Chile con bajo crecimiento: las cosas como son

Chile con bajo crecimiento: las cosas como son

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Existen factores internacionales que han incidido en el crecimiento del país y estos pueden verse incrementados con la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Eso es cierto, pero también hay elementos internos que se relacionan principalmente con la mala reforma tributaria de 2014 y por ello hay que ser claros: no existe reactivación económica posible sin corregir este grave error.

Se suponía que la reforma financiaría una mejora en los derechos sociales, principalmente la gratuidad en la educación, pero hemos visto cómo, en paralelo, en los últimos cinco años los funcionarios públicos crecieron 26,3%, mientras que la economía lo hizo sólo un 11,3% ¿Qué significa esto? Que el Estado se está comiendo el crecimiento en un círculo vicioso que sólo lleva a un menor crecimiento.

Actualmente, el Estado administra 60 mil millones de dólares y mantiene un millón de trabajadores asalariados de un total de 6 millones, cada uno de los cuales se paga, en promedio, con los impuestos de siete contribuyentes…

¿Son los servicios del Estado mejores con los constantes aumentos de dotación? No, porque el Estado siempre ha sido esencialmente ineficiente y por ello siempre pide más dotación, más mejoras, aún cuando los empleados fiscales ganan 45% más que el resto de la fuerza laboral que los financia.

Seamos francos: el Estado no es la solución, como lo demuestra el hecho de que en un año administra más del doble de lo que suman las 10 fortunas más grandes de Chile… Sí, en sólo seis meses, gasta toda la plata de los 10 más ricos… y la pregunta es ¿es eficiente en ello?

Algunos han querido ir más allá, tratando de que podrían hacer “maravillas” con los 200 mil millones de dólares de las cuentas de ahorro acumuladas por los trabajadores en las AFP… ¿A quién puede darle garantías de éxito este ente que cada poco más de tres años se gasta el equivalente a todos los fondos de más de 5 millones de trabajadores?

Somos testigos de lo que pasó en Venezuela cuando se les acabaron las riquezas para expropiar: se les acabó la fiesta y ya 3,7 millones de personas han debido arrancar para reiniciar sus vidas.

Debemos despertar de una vez de la borrachera estatista que paralizó al país y luchar para retrotraer los impuestos, exigir que el Estado vuelva a tener dotaciones y sueldos acordes a la realidad del país, pero. por sobre todo, entregar las condiciones necesarias para que el verdadero motor del desarrollo, los trabajadores y los emprendedores, puedan hacer su labor tranquilos.

Vaca loca en Brasil

Vaca loca en Brasil

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Un denominado “caso atípico de vacas locas” llevó esta semana al gobierno brasileño a suspender temporalmente las exportaciones de carne a China, pero no a Chile.

¿Por qué la diferencia? Porque en 2015 el gigante asiático y el país carioca firmaron un protocolo sanitario que prevé la suspensión inmediata y de forma preventiva cuando se detectan este tipo de casos.

Nuestro país, en cambio, debe esperar la existencia de un pronunciamiento de la a Organización Mundial de Salud Animal (OIE, por sus siglas en inglés), organismo que rápidamente dio por cerrado el caso y mantuvo la clasificación de riesgo de Brasil para la enfermedad como “país de riesgo insignificante”.

Independiente de que Chile no pueda adoptar una decisión de cierre de fronteras para Brasil a raíz de lo señalado por la OIE, son los consumidores chilenos los que pueden hacer la diferencia al exigir y elegir productos sin riesgo sanitario y no conformarse con riesgos “insignificantes”.

Una vez más, este caso refuerza la idea de que la calidad de la carne que viene de afuera deja un enorme manto de dudas. Es este tipo de situaciones las que deben hacer reflexionar al consumidor respecto de que para adquirir un alimento indispensable en la dieta como es la carne bovina, no da lo mismo el origen.

Quisiéramos poder decir que una de las mejores carnes del mundo, como es reconocida internacionalmente la chilena, está disponible para suplir la oferta extranjera, pero hoy la situación ganadera nacional es precaria, debido a años de competencia desleal, con oferta de calidades muy distintas, fundamentalmente por la aplicación de la Ley de Tipificación, lo cual ha hecho que la oferta de carne nacional haya disminuido a mínimos históricos y esto tomará un tiempo recuperarlo.

Si bien el mercado interno es muy importante, no es menos cierto que es de bajo valor y, por ello, poco atractivo para generar un negocio de excelencia. El consumidor valora poco nuestra excepcional calidad tanto nutricional como sanitaria –pertenecemos al exclusivo grupo de países que pude producir leche y carne en base exclusivamente a pasto-, pero aún no hemos sido capaces de aprovechar esa ventaja comparativa.

Avances por medio de propuestas y acciones

Avances por medio de propuestas y acciones

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

De la demanda, a la propuesta con las herramientas disponibles. Ese ha sido el predicamento de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G. con el que se han logrado importantes novedades estas últimas dos semanas.

En el combate de la posverdad en torno a la producción animal, la Subsecretaría de Salud Pública acogió nuestra solicitud de terminar con el engaño al consumidor que implica el que se permitiera nombrar al subproducto del monocultivo de la soya como carne. Este hito que permite informar con la verdad a los consumidores, se une a las gestiones también exitosas de Aproval que acabó con el concepto “leches vegetales”.

En el ámbito de la fertilización de suelos, fuimos invitados por la Comisión de Agricultura para el análisis del proyecto en trámite, el cual nace de nuestra denuncia y propuesta de solución efectuada en julio de 2016, para avanzar en la correcta rotulación de este producto esencial para el aumento de la productividad. Así, estamos contribuyendo a superar la debilidad en la normativa que regula las exigencias en las características agronómicas de los fertilizantes que se comercializan en el país, con grave perjuicio para la productividad agrícola.

En el ámbito lechero, el trabajo iniciado en septiembre de 2016 orientado a integrar a los productores hacia el procesamiento, dio un paso decisivo en este mes de mayo de 2019, luego de que Campos Australes se constituyera como una nueva cooperativa con 41 socios que explican alrededor del 15% de la producción nacional.

En cuanto al proyecto que perfecciona la ley de tenencia de armas, concurrimos la semana pasada al Ministerio del Interior y Seguridad Pública, oportunidad en que hicimos entrega del análisis al espíritu de la propuesta del Ejecutivo, con propuestas en áreas específicas, las que esta semana llevamos a nivel de detalle, artículo por artículo.

En los próximos meses, además, esperamos estar dando a conocer los avances en materia de asociatividad para los productores de carne, en un modelo similar al de Campos Australes.

En granos, en alianza con la industria salmonera, y en frutales, en alianza con Fedefruta, hemos buscado ampliar las alternativas de inversión para nuestros productores, con interesantes perspectivas.

Análisis, demanda, propuestas y acción: ese es el norte y esperamos que los resultados de esto sigan siendo positivos para los productores y, por lo tanto, aumenten de las oportunidades para los habitantes de la región.

Llegó la hora de cuidar en serio el alerce

Llegó la hora de cuidar en serio el alerce

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

El alerce es una de las especies más longevas del reino vegetal. Su reproducción natural es escasa y difícil y debido a la tala indiscriminada se encuentra en peligro de extinción, razón por la cual en 1976 fue declarado monumento natural y se prohibió su tala, permitiéndose el uso de la madera de árboles muertos, siempre y cuando se cuente con autorización de la Corporación Nacional Forestal (Conaf). ¿El primer problema? La baja pena asociada a la infracción del artículo 5to de la ley de Bosque Nativo 20.283, que sólo contempla multas en los Juzgados de Policía local, sin sanción penal.

En 2005, una Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados estableció que la preservación de los bosques nativos a cargo de Conaf es ineficiente y se incentivan las prácticas irregulares especialmente en la región de Los Lagos, donde según la Brigada de Delitos del Medio Ambiente (Bidema) el alerce es la especie amenazada con mayor comercio ilegal.

La Fundación Terram ha señalado que existe incompatibilidad entre las funciones de fomento forestal y de protección de los recursos nativos realizadas por Conaf. Durante el período 1993–2003, el gasto en actividades de fiscalización fue de sólo el 4,5% del presupuesto general de la entidad, lo que refleja la baja prioridad que tiene este objetivo tiene para ella.

Este contexto de nula fiscalización en el cual se da la tala ilegal de alerces milenarios trae asociado otro grave delito que también tiene penas muy bajas, como es el de usurpación de predios privados.

Antiguamente Conaf entregaba certificados que aprobaban planes de manejo o extracción para explotar en predio ajeno. Por su parte, los dueños de los predios en donde se encuentra esta especie amenazada que crece en lugares de difícil acceso no tienen cómo cuidarlos y se enfrentan a ser culpados de un daño negligente e irreversible. En 2008 se publicó la ley de bosque nativo , pero ella es letra muerta sin un desarrollo institucional potente  y un claro rol del Estado a través de Conaf, las policías, el Ministerio Público  y Aduanas.

Los propietarios de predios donde existe gran cantidad de alerce enfrentan el problema de la desvalorización de la tierra por la ausencia de políticas de protección. ¿Cuánto más tendremos que conocer de denuncias, de falta de fiscalización y de la necesidad de cambiar la institucional?  ¿Los funcionarios realmente quieren fiscalizar?  Lo claro, es que estamos en presencia de una deuda con Chile y la naturaleza.

Reforma a la ley de armas: un pésimo proyecto

Reforma a la ley de armas: un pésimo proyecto

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Es lamentable que el Gobierno haya asumido argumentos parciales para, a través de un pésimo proyecto, intentar desarmar a los ciudadanos respetuosos de la ley.

La legislación siempre es perfectible, pero lo planteado claramente no va a contribuir en nada en esa línea, es más, es un total retroceso. Chile no tiene un problema de control de armas legales, sino de falta de penas ejemplarizadoras para castigar a los delincuentes que las usan.

En el caso específico de los agricultores, que enfrentan un alarmante aumento de la violencia rural y que además tienen una larga tradición en el uso responsable de las armas, a lo que se debe agregar el componente relacionado con el resguardo del patrimonio histórico que de ello deriva, el proyecto es un verdadero balde de agua fría, ya que tampoco se hace cargo del tema deportivo, en el que Chile ha conseguido incluso una medalla olímpica, además de varios títulos panamericanos y mundiales.

Las limitaciones a la tenencia que se perfila en la nueva ley demuestra un total desconocimiento de la práctica deportiva y la caza, alzándose como un atentado contra la libertad de los ciudadanos honestos.

Es inaceptable que este proyecto de ley demonice a quien tiene armas y no a aquel que las mal utiliza, por el hecho de que se inicia desde  la falsa premisa, de que es la tenencia legal la raíz del problema de las armas en manos de delincuentes.

En Chile existen mucho más armas no inscritas que inscritas y, por lo tanto, el foco no debe estar puesto en el registro legal.

En el caso específico de las armas de alto poder de fuego, estas no se encuentran en manos de civiles: provienen del comercio ilegal o llegan a través del contrabando del narcotráfico o son robadas a las Fuerzas Armadas. Por lo tanto, nunca han estado registradas y no lo llegarán a estar porque se demonice a quienes cumplen con la ley.

Es evidente que un aumento de requisitos y costos para inscribir las armas, aumentará la tenencia ilegal. El proyecto no puede exigir los mismos requisitos a los miembros de clubes de tiro o caza a alguien que adquiere por primera vez un arma y por ello, lo único razonable, es que deben aumentarse las penas a la tenencia y comercio ilegal de armas: ese y no otro tiene que ser el foco.

Basta de mentiras

Basta de mentiras

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Esta semana solicitamos formalmente al Ministerio de Salud que tal como ocurrió con los jugos vegetales, a los que artificiosamente se les llamó por años “leche”, se ponga fin a la infracción al Decreto 977/96, por la denominación a un subproducto de la soya como “carne”, ya que ello se trata de otro grave engaño al consumidor.

Carne es la parte comestible de los músculos de los animales de abasto, como bovinos, ovinos, porcinos, equinos, caprinos, camélidos y de otras especies aptas para el consumo humano y por ello, hablamos de engaño grave cuando se dice “carne vegetal” o “carne de soya”.

Los expertos han señalado claramente que nunca es recomendable sustituir la carne por vegetales: ello tan ridículo como decir que se deben sustituir los vegetales y las frutas por carne… ¡todos los alimentos son necesarios y tienen funciones beneficiosas distintas!

La mal llamada carne vegetal debe consumirse como lo que es: una legumbre, tal como lo son los garbanzos, las lentejas, etc…La promoción de estos derivados altamente procesados de la soya para simular un aspecto de carne, van acompañados de campañas de desinformación en torno a los efectos de la carne en la salud del ser humano y por ello es claro que responden a intereses identificables: abrirle más espacio a este monocultivo.

En 2016 la Universidad de Harvard desmontó la tesis de que el hombre fue vegetariano por naturaleza, a través de un estudio donde estableció que sin la introducción de la carne en la dieta del hombre, el cerebro no se habría desarrollado hasta su estado actual. Es decir, no es solo un alimento más entre otros: es indispensable para el ser humano y para que el mundo acceda a ella, el sur de Chile es un actor relevante, ya que aquí es donde se dan insuperables condiciones para la producción de carnes rojas sustentables en base a pasto y con estándares de bienestar animal de excelencia.

Por las características de su producción, nuestra carne posee menos grasa, más ácidos grasos omega-3 (beneficiosos para la función neurológica y el sistema cardiaco), menos ácidos grasos omega-6 (de efecto pro-inflamatorio), más beta-caroteno (precursor de la vitamina A en el cuerpo y antioxidante) y más vitamina E (un potente antioxidante).

Las gestión iniciada por SAGO para exigir que se cumpla la normativa en materia de uso de la palabra carne, va en línea con lo que ya consiguió Aproval para que las bebidas vegetales dejen de autodenominarse “leches” y estamos seguros de que tendremos éxito.

Cooperativismo: consenso mundial

Cooperativismo: consenso mundial

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Este 3 de abril, la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno (SAGO) expondrá en el Cuarto Foro Nacional de Lechería, que se desarrollará en México, y donde el tema central será la integración de la cadena de los pequeños productores como un factor determinante en el desarrollo del sector en el país norteamericano.

Y es que en el mundo no existen dos opiniones respecto de cómo dar sustentabilidad a los productores lecheros y la integración vertical por medio del sistema cooperativo es considerada unánimemente como un mecanismo probado.

En Chile, la SAGO nació en 1917 justamente en un contexto en que el Estado buscaba fomentar el impulso emprendedor por medio principalmente del cooperativismo. Esto explicó por qué el gremio fue capaz de dar inicio a la Exposición Ganadera; crear dos centrales genéticas; registro genealógico de bovinos y caballares; la construcción de una bodega cooperativa para el almacenamiento de cereales; impulso al proyecto de enseñanza del cooperativismo en escuelas del país. También se pudo crear el Frigorífico Osorno, sentar las bases para la asociatividad en producción de lácteos y constituir el área comercial para venta de insumos y maquinaria agrícola.

Hacia la década del ’50, las políticas agrarias erráticas y erróneas, provenientes del Estado, entre ellas la fijación de precios, frenaron el espíritu emprendedor y terminaron con la bonanza del sector agrícola sur austral. La palada final vino a fines de los ’60 e inicios de los ’70 con la reforma agraria.

Las décadas de los ’80 y ’90 fueron de una lenta recuperación. La modernización a la que obligaba la apertura económica del país, encontró a las cooperativas en particular y al sector agrícola, sin capacidad de reacción. De hecho, la precursora del cooperativismo lechero, Calo, sucumbió en 1982.

Hoy, Chile presenta una producción de leche estancada desde 2011, con una baja en la cantidad de productores. Sin embargo, sólo hay una empresa que crece y esa es Colun. Es cierto que en las últimas dos décadas han surgido varias iniciativas de asociatividad que han tratado de emular el antiguo impulso que sólo sigue vigente en Colun, pero de esos intentos fallidos es que tanto Torrencial Lechero como Campos Australes han extraído experiencias para que, esta vez sí, volvamos a llegar al único puerto al que todos los lecheros del mundo aspiran: la asociación orientada al procesamiento a través del cooperativismo.

 

Un correcto cambio de enfoque sanitario

Un correcto cambio de enfoque sanitario

Por Sergio Willer Daniel, vicepresidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

En febrero de 2018, desde esta misma tribuna, planos la necesidad de enfrentar el cierre de las campañas de Brucelosis y Tuberculosis Bovina que comenzaron hace décadas, como una acción voluntaria de los productores chilenos, para no eternizarlas en el tiempo.

Lo anterior formaba parte de uno de los puntos abordados en la instancia de coordinación permanente que mantenemos con el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Propusimos junto a la Corporación de la Carne la activación de planes nacionales agresivos, que permitieran establecer un sistema de compensaciones sanitarias -pago por animal eliminado del plantel- para avanzar de forma rápida en la eliminación de estos agentes, en regiones como Los Lagos y Los Ríos, ya que el ahorro para el Estado y el beneficio para el país sería enorme con una medida de este tipo. Entregamos incluso el costo aproximado de aplicar, por ejemplo, un sistema de compensaciones sanitarias para brucelosis que implicarían un gasto estatal de alrededor de 500 millones de pesos, a nivel país, mientras que, en contraste, estimábamos que sólo en exámenes de laboratorio rutinarios de barrido y chequeos anuales de predios libres, ferias y plantas faenadoras, fácilmente se invierten cifras superiores a esa cada año.

El SAG, con el cual pudimos avanzar también en una propuesta de reemplazo de la norma de tipificación largamente esperada por la inmensa mayoría de los productores, tomó la propuesta de compensaciones sanitarias, la analizó en profundidad y en un tiempo muy corto procedió a implementar este plan aplicado a la brucelosis, el que estamos seguros, se podrá ampliar luego a la tuberculosis, porque sus resultados no pueden sino ser positivos.

Chile es un país que posee una masa ganadera escasa, pero esencialmente sana, condición que podemos exhibir con toda legitimidad a nivel internacional. Si el país es capaz de dar el último paso, nuestra producción cárnica y lechera tendrá un plus más para acceder a mercados de alto valor.

La sanidad es un elemento central para, tal como señaló la Corporación de la Carne este jueves, fortalecer procesos de exportación, junto con la actualización permanente de nuestros planteles animales en el Sipec, todo lo cual nos permitirá exportar, sin restricciones, a los mercados de más alto valor.

Retroceso de una década

Retroceso de una década

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

EI último informe de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias sobre el mercado de carne bovina es lapidario: el precio nominal del ganado a nivel nacional reportado por las ferias ganaderas comenzó 2019 con una baja en todas las categorías comparado con el mes de enero del 2018. Las mayores caídas se registran para las categorías terneros, terneras, vacas carcazas y novillos engorda.

La señal es más que preocupante cuando se cuantifica la dimensión de la caída: el precio de la carne bovina se encuentra hoy en los mismos niveles de 2010, cuando comenzó el despertar del sector, tras un largo período oscuro, gracias al mejoramiento del precio internacional, es decir, regresamos a la época donde no se veía futuro en la ganadería nacional.

Lo que sucede es simple: el mercado interno está saturado de carne importada a bajo precio y dudosa calidad.

Pero seguimos existiendo, porque nos hemos continuado adaptando a las condiciones de una economía abierta al mundo, reglas que no cambiarán porque en ello está la clave del desarrollo económico del país, y el interés particular, en este caso el nuestro, no puede anteponerse al bien común general.

Lo anterior, no obstante, no puede hacernos perder la mirada respecto de que la caída de la masa bovina chilena en las últimas dos décadas, desde poco más de 4 millones a alrededor de 2,8, sin contar el aumento de la prevalencia de las razas lecheras frente a las cárnicas en el mismo proceso, es una muestra clara de que estamos llegando a la línea de flotación del rubro y que no podemos continuar decreciendo. El cambio de la norma de tipificación que hemos consensuado nos permitirá mejorar nuestra presencia en el mercado interno, pero no será suficiente, porque la carne importada seguirá siendo más barata. El camino, por lo tanto, es la diferenciación por calidad y el abordaje de mercados del exterior, utilizando para ello las ventajas que la Ley de Cooperativas entrega a los agricultores.

La tendencia mundial en materia de consumo acrecienta las ventajas competitivas de nuestra producción de carne en base a pastoreo -misma gran ventaja que se da en el sector lácteo-, por estar absolutamente en línea con los estándares de bienestar animal que exige la sociedad moderna, sin mencionar, a raíz de lo mismo, la calidad insuperable de nuestro producto. La oportunidad, por lo tanto está y es muy robusta. Este es el desafío a enfrentar de manera rápida si queremos que la producción de carne siga existiendo. De nosotros depende.

Sacar la carne de Chile es el único camino

Sacar la carne de Chile es el único camino

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

El precio de la carne bovina se encuentra hoy en los mismos niveles de 1986 en términos reales.

Así de dramática es la caída y así de claro es el permanente avance de los productores nacionales en materia de competitividad.

Seguimos existiendo, porque hemos continuado adaptándonos a las condiciones de una economía abierta al mundo, reglas que no cambiarán porque en ello está la clave del desarrollo económico del país y el interés particular, en este caso el nuestro, no puede anteponerse al bien común general.

Lo anterior, no obstante, no puede hacernos perder la mirada respecto de que la caída de la masa bovina chilena en las últimas dos décadas desde poco más de cuatro millones a alrededor de 2,8 sin contar el aumento de la prevalencia de las razas lecheras frente a las cárnicas en el mismo proceso, es una muestra clara de que estamos llegando a la línea de flotación del rubro y que no podemos continuar decreciendo.

El cambio de la norma de tipificación que hemos consensuado nos permitirá mejorar nuestra presencia en el mercado interno, pero no será suficiente, porque la carne importada seguirá siendo más barata. El camino, por lo tanto, es la diferenciación por calidad y el abordaje de mercados del exterior, utilizando para ello las ventajas que la Ley de Cooperativas entrega a los agricultores.

La tendencia mundial en materia de consumo acrecienta las ventajas competitivas de nuestra producción de carne en base a pastoreo —la misma gran ventaja que se da en el sector lácteo—, por estar absolutamente en línea con los estándares de bienestar animal que exige la sociedad moderna, sin mencionar, a raíz de lo mismo, la calidad insuperable de nuestro producto.

La oportunidad, por lo tanto, está y es muy robusta.

Este es el desafío a enfrentar de manera rápida si queremos que la producción de carne siga existiendo. De nosotros depende.