se han instalado. De partida, aún cuando el bloqueo del libre tránsito es un delito penado en la legislación, todos han decidido apuntarlo como un derecho, sin importar que no esté consagrado en ninguna parte. Qué decir de las barricadas: el delito de incendio tiene duras penas, pero las fogatas son parte del paisaje diario y su dispersión ha sido calificada como represión.

Los censores de una nueva moral justifican la reacción violenta a una supuesta “violencia estructural” que emana del Estado de Derecho Vigente, adornando la única realidad que ese reconocimiento implica: que se ha decidido justificar la subversión del Estado de Derecho por medio de la fuerza, sin utilizar las vías institucionales vigentes.

La clase política que representa en su conjunto la inmensa mayoría del electorado, léase Democracia Cristiana, Partido Socialista, Partido por la Democracia, Renovación Nacional, Unión Demócrata Independiente, Evolución Política y una parte del Frente Amplio, dieron vida a un acuerdo político para reformar institucionalmente la constitución y, luego, se ha dado origen a una agenda de reformas sociales. Curiosamente, una minoría política junto a organizaciones sociales que no se conoce a cuántos representan realmente, ha determinado que esos acuerdos son insuficientes y en las calles persiste un desorden absoluto, que ha derivado en el quiebre de empresas y miles de chilenos están quedando sin trabajo.

En medio de todo esto, con una clase política paralizada por la calle y llena de complejos, el Estado ha dejado de brindar seguridad, cayendo en una verdadera esquizofrenia que va desde “¿dónde están los carabineros?” a “exceso de celo policial” y, finalmente, levantar a la categoría de héroes a los capuchitas de la “primera línea”. Los carabineros son víctimas de esta esquizofrenia social impulsada por los poderes del Estado y no los victimarios.

¿Cuál es la definición de monopolio de la fuerza? Capacidad exclusiva del Estado para ejercer el poder sobre el territorio. Si vemos los principales espacios públicos del país, ¿quién está ejerciendo el poder sobre el territorio? La respuesta es evidente y no es Carabineros porque no se le están brindando las herramientas para el cumplimiento de su rol dentro de un Estado de Derecho que está quebrado.

La clase política debe asumir de una vez su rol como representantes electos de la ciudadanía, dejando atrás sus complejos e inhibición ante movimientos sociales que los han transformado en una traba para acabar con la violencia y asegurar la paz.

Suspensión de SAGOFisur y el contexto social

Suspensión de SAGOFisur y el contexto social

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Por séptima vez en 102 años, la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G., ha debido suspender la realización de su feria internacional, la más antigua de Chile y muy querida y esperada por los osorninos. La decisión, como siempre, ha sido dolorosa y es el reflejo del desafío que enfrentamos como sociedad hoy.

Ya nadie tiene dudas respecto de la validez de las demandas sociales expresadas en las manifestaciones pacíficas, con apoyos por sobre el 80% en encuestas, sin embargo, la debilidad institucional graficada en la imposibilidad de detener a la minoría violenta que fue capaz de afectar de manera grave el sistema de trasporte público, también ha dejado de manifiesto ahora también la fragilidad de nuestra economía que algunos creen del primer mundo: las exportaciones han caído más de un 20% en sólo 20 días y la contracción de la actividad interna sólo conducirá a la precarización de los empleos. Chile ya es hoy mucho más pobre que a inicios de octubre.

Hay algunos que creen que más Estado y ya lo hemos dicho desde esta tribuna antes: todo indica que aquello es una pésima noticia, salvo para quienes trabajan allí. En los últimos cinco años los funcionarios públicos crecieron 26,3%, mientras que la economía lo hizo sólo un 11,3%. Actualmente, el Estado administra 60 mil millones de dólares y mantiene un millón de trabajadores asalariados de un total de 6 millones.

¿Son los servicios del Estado mejores con los constantes aumentos de dotación? No, porque el Estado siempre ha sido esencialmente ineficiente y por ello siempre pide más dotación, más mejoras, aún cuando los empleados fiscales ganan 45% más que el resto de la fuerza laboral que los financia.

El Estado que se nos intenta vender como “pequeño” y llamado a asumir más protagonismo en nuestras vidas, administra –o malgasta- en un solo año más del doble de lo que suman las 10 fortunas más grandes de Chile… Sí, en sólo seis meses, gasta toda la plata de los 10 más ricos… y la pregunta es ¿es eficiente en ello? No. El término del rol subsidiario para que el Estado pueda ser “empresario” debería ser visto con preocupación al observar que empresas estatales como Codelco o Enap brillan por su generación de pérdidas para el país.

Es hora de ponerle números a las demandas. Si el movimiento social dice no sentirse representado por nadie, es hora de que elija a sus voceros, sistematice sus propuestas con bajadas concretas –cómo hacerlo y cómo financiarlo- para que contribuya a devolver la paz sin dejar espacio a los violentos que justifican su accionar en la falta de avances.

Políticos: principales responsables pero no los únicos

Políticos: principales responsables pero no los únicos

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

Primero, lo más importante de esta semana: la masividad de la protesta pacífica a lo largo de todo Chile manchada por hechos de extrema violencia a cargo de grupos radicales probablemente influenciados desde el exterior, según ha señalado la Organización de Estados Americanos, además de un ejército de delincuentes que el Sistema Judicial, parte relevante de esta crisis, debe explicar por qué campea en las calles.

El viernes, esta movilización fue coronada por una impresionante marcha de más de un millón de personas pacíficas en Santiago, mostrándonos que un nuevo Chile está por ser construido. El columnista de Bloomberg, John Authers, fue más allá y dijo que podemos estar en presencia de la primera protesta pos moderna y que si le pasó a nuestro país, puede ocurrirle a cualquiera.

La noche del viernes terminó con mensajes de esperanza de todos los actores políticos, esos que no estuvieron a la altura y que dejaron que la sangre llegara al río.

En efecto, no podemos olvidar que al cierre de esta columna 19 seres humanos habían perdido la vida en las movilizaciones. Cuatro de estos fallecimientos se les atribuye a agentes del Estado y otros 15 corresponden a personas que fueron atropelladas o perecieron calcinadas en medio de saqueos.

El descontento manifestado estas últimas semanas es justo: desde esta misma tribuna alertamos las nefastas consecuencias del “capitalismo de amigotes” que se expresa en colusiones o prácticas al borde de la ley que atentan contra la competencia, lo que genera abusos a consumidores y productores.

El año pasado encargamos a Clapes UC un análisis sobre un sector específico de la economía, el que confirmó la existencia de “opacidad” en la fijación de los precios pagados a productor. Asimismo, conocidas son las malas prácticas de los supermercados que también ahogan a Pymes y Mypes, generando un efecto en cadena hacia nuestros trabajadores.

Los empresarios tenemos mucho que mejorar para aportar en este cambio, pero sin un cambio de la clase política que debe profesionalizarse y ser más responsable, el futuro más justo que todos añoramos no se ve cercano.

La arista violenta del movimiento no debe soslayarse. Muchos actores políticos no condenan la violencia cuando un sector minoritario, pero no por ello menos relevante, destruyó medios de transporte, infraestructura, servicios públicos y comercio, generando millonarias pérdidas que devolvieron comunas enteras al siglo XX.

Es atingente preguntarse si cabe aquí el inicio de acciones legales colectivas, tanto penales como civiles, contra los instigadores que más parecen panelistas de medios que legisladores.

Se distingue, entonces, la irresponsabilidad de los políticos en el ejercicio de sus funciones y los efectos de la corrupción que se genera a partir de la concentración económica.

Se puede caminar y mascar chicle: hagamos los cambios que el modelo necesita, volvamos a la normalidad en materia de orden público y que los políticos que permitieron este desborde paguen por sus responsabilidades, sin que el hilo se corte por lo más delgado: los militares y carabineros que han debido salir a la calle por la inoperancia política.

Los compromisos de la COP-25

Los compromisos de la COP-25

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

En noviembre se llevará a cabo en Chile la Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, APEC, pero a la opinión pública ello pareciera importarle casi nada, a diferencia de la COP-25 que se desarrollará en diciembre.

APEC representó el año pasado el 66% del intercambio comercial de Chile con el mundo y desde que el país entró a este foro hace ya 25 años, las exportaciones han aumentado en un 790% a la región Asia Pacífico. Hoy, el 73% de las exportaciones chilenas y el 27% de sus inversiones en el exterior se dirigen a APEC, mientras que el 59% de las inversiones en Chile provienen de ésta.

Pero como se ha instalado que estos números son vacíos y no conectan con la “señora Juanita”, pareciera que no vale la pena hacer el esfuerzo por intentar conversar sobre ellos. El tema, sin embargo, es que sin crecimiento económico no habrá recursos que hagan posible las medidas de mitigación frente al cambio climático. Dejar la matriz energética a carbón, por ejemplo, requiere dinero y la manera de obtener recursos es una sola aunque algunos no les guste: crecimiento económico que aumente la recaudación de impuestos y la riqueza privada para generar el círculo virtuoso del desarrollo.

En el caso específico de la agricultura, durante años hemos estado enfocados en el aumento de la productividad por hectárea para alimentar a una población creciente y hemos sido muy eficientes en ello. Ahora nos dicen que tendremos que sacar el pie del acelerador: producir menos y de manera más sustentable. Nosotros nos podremos adaptar, siempre lo hemos hecho, pero hay que tener claro algo desde un inicio: se generará un descenso de la oferta de alimentos y, por lo tanto, serán más caros.

Supongamos  ahora que vamos a ser extremadamente eficientes en la generación de alimentos carbono neutral o, mejor aún, carbono capturadores. Como nuestra posibilidad de desarrollo está, como vimos más arriba, en las exportaciones, tendremos que convencer a Greta de que los alimentos chilenos, si bien están muy lejos de los demás continentes y que al tener que ser trasladados en avión o barcos, no generarán una huella de carbono mayor que nuestros competidores. Tendremos que buscar, entonces, medios de transporte carbono neutral, aprovechando nuestro enorme potencial de generación de energías limpias, si queremos seguir siendo competitivos y ya no nos bastarán nuestros esfuerzos intra frontera.

A pocas semanas de la COP 25, es bueno que comencemos a sincerar de qué hablamos cuando decimos: compromisos concretos en la “hora de actuar”.