El rol privado en el crecimiento económico

El rol privado en el crecimiento económico

  • Las expectativas económicas se juegan principalmente en el empleo y la calidad de éste y, es el sector privado el responsable del 84% de los empleos del país –considerando trabajadores asalariados y por cuenta propia-.
Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

La última encuesta del Centro de Estudios Públicos, CEP, estableció que sólo el 26% de las personas cree que la situación económica mejorará en los próximos 12 meses. Aquello, es el signo de una caída de las expectativas –futuro-, porque cuando se pregunta sobre la situación presente, existe un aumento en las personas que creen que la situación es buena o muy buena –del 17 al 21% en comparación al año pasado- mientras que un porcentaje superior al 50% cree que no es ni buena ni mala.

Las expectativas económicas se juegan principalmente en el empleo y la calidad de éste y, es el sector privado el responsable del 84% de los empleos del país –considerando trabajadores asalariados y por cuenta propia-. El 16% restante corresponde a empleos públicos cuyos sueldos, de acuerdos a datos del INE del año 2017, superaron a los privados en un 44%, un dato a tener en cuenta cada vez que las asociaciones sindicales de trabajadores piden “comprensión” y “solidaridad” cada vez que se van a paro, afectando servicios clave para todos los ciudadanos.

El tema es claro: la única manera de que las expectativas mejoren es con crecimiento económico que aumente la cantidad y calidad de los empleos y la manera de hacerlo es a través de cambios sustantivos que promuevan un clima de inversiones, porque como veíamos, no es el Estado el responsable de generar más y mejores empleos.

La urgencia de la modernización tributaria, una amplia agenda laboral que en el caso del agro incluye un marco adaptado a las condiciones de este sector, modernización del Estado, Ley de Bancos, entre otras, tienen que estar en la primera prioridad, porque para cumplir con las expectativas se necesita crecer y el actor de ese crecimiento es el sector privado, desde el trabajador por cuenta propia, pasando por el dueño de un quiosco, un almacén, un taxi, hasta un gran empresario.

Respecto del sector agrícola, a fines de noviembre el ministro de Agricultura, Antonio Walker, desarrolló gestiones con la banca para que esta mejore sus condiciones hacia este sector. En la actualidad, el sector bancario coloca en Chile US$244 mil millones de los cuales US$13 mil millones corresponden al agro, una cifra menor, si se considera que es precisamente nuestro sector el que lidera el crecimiento económico del país, al punto que en el último trimestre, éste llegó al 7,5%, empujado principalmente por la fruticultura.

La receta está clara, para crecer, el emprendimiento debe ser liberado de una vez. En otras palabras, antes de preocuparse cuánto se le debe sacar al empresario, preocupémonos de que este esté produciendo y que tenga opciones de crecer.

Discusión de los OGM nos golpea la puerta

Discusión de los OGM nos golpea la puerta

Por Christian Arntz, presidente de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

En la última SagoFisur, analizamos la enorme oportunidad que se abre para una alianza fructífera entre la salmonicultura y la industria de los granos, dado que la zona comprendida entre la región del BioBio y la región de Los Lagos tienen las condiciones de clima y suelo para poder abastecer de proteína vegetal para la alimentación de los peces.

 La industria del salmón requiere de 1.200.000 toneladas anuales de alimento para abastecer a los centros de cultivo del país y la mayor parte de esta proporción corresponde a materias primas importadas (soya, trigo o harina principalmente). Pero tenemos la capacidad para competir y pasar de las 60.000 hectáreas de cultivos de trigo y raps a 200 mil, si llegáramos abastecer el 100% de la demanda de la salmonicultura.

Este escenario, sin embargo, se encuentra amenazado, dado que los productos de granos genéticamente modificados ingresan a Chile para alimentación de los salmones, pero a los agricultores chilenos se nos prohíbe producirlos, quedando en una enorme desventaja, dado que los primeros se ajustan de mejor manera a las necesidades de la demanda salmonera.

La evidencia actual indica que la industria salmonera utiliza una importante proporción de materias primas genéticamente modificadas, como por ejemplo la soya o los concentrados proteicos derivados del maíz.

En el caso de los ácidos grasos, la industria se abastece de raps nacional, pero ya se encuentra en desarrollo un tipo de canola genéticamente modificada que permite la síntesis de estos ácidos grasos de cadena larga.

En definitiva, la gran oportunidad de la industria de los granos en alianza con la industria de los salmones puede llegar a no materializarse, dado que en Chile existe la extraña situación que por un lado se permite el uso sin restricciones de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) de origen extranjero en la alimentación humana y animal, pero al mismo tiempo se prohíbe a los agricultores nacionales producirlos, de acuerdo a la Resolución Exenta 1523/2001, artículo 15.

El debate por los OGM nos ha tocado la puerta y deberemos tomar una posición para asegurar que podamos seguir compitiendo en el mercado internacional de  provisión de proteína y ácidos grasos para la industria salmonera, en igualdad de condiciones.

Discurso de Christian Arntz en inauguración de SagoFisur 2018

Discurso de Christian Arntz, presidente de SAGO A.G., en inauguración de SagoFisur 2018

 

Señoras y señores:

Hace exactamente un año, desde este mismo lugar, me correspondió pronunciar un discurso que pasó a la historia de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, porque en él se plasmó la injusticia de la cual fuimos víctimas cuando, de manera irresponsable, las autoridades de Salud de la época, desoyendo al SAG, determinaron la inédita suspensión de la muestra ganadera, justo cuando esta feria internacional agrícola, la más antigua de Chile, celebraba 100 años de vida.

Dijimos con toda la fuerza que no había razón alguna para aquello. Señalamos que se estaba estigmatizando a toda la ganadería con medidas extremas y que no éramos ingenuos: que lo que se buscaba era hacernos daño como respuesta a nuestra férrea oposición a la millonaria campaña de apología a la Reforma Agraria pagada con recursos de todos los chilenos por parte del Estado, para imponer una visión sesgada de aquella nefasta política de la década de los 60 y 70.

Se nos acusó de exagerar y de politizar una decisión basada en supuestos antecedentes técnicos, pero el tiempo nos dio la razón. Impune ha quedado la irresponsabilidad de la ex ministra de Salud Carmen Castillo, quien con un fuerte apoyo de algunas otras autoridades y parlamentarios aseveró, sin ningún empacho, en la Cámara de Diputados que todo lo relacionado con la alerta sanitaria de ese año tenía que ver con vacas y bovinos en general.

Creemos, además, que las actuales autoridades no han señalado con la suficiente fuerza que la evidencia es categórica al señalar que las tesis esgrimidas por Salud no fueron comprobadas.

En Chile existe evidencia más que suficiente que indica que fiebre Q siempre hubo en nuestro país, y sus escasos hallazgos se deben a que hasta el año pasado nunca se había buscado. Siempre lo dijimos y no se nos escuchó.

A un año de este bochornoso episodio, es decir hace pocas semanas, me correspondió escuchar una exposición de fiscalizadores del Ministerio de Salud, quienes planteaban como un hecho positivo que gracias a esta alerta habían conseguido más recursos para fiscalización. Yo quiero decirles con toda la fuerza: nada bueno puede esperarse de recursos que se obtienen a partir de un engaño y por ello, de una vez por todas, exigimos disculpas al sector ganadero.

Una vez más estamos reunidos en torno a este evento que le dio en 1917 su razón de ser a SAGO, un gremio de productores agrícolas comprometidos con la libertad y el libre emprendimiento, y que tiene la convicción de que el Chile que hemos construido en los últimos 40 años, levantado sobre estos principios, hay que cuidarlo.

El año pasado planteamos también desde esta tribuna que es preocupante que en este contexto de futuro, y donde Chile está llamado a jugar un rol preponderante para entregar alimentos de calidad a un mundo que crece en población de manera exponencial, el país haya reeditado una mala política para el agro, como es la colectivización de la propiedad de la tierra como única forma de saldar la denominada deuda indígena, por medio de la compra de miles y miles de hectáreas sin ninguna planificación, lo que no sólo ha generado una paralización productiva, sino también una creciente tensión que ha derivado en violencia, tal como ocurrió con la Reforma Agraria.

En estos meses, hemos visto con esperanza los esfuerzos que se han realizado en torno al Plan Araucanía, y más aún, porque hemos apreciado un amplio consenso en torno a ello. Para SAGO, como parte de la Corporación de Desarrollo del Sur, el trabajo que se está llevando a cabo en esta materia es prioritario para la paz social y manifestamos todo nuestro apoyo.

Los gremios del sur agrupados dentro de esta Corporación, entre ellos  SAGO, Aproleche, Agrollanquihue, Cámara de Comercio de Osorno, y de la Región de los Ríos, como SAVAL y APROVAL, buscamos generar oportunidades de desarrollo y bienestar para grupos sociales vulnerables en el sur de Chile, mediante la articulación de proyectos multiculturales público-privados, con énfasis en educación, turismo, comercio, emprendimiento e innovación social, preservación, difusión, promoción y fomento de la cultura, costumbres y tradiciones de la actividad silvoagropecuaria de esta parte del país.

Nos sentimos orgullosos de colaborar en la tarea de hacer de Chile un mejor país, por lo que los invitamos a conocer nuestras actividades y formas de colaboración.

Es como parte de la Corporación de Desarrollo del Sur que estamos convencidos de que es absolutamente necesario ampliar el Plan Araucanía al resto del sur, dada la importancia de la población huilliche y los grandes rezagos en materia de desarrollo que persisten en la zona costera de las regiones de Los Lagos y Los Ríos, donde se concentra su población. El impulso privado que se está activando en La Araucanía es posible de replicar en esta zona: estamos disponibles para establecer sinergias con el Estado, bajo la premisa de avanzar en esta problemática sin asistencialismo.

En materia de reformas. Ante el proyecto que modifica el Código de Aguas, seguimos atentamente la discusión y nos preocupa que aún no se haya puesto el foco en lo básico: la agricultura ocupa apenas el 12% del agua dulce para producir alimentos y dar trabajo de calidad, pero, sin embargo, se nos apunta como la fuente de los problemas de abastecimiento que existen en algunas zonas del país.

Alineados con la posición de la Sociedad Nacional de Agricultura, somos enfáticos al señalar que estamos conscientes de que las instituciones públicas en general, y la DGA en particular, quedaron rezagados en más de 30 años respecto de la evolución que ha experimentado el país, constituyéndose en un lastre para el desarrollo. Por otro lado, establecer plazos para la vigencia de los derechos es innecesario, porque basta con encarecer las patentes por no uso. Plantear limitaciones en el tiempo, en cambio, restringe la certeza jurídica y de abastecimiento, en proyectos de lenta maduración como son todos los relacionados con recursos naturales. La ley actual consagra todas las atribuciones que el ministro reclama, y si algo debiera asumir por transparencia, es que los servicios públicos responsables de estas materias no han tenido los recursos humanos y materiales necesarios para cumplir con las responsabilidades que la ley les encomienda.

En materia tributaria, señalamos con toda la fuerza que el país aún no ha podido sacudirse de los efectos adversos de la reforma de hace cuatro años. En línea con lo planteado por Sofofa, creemos que no es entendible que existiendo consenso respecto de la importancia del emprendimiento para hacer crecer al país, tengamos hoy una legislación que ahoga y que, en los hechos, transforma al Estado en propietario de buena parte de cualquier inversión. Esta realidad hace que nuestros hijos, señor ministro, estén mucho más llanos a buscar trabajo que a ser empresarios y aquello es una pésima noticia para el país. No habrá crecimiento sin reglas que lo hagan posible y hoy esas reglas claras no están. Tenemos que sacudirnos de la legislación que ahoga el emprendimiento, si lo que queremos es que Chile sea un país desarrollado.

Lo mismo ocurre con la Reforma Laboral, generando una tormenta perfecta que no se ha disipado a ocho meses de iniciado el nuevo gobierno. Esperamos que la mesa técnica creada para el abordaje de esta problemática genere prontos cambios para terminar con las incertezas jurídicas que ha provocado la reforma laboral del gobierno anterior. Es hora de enfrentar hechos como la excesiva judicialización y avanzar en la modernización del Código del Trabajo, para dar cuenta de las nuevas realidades en materia de jornada y adaptabilidad laboral, entre otras.

Todo esto se encuentra enmarcado dentro de un eje del Programa del actual Gobierno: la modernización del Estado. Señor ministro, sé que usted lo tiene claro: es imprescindible sacar adelante esta agenda para reactivar al país y estoy absolutamente seguro de que encontrará en los parlamentarios de esta zona la disposición necesaria para alcanzar acuerdos políticos que hagan ello posible, porque todos queremos lo mismo para Chile.

Si logramos generar las condiciones para reactivar a Chile, el Estado tendrá los recursos para asumir desafíos impostergables, como por ejemplo, la modernización de la infraestructura vial que hoy está dando muy malas noticias en la región, como asimismo la brecha digital.

Aun cuando la cancha para el emprendimiento sigue pesada, hoy podemos dar cuenta de que en el marco de la agenda de trabajo SAGO Centenario, hemos ido avanzando en el mandato de nuestros socios de ayer y de hoy, para abordar los desafíos de la asociatividad.

Este proyecto nace de la convicción de que en la agricultura en general, y en el sector lechero en particular, el clima de permanente conflicto dentro de la cadena no conduce a ninguna parte y por ello somos categóricos: la guerrilla de la leche debe terminar de una vez por todas, antes de que ésta acabe con el sector. Dentro de esto, por supuesto que incluimos el insistente e inaceptable ataque de industrias como Watt´s a la cooperativa Colun. Por consiguiente le decimos lo siguiente: si ser cooperativa es un tan buen negocio, pues bien, conviértanse en una de ellas y pierdan cuidado que encontrarán en nosotros a sus primeros socios.

Hoy, con mucho orgullo, podemos dar cuenta que el proyecto de integración vertical orientado al procesamiento de leche, Campos Australes, dio inicio a su funcionamiento comercial, con la aprobación del modelo de venta en conjunto de sus socios, los que determinaron, además, que esta empresa será una cooperativa, decisión que hizo aumentar significativamente el interés de los productores para integrarse al proyecto.

Nos sentimos orgullosos de estar llegando a puerto con el mandato de aportar nuestro grano de arena para impulsar esta futura cooperativa, que, estamos seguros, constituye una gran alternativa para el sector lechero nacional, y más aún porque estamos en sintonía con lo que usted mismo ha planteado, señor ministro: “Las cooperativas representan una oportunidad para el desarrollo de la economía y de la agricultura del país”.

En materia de granos, en las últimas dos versiones de SAGOFisur, hemos visto las oportunidades de producción para nichos específicos que hoy se encuentran capturados por producción importada. La mejor manera de abordar este tema es, otra vez, la asociatividad entre agricultores y otras industrias, con el objetivo de aprovechar las alternativas que existen en el mercado de los granos, tanto en la industria panificadora como en la salmonicultura. Existen avances en esta materia y estamos seguros de que los granos seguirán dando, cada vez más, buenas noticias para el país. En este punto, señor ministro, vemos con gran preocupación que ante las trabas al acceso de nueva tecnología que hace posible producir variedades de granos ajustadas a los requerimientos de la industria del salmón, como son los organismos genéticamente modificados, hoy estemos ad portas de hipotecar este sector, dado que no podremos competir con las importaciones de granos transgénicos que pueden entrar desde el exterior, pero que a nosotros se nos impide producir, en una evidente competencia desleal que puede arrasar con miles de empleos.

En materia frutícola, 2018 es el año en que se ha consolidado este sector en nuestra zona, dado por el incremento de la superficie plantada de avellanos y cerezas, principalmente. Fue por esto que a mediados de año, SAGO A.G., en conjunto con Fedefruta, realizó uno de los encuentros regionales de productores, oportunidad en la que se demostró el enorme interés existente por parte de productores en busca de alternativas de negocio.

Este buen panorama está amenazado por el proyecto de ley que regula los trabajos de temporada, ya que encarece e incluso puede hacer inviable un emprendimiento que requiere una alta inversión y que, por lo tanto, involucra un alto riesgo. Se necesita un marco laboral adecuado a la realidad del agro si lo que queremos es que este siga creciendo y generando más y mejores empleos. Aún estamos a tiempo de mejorar este proyecto.

En el sector cárnico, volvemos a encontrarnos con lo mismo. Hoy existe un amplísimo consenso entre la mayoría de las asociaciones de agricultores, sindicatos de trabajadores de la carne, industrias procesadoras y también las comercializadoras, respecto de los nefastos efectos que ha tenido la tipificación de la carne para los productores y también los consumidores.

Nuestra norma, que ya suma más de un cuarto de siglo, nació con el objetivo de poner de acuerdo a productores con industriales para la transacción de los animales, pero no necesariamente tuvo como foco orientar a los consumidores acerca de cuál es la mejor calidad. Así, los criterios establecidos tienen que ver con aspectos como la cobertura de grasa, contusiones y edad del animal, esta última relacionada a la cronometría dentaria. De tanto repetir que la categoría “V” es “mejor”, los supermercados derechamente dejaron fuera de su oferta las demás letras y así el consumidor nacional sencillamente no tiene opciones de acceder a otras experiencias similares e incluso, en algunos cortes, superiores.

La oferta de carne nacional está artificialmente restringida, pero eso no es todo: los chilenos quedan a merced de una oferta mayoritariamente extranjera, donde aunque no lo sepan, probablemente sí podrán hallar un exquisito filete “U” como carne importada en la misma góndola del retail, por la difícil fiscalización de nuestra norma, o no se ha preguntado ¿cómo confiar en la edad que se dice tiene un corte importado?

Por todo esto es que el compromiso que ha asumido usted, señor ministro, en orden a abrirse al cambio de la norma de Tipificación de la Carne, es una gran noticia para los consumidores y también para los productores. Lo que corresponde, ahora, es que podamos avanzar hacia una solución definitiva.

En agosto de 2016, pusimos sobre la mesa la gravísima problemática de la calidad de los fertilizantes: creímos que estábamos fertilizando con productos confiables, pero lamentablemente no era así en muchos casos. La legislación tiene un vacío que permite la comercialización de estos productos que a veces están lejos de cumplir la finalidad para la cual son comprados. Y si bien aún no hemos logrado corregir la normativa, debemos reconocer que la industria se ha hecho cargo de la situación, mejorando sustantivamente la información. Esto mismo, nos hace reflexionar sobre lo que está ocurriendo con el proyecto de ley de etiquetado de lácteos.

Es necesario mejorar el etiquetado de la leche, sin duda alguna, ya sea por la vía de un proyecto de ley, como el que impulsan parlamentarios, o por la modificación de reglamentos o decretos, un ámbito donde nuestros representantes en el Congreso son quienes deberán analizar cuál de las dos es la fórmula más efectiva. Vemos con preocupación, sin embargo, que la iniciativa que se está comenzando a discutir ha ampliado en demasía sus objetivos, corriendo el riesgo de transformarse en un proyecto que más que ayudar a informar al consumidor, termine generando el efecto contrario. En otras palabras, se debe legislar sin demonizar artificialmente productos ni procesos que cumplen con toda la normativa sanitaria, gravándolos con costos que pagarán los propios productores en el futuro, sobre todo al asumir el desafío industrializador o exportador.

Lo aconsejable frente a esta disyuntiva es avanzar hacia una legislación simple y comprensible, de manera que no se repita la mala experiencia que hemos tenido por ya más de dos décadas con la ley de tipificación de la carne, la cual traba la producción nacional en su llegada a la góndola, privando a los chilenos de un alimento de primera calidad.

Pero volvamos a lo que nos convoca: la inauguración de la feria agrícola internacional más antigua e importante del país. SAGOFISUR es hoy un lugar donde los asistentes pueden ver tecnología y conocer los principales avances en este rubro. Asimismo, quienes concurren al recinto cuentan con la oportunidad de poder tener la orientación de expertos expositores que participan en las distintas charlas, donde hemos intentado abarcar todo el abanico de opciones productivas de este territorio: granos, fruticultura, leche y carne. Todo ello, coronado por la oferta gastronómica y de entretención familiar que hace de éste un gran evento de atracción turística.

En el último quinquenio, SAGOFISUR ha contado en promedio por cada versión con más de 1.000 marcas participantes que sumaron cada año unos US$ 40 millones en productos en exhibición, a partir de los cuales se crearon más de 10.000 contactos efectivos, con la consiguiente concreción de negocios por alrededor de $5 mil millones durante la feria, con un promedio de más de 300 animales finos en exposición y 250 expositores en cada versión.

Además, en cumplimiento de uno de los objetivos centrales de SAGO A.G., que es brindar bases de información que les permita a los agricultores contar con mejores datos para trabajar y determinar de manera fehaciente e independiente las fortalezas y debilidades de cada cadena productiva, con la finalidad de que puedan adoptar las mejores decisiones económicas, hemos puesto a disposición de los asistentes cuatro seminarios relacionados con: granos, leche, carne y frutales.

Asimismo, la muestra animal, una de las más grandes tradiciones de SAGOFISUR, donde se coloca en relieve el enorme patrimonio genético nacional en materia de bovinos, caballares y ovinos, regresa este año con más de 300 ejemplares. Agradecemos a todos los productores que han hecho posible el retorno de esta tradición.

Señoras y señores. Como hace 101 años, con la misma energía y orgullo, les damos las gracias por acompañarnos en una nueva versión de SAGOFISUR.

 

Respuestas técnicas en tiempos de incertezas

Respuestas técnicas en tiempos de incertezas

Por Christian Arntz, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Los tiempos de cambios acelerados y a raíz de ello crecientes incertezas, exigen de los gremios empresariales en general y de los agrícolas en particular, análisis y respuestas técnicas.

Asumiendo lo anterior, en 2016 la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno dio vida a su Agenda Centenario, tras adoptar decisiones estratégicas respecto de la forma de dar a conocer nuestra posición ante proyectos clave como la reforma tributaria, al código de aguas y la laboral, entre otras, en forma coordinada con  la Sociedad Nacional de Agricultura, SNA.

Por otra parte, en áreas propias de nuestro aparato productivo, asumimos desafíos por rubro. En el ámbito lechero, hemos tenido activa participación en el proyecto de integración vertical orientado al procesamiento, Campos Australes, el cual próximamente dará a conocer de manera pública sus enormes avances. Asimismo, además de comenzar a trabajar en algunos proyectos específicos del Consorcio Lechero, hemos aportado parte del financiamiento del estudio del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Clapes UC, quizás el más importante que se haya hecho sobre este rubro.

En materia de granos, desde 2016 incluimos a este rubro como uno de los focos técnicos centrales de los seminarios SAGOFisur. Vemos aquí grandes oportunidades de complementación de la industria salmonera con la producción agrícola de granos, para lo cual nos encontramos cerrando además una relevante alianza con Salmofood y también seguimos promoviendo iniciativas de integración vertical.

En materia cárnica, hemos sido pilares de la Corporación de la Carne. Somos consciente de que la tendencia en mercados de alto valor pone de relieve las ventajas competitivas de nuestra producción en base a pastoreo -misma gran ventaja que se da en el sector lácteo-. Entre los principales desafíos, se encuentra dejar atrás el verdadero “freno de mano” que implica la norma de tipificación, lucha en la cual hemos ido registrando avances importantes.

En el ámbito frutícola, 2018 ha sido el año de la consolidación. Fue por esto que a mediados de año, realizamos en conjunto con Fedefruta uno de los encuentros regionales de productores, oportunidad en la que se demostró el enorme interés existente por parte de productores en busca de alternativas de negocio.

De cara a SAGOFisur 2018 que comienza esta semana, extendemos a todos la invitación para los seminarios técnicos donde se abordarán la totalidad de los rubros, dando cuenta del trabajo de búsqueda de respuestas técnicas a los desafíos del gran motor productivo del sur de Chile.

Sago Fisur a la altura de sus credenciales

Sago Fisur a la altura de sus credenciales

Por Christian Arntz, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Esta nueva versión de la Feria Internacional Agrícola Sago Fisur, que se llevará a cabo entre el 15 y 18 de noviembre, tiene un sentido muy especial, porque será la ocasión en que cerraremos el bochornoso capítulo de la suspensión injustificada de la muestra ganadera impuesta por las autoridades de Salud en la edición centenario llevada a cabo en 2017.

Será, entonces, la oportunidad en que se reparará un error histórico protagonizado por personeros que sustentados en tesis alarmistas que no pudieron probar, dañaron a la actividad ganadera, pero sobre todo, nos entrega la oportunidad de reconectarnos de manera normal con el espíritu de Sago y su exposición ganadera, donde se articulan los productores del sur de país y se promueve el desarrollo de todas las potencialidades del agro de esta zona de Chile, por medio del fomento del espíritu emprendedor; el respeto del medio ambiente; el desarrollo social y económico de las personas vinculadas al agro; y el impulso de un marco jurídico sólido, dentro de una política de largo plazo para el sector en esta zona.

Sago Fisur es hoy un lugar donde los asistentes pueden ver tecnología y conocer los principales avances en este rubro. Asimismo, quienes concurren al recinto cuentan con la oportunidad de tener la orientación de expertos expositores que participan en las distintas charlas donde hemos intentado abarcar todo el abanico de opciones productivas de este territorio: granos, fruticultura, leche y carne. Todo ello, coronado por la oferta gastronómica y de entretención familiar que hace de éste un gran evento de atracción turística.

En el último quinquenio, la exposición Sago Fisur ha contado en promedio por cada versión con más de 1.000 marcas participantes que sumaron cada año unos US$ 40 millones en productos en exhibición, a partir de los cuales se crearon más de 10.000 contactos efectivos, con la consiguiente concreción de negocios por alrededor de $5 mil millones, durante la feria, con un promedio de más de 300 animales finos en exposición y 250 expositores en cada versión.

Conectividad digital rural: peligrosa pérdida de impulso

Conectividad digital rural: peligrosa pérdida de impulso

Por Christian Arntz, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Fue en noviembre de 2007 cuando el Gobierno, tras acoger las demandas gremiales en torno al tema, decidió lanzar un ambicioso plan para priorizar lugares específicos que requerían conectividad digital, en lo que sería la punta de lanza para dar cobertura total al campo.

Transcurrido una década, el trabajo inicial gestado al alero de la Subtel con los Ministerios de Agricultura, Educación y Salud, los servicios Sernatur y Sercotec, y la Fundación de Innovación Agraria, permitió priorizar los lugares más necesitados de conectividad en el mundo rural. Escuelas, postas, hogares y Pymes del turismo y el agro fueron los beneficiados. No obstante, la segunda y necesaria etapa, el resto del mundo rural, los trabajadores y sus familias como el aparato productivo, han quedado postergados. Una cosa es clara: sin internet en los campos, en el corto plazo Chile dejará de ser competitivo en el agro.

Es impresionante cómo un diagnóstico que estaba tan claro en aquel entonces, no ha seguido siendo considerado. Es aquí donde, notoriamente, ha faltado un compromiso de las empresas proveedoras de internet, quienes no siguieron la visión del Estado y sus gremios en la búsqueda de cerrar la brecha digital en el mundo rural, con el objetivo, se dijo en su momento, de revolucionar el desarrollo productivo en el sector turístico y agroalimentario de cara al 2010.

Desde ese punto de vista, creemos que se hace indispensable, aunque no sea lo ideal, la generación de un nuevo plan de subsidios para que las empresas proveedoras de internet recuperen el interés perdido en el campo: sin conectividad digital la calidad de vida en dichos lugares disminuye, con el consiguiente aumento de la migración campo-ciudad y la pérdida de más y más vocaciones en torno al campo.

No desconocemos el avance: en el Censo de 2002 sólo el 1% de los hogares rurales tenía acceso a servicios de telecomunicaciones, pero es necesario volver a colocar este tema en la agenda, porque la cobertura que se vislumbró en 2007 para 2010, no ha llegado aún. Por eso, por ejemplo, hoy es un despropósito presionar para hacer de la facturación electrónica algo obligatorio en nuestros campos.

Se viene la discusión del presupuesto 2019. Esperamos ver este tema dentro de las prioridades.

Fiebre Q y decisiones irresponsables

Fiebre Q y decisiones irresponsables

Por José Antonio Alcázar, gerente general Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

 

Hace poco más desde un año, las autoridades de Salud, lideradas por la ministra Carmen Castillo, dieron origen a una alerta internacional a la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud y el Centro de Infectología de Los Ángeles, por casos de neumonía atípica en la provincia de Osorno.

Nadie discutió que lo que se estaba realizando era una medida responsable frente a las razonables dudas generadas tras lo que en un inicio, se dio a conocer como una infección hospitalaria, cuando funcionarios del Hospital Base resultaron contagiados por el que se denominó “Caso 0” de la alerta. Sin embargo, a las pocas semanas, las autoridades comenzaron a perder el norte: apuntaron públicamente a la actividad ganadera y en particular a una empresa, con despliegue de ministra y autoridades regionales, transformando una simple hipótesis en un hecho cierto.

Las autoridades de la época enfrentaron los agujeros negros de su explicación con respuestas que se caían una a una. Dijeron que se trataba de una zoonosis que no estaba presente en Chile y cuando se les demostró que lo que apuntaban –bacteria Coxiella Burnetti causante de “fiebre Q”- era endémica en todo el mundo, señalaron irresponsablemente, incluso ante miembros del Congreso, que la bacteria había “mutado” en nuestro territorio, haciéndose más “peligrosa”. La explicación era muy cómoda, ya que les permitía dar solución al otro agujero negro de su tesis: que la fiebre Q se trasmite de animal a humano, por lo cual sin esta posible mutación, no lograban dar cuenta de qué era lo que en realidad había contagiado a funcionarios de hospitales y consultorios, ya que respecto de ellos, descartaron en tiempo récord algún fallo en sus protocolos.

Pasaron los meses, y su investigación estaba estancada, sin resultados, la ministra de Salud Carmen Castillo, con un fuerte apoyo de algunas otras autoridades y Diputados de nuestra zona, concurrió a ratificar en la Cámara de Diputados que todo lo relacionado con la alerta sanitaria se había desarrollado en torno a la actividad con vacas y bovinos en general.

En Chile existe evidencia más que suficiente que fiebre Q siempre hubo en nuestro país, y sus escasos hallazgos se deben a que nunca se había buscado.

La irresponsabilidad de la ministra Castillo y de los equipos a cargo de estas investigaciones aún se hacen sentir en el sector ganadero de nuestra región. Sin embargo, lo que más preocupa es que finalmente nadie pague por estas irresponsabilidades.

Tipificación de la Carne y el engaño al consumidor

Tipificación de la Carne y el engaño al consumidor

  • Nuestra norma no tuvo necesariamente como foco orientar a los consumidores acerca de la calidad de la carne.
Por Christian Arntz Mac-Evoy, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.

Reportajes en prestigiosas publicaciones como The Times y The Guardian, apuntaron en 2015 al Restaurante Bodega El Capricho, cercano a un pueblito español, como el lugar desde donde salía “la mejor carne del mundo”, con platos que pueden llegar a costar 120 euros el kilo, es decir, 95 mil pesos –sí, leyó bien-.

¿El secreto detrás del reconocimiento internacional? Bueyes seleccionados de diferentes razas autóctonas que son trasladados al entorno natural del centro gastronómico, donde viven sus últimos años de vida, llegando algunos a sumar 17 –otra vez leyó bien-, para luego ser faenados con el objetivo de llevar sus distintos cortes llevados a extremos procesos de maduración.

Si hay un área donde los chilenos jugamos a ser expertos, es la parrilla y en los supermercados se comercializa casi el 80% del total de la carne que hace posible este “arte”. Supongamos que usted se interesó en la historia del Restaurante Bodega El Capricho y quiere adquirir un corte de un animal como los que utiliza este local. Pues bien, no lo podrá encontrar porque en Chile, la Tipificación de la Carne establece que el buey es la carne de peor calidad –U-.

Nuestra norma, que ya suma más de un cuarto de siglo, nació con el objetivo de poner de acuerdo a productores con industriales para la transacción de los animales, pero no necesariamente tuvo como foco orientar a los consumidores acerca de cuál es la mejor calidad. Así, los criterios establecidos tienen que ver con aspectos como la cobertura de grasa, contusiones y edad del animal, esta última relacionada a la cronometría dentaria. De tanto repetir que la categoría “V” es “mejor”, los supermercados derechamente dejaron fuera de su oferta las demás letras y así el consumidor nacional sencillamente no tiene opciones de acceder a otras experiencias similares e incluso, en algunos cortes, superiores.

La oferta de carne nacional está artificialmente restringida, pero eso no es todo: los chilenos quedan a merced de una oferta mayoritariamente extranjera, donde aunque no lo sepan, probablemente sí podrán hallar un exquisito filete “U” como carne importada en la misma góndola del retail, por la difícil fiscalización de nuestra norma, o no se ha preguntado ¿cómo confiar en la edad que se dice tiene un corte importado?

Por todo esto es que el compromiso del ministro de Agricultura, Antonio Walker, en orden a abrirse al cambio de la norma de Tipificación de la Carne por medio de un acuerdo amplio, es una gran noticia para los consumidores y no sólo para los productores.

No ensuciemos la leche

No ensuciemos la leche

  • Estas guerras sucias pueden generar daños de largo plazo que debemos detener a tiempo y de manera categórica.
Por Christian Arntz Mac-Evoy, presidente Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno, SAGO A.G.
Cuando hablamos de aceptar las reglas del juego –Chile economía abierta al mundo donde podemos exportar e importar todo tipo de bienes- incluimos el cumplimiento de estándares como la correcta información referente al origen de la leche, tal como, por ejemplo, ocurre con la carne.
Es con estas reglas que las plantas son libres de adquirir la leche donde estimen -mercado interno o externo- y será el consumidor quien decida. En este contexto, debe valorarse el primer esfuerzo realizado por empresas que de manera proactiva y sin esperar el resultado de proyectos presentados por parlamentarios, han decidido poner en la cara principal del producto, con un tamaño adecuado, si la leche es reconstituida o no y, además, una breve explicación de qué significa la expresión “reconstituida”.
Es lamentable, sin embargo, que hoy sólo hablemos del mercado interno, cuando tenemos todo para ser una potencia en el mercado internacional. Esto se debe a la miopía de la industria nacional, fácilmente constatable al analizar que si bien el consumo per cápita aumenta año a año, hace una década que nuestra producción se encuentra estancada en alrededor de 2 mil millones de litros. Así, aún teniendo el potencial de producir 15 mil millones y exportar, hoy somos importadores netos de lácteos.
En este escenario donde las empresas se han quedado en la comodidad del pequeño mercado interno, Colun es la gran excepción que crece gracias a su modelo cooperativo y muestra que es posible desarrollar las potencialidades de este sector si se unen los principales interesados, los productores.
Ahora bien: ¿qué tiene que ver toda esta discusión instalada en redes sociales? Contrario a lo que circula, la leche en polvo sí es leche y cumple con la norma sanitaria. De hecho, cuando hemos exportado lácteos chilenos al exterior lo hemos hecho de esa manera… ¿acaso usted no ha tomado este producto en polvo o no se la ha dado a sus hijos? Por otro lado ¿De dónde surgió aquello que las trasnacionales que importan leche buscan la “destrucción de los agricultores”? Por supuesto que el ataque al modelo cooperativo hecho por empresas como Watt´s y Soprole es condenable, pero hay que mantener las proporciones. Las guerras sucias pueden generar daños de largo plazo que debemos detener a tiempo y de manera categórica, para evitar la confusión entre los consumidores que termine afectando el crecimiento sostenido que experimenta la preferencia por los lácteos.

El problema y la esperanza

El problema y la esperanza

Al mismo tiempo que aumentan las exportaciones de nuestra carne bovina, se incrementan las importaciones.

 

Por Sergio Willer Daniel, presidente de Corporación de la Carne y vicepresidente de SAGO A.G.

Entre enero y julio de 2018, las exportaciones de carne bovina alcanzaron más de 4.700 toneladas, lo que implica un alza de 23% en relación al mismo periodo del año anterior.  Sin duda, aun cuando estamos hablando de un volumen menor, lo anterior es una buena noticia para el sector que, al mismo tiempo, enfrenta un alza de 10,8% en las importaciones en relación al año pasado. En efecto, si en 2017 se habían importado a esta fecha 93 mil toneladas, en el mismo periodo este año, llegamos ya a las 103 mil de toneladas.

La realidad, entonces, es que al mismo tiempo que baja nuestra oferta de carne bovina, se continúa abriendo la ventana del mercado internacional.

La pregunta a hacerse es: ¿por qué el futuro de nuestra producción está en el exterior y no en Chile? En otras palabras, ¿por qué no nos está quedando otra alternativa que privar a nuestros compatriotas de la mejor carne del mundo? Razones hay varias. Si bien es cierto que el consumidor nacional prefiere nuestra carne, hoy en los supermercados, donde se vende el 80% de ésta, ella sigue siendo muy escasa. Esto se origina, además de por nuestra baja masa ganadera, en el hecho de que el principal poder comprador sólo acepta en sus góndolas categoría “V”, lo que genera un rápido quiebre del stock que obliga al consumidor nacional a comprar carne de otras procedencias y dudosa rotulación.

Tanto SAGO A.G. como la Corporación de la Carne han insistido, una y otra vez, que la cronometría dentaria –edad del animal- determina qué carne es o no “V”, pero que ello no tiene nada que ver con la calidad. ¿La oferta proveniente del exterior que se ofrece como “V” es tal? Tampoco. ¿Qué estamos haciendo como país al seguir adelante con esta normativa? Simplemente, obligar a los agricultores y ganaderos a competir con freno de mano.

Los grandes supermercados han promocionado una sola categoría, la V, que no tiene que ver necesariamente con calidad, dejando fuera otras que a la experiencia del consumidor son similares e incluso superiores a muchos cortes de carne importada que sí están en las góndolas del retail, por la nula fiscalización de nuestra norma. Ejemplo clásico de esto es que un filete nacional que hoy califica como U, no puede estar en los supermercados.

¿Qué nos queda, entonces? Sin cambio de normas… la exportación, buscando los nichos que valoran la carne producida en base a pasto es el único camino. Con voluntad de cambiar la norma, en tanto, aún nos es posible llevar la mejor carne del mundo a la mesa de todos los chilenos.